lunes, 19 de febrero de 2018

ATLANTA 2 SAN MIGUEL 0

Tres triunfos al hilo y Atlanta tímidamente vuelve a ilusionarse con dar pelea en un campeonato que lo vio subir a paso firme y derrumbarse estrepitosamente. ¿Podrá recuperar el protagonismo? El conjunto de Berscé suma puntos, asciende en la tabla y va recuperando su memoria futbolística. Cierto es que este 2018 enfrentó, con excepción del puntero Platense, a varios de los equipos más flojos de la categoría. Por eso, el duelo del próximo sábado en Caseros será fundamental para evaluar la competitividad de este Atlanta que intenta resurgir.
En Villa Crespo frente a San Miguel, el Bohemio elaboró en el primer tiempo una de sus mejores producciones en lo que va del torneo. Con destacadas actuaciones de Sánchez, Monserrat y Ochoa Giménez, una excelente labor de Previtali haciéndose dueño del mediocampo y el vértigo de Mazzanti, Atlanta superó ampliamente a su rival y le generó una gran cantidad de situaciones claras de peligro. Sin embargo, se fue al entretiempo con la mínima ventaja, que tenía gusto a poco por las tantas buenas jugadas desperdiciadas. Al fútbol audaz, dinámico y fluido del local se le sumó un pésimo planteo defensivo de San Miguel. El visitante optó por salir a presionar arriba, descuidándose atrás y dejando grandes espacios para que los mediocampistas bohemios filtraran pases picantes y los rápidos atacantes pudieran ganar en velocidad. El Trueno Verde, pese a mostrar algunas buenas intenciones ofensivas, otorgó demasiadas ventajas atrás. Fue una primera parte con muchas "atractividades", como dicen en el Cardenal Newman.
Atlanta no se destacó por su solidez defensiva pero terminó por tercer partido consecutivo con la valla invicta. En el segundo tiempo el rendimiento cayó ostensiblemente. El equipo de Berscé se retrasó, perdió la pelota y no pudo sostener ni futbolística ni físicamente el control del juego. Así que hubo que sufrir mucho para ganar un encuentro que debió haberse liquidado en la primera etapa. Cuando San Miguel se quedó con diez, todo se empezó a acomodar. Y el gol de Milton trajo la tranquilidad, un poco tarde. Al menos esta vez los hinchas se fueron contentos con un excelente primer tiempo en que sobraron los aplausos.

sábado, 10 de febrero de 2018

ALMIRANTE BROWN 0 ATLANTA 1

Con sufrimiento y sin lucir, Atlanta sumó su segunda victoria consecutiva y pretende reacomodarse en la tabla. La víctima fue Almirante Brown, último en las posiciones pero que venía recuperándose en los últimos partidos. El Bohemio jugó un buen primer tiempo, exhibiendo una prolija circulación de la pelota y vocación de protagonismo ofensivo. Logró dominar el juego y jugar cerca del arco local. Así generó algunas chances importantes de peligro. El atrevido Mazzanti, imparable en la punta derecha, fue lo más destacado. El ex Tigre, recientemente incorporado al club, tuvo su primera chance como titular y cumplió con creces. Sorpresivamente, Miranda arrancó nuevamente en el banco de suplentes. Pese a ser superior en la primera parte, Atlanta no logró irse al entretiempo con una ventaja en el marcador. Para colmo, en la segunda etapa se despertó Almirante, que había mostrado una muy pálida actuación. El Bohemio no podía reencontrarse con su juego y Berscé decidió el ingreso de Miranda. Sin embargo, el gol del triunfo llegó en una jugada aislada, imprevisible. Pelotazo de Lugo desde el arco y Milton Giménez, cuya única intervención había sido un mano a mano desperdiciado en el inicio del partido, ganó muy bien de cabeza para aprovechar la mala salida del arquero. Puro olfato y oportunismo del centrodelantero en quien confió Berscé al lesionarse Martínez. Lo que vino después fue un prolongado sufrimiento hasta que Ramírez dio el pitido final. Atlanta se fue retrasando en el campo, perdió la posesión de la pelota y Almirante monopolizó el juego. Gracias a la tenacidad defensiva para aferrarse a la victoria y a la impericia del local, el encuentro terminó 1-0. El Bohemio jugó con fuego al defender tan cerca de su arco la ventaja durante tanto tiempo, sin una referencia de peso en el ataque por la salida de Giménez, lesionado. En una extraña decisión, Berscé decidió incluir a Monserrat y no a Pedrozo para reemplazarlo.

martes, 6 de febrero de 2018

ATLANTA 2 ESPAÑOL 0

Nada más que tres puntos se llevó Atlanta. Los primeros en lo que va del año. Paradójicamente, en el peor partido que jugó en lo que va de este 2018. Pero así es el fútbol. Después de dos muy buenos primeros tiempos en sus presentaciones anteriores, esta vez el Bohemio no exhibió ni siquiera un ratito de lucidez futbolística, pero con un poco de suerte a su favor le alcanzó para vencer a un muy limitado Español en Villa Crespo. En definitiva, Berscé no retomó el rumbo pero al menos consiguió una victoria que le da un poco de aire.
Bazán y Miranda, dos que cometieron grandes errores en la derrota ante Platense, salieron del once titular para dejarles sus lugares a Bettini y Sosa. El ex Defensa y Justicia arrancó con la responsabilidad de ser el conductor en un esquema 4-3-1-2. Pero Atlanta nunca se encontró a sí mismo. Los rendimientos individuales fueron muy bajos y la actuación en conjunto fue muy pálida. El equipo estuvo flojo en todos los frentes. Lugo se mostró inseguro. La defensa presentó amplias flaquezas, ventaja que el visitante no supo aprovechar pese a que generó varias situaciones importantes de peligro, sobretodo en el primer tiempo. En el medio, los generadores de fútbol anduvieron enemistados con la pelota. Lo de Álvarez y Sosa fue realmente muy pobre. Arriba, pese a la voluntad de Chávez y Martínez, Atlanta falló en la generación. Así le costó muchísimo llegarle a un Español que se paró bien atrás y supo cómo presionar para cortar el circuito de juego bohemio. En el segundo tiempo, no cambió demasiado la ecuación pero llegaron los goles. Un penal dudoso cuando Atlanta no podía patear al arco y una contra accidentada sentenciaron el partido.

sábado, 3 de febrero de 2018

PLATENSE 2 ATLANTA 1

Atlanta sigue sin poder ganar en lo que va del año y se extiende la mala racha con la que había terminado el 2017. Después de la increíble victoria que se le escapó en Munro, el Bohemio tenía un gran desafío en su visita a Vicente López, para enfrentar a un Platense embalado que podía ponerse puntero. Berscé puso prácticamente los mismos once, con Sánchez en lugar de Tecilla en la zaga central. Nuevamente, pagó caro su inconsistencia a lo largo de un partido. En el primer tiempo, Atlanta construyó una muy buena actuación, con fuerte protagonismo, vocación ofensiva, prolijidad en el manejo de la pelota y juego asociado. El mediocampo ejerció presión y Álvarez se hizo dueño de la circulación del balón. Sin embargo, el fútbol no necesariamente premia las buenas intenciones. A veces, los detalles, los accidentes y los incidentes juegan un papel determinante en el desarrollo. Atlanta falló en esas jugadas clave, mientras que Platense no. Miranda se perdió un gol increíble con el arco vacío cuando el partido recién empezaba, Álvarez también desperdició uno debajo del arco poco después del empate de Chávez. El local no desaprovechó una pifia grosera de Bazán para abrir el marcador, cuando no se había arrimado todavía al arco. El primer tiempo cerró con un empate luego de un claro dominio del conjunto visitante. En la segunda etapa, el Calamar clavó un tiro libre y le bastó para hacerse con los tres puntos. Atlanta no pudo volver a encontrar la pelota ni el juego como para incomodar al local. Pagó por no poder sostener el rendimiento y no poder reaccionar, encontrar alternativas futbolísticas. Ruiz, como en sus tiempos en Atlanta, apostó por la jerarquía de sus jugadores, que resolvieron el encuentro pese a que a su equipo no se le cayó una sola idea y regaló todo un tiempo. El Bohemio debe entender que los partidos duran 90 minutos y que el éxito requiere consistencia, regularidad. Con ratos de buenas intenciones no alcanza si no hay contundencia y si los goles a favor no están sostenidos por una base sólida que le permita al equipo controlar el partido.

martes, 12 de diciembre de 2017

Balance de un semestre agitado

Se acabó el año futbolístico para Atlanta, con la primera rueda del campeonato casi terminada. En menos de cinco meses, pasó de todo en el fútbol profesional bohemio. Como viene siendo costumbre desde hace unos cinco años, Atlanta comenzó la temporada con muchas caras nuevas luego de la frustración de quedarse otra vez en la puerta del ascenso. Esta vez, con un presupuesto bastante menor, se debió recurrir más al ingenio que a los nombres de jerarquía. En este contexto comenzó la era de Francisco Berscé, ex arquero del club con un pasado futbolístico poco memorable y un entrenador con experiencia en juveniles, con fama de trabajador y cultor de la pelota al piso. El plantel que se armó era escaso, sin muchas variantes como en años anteriores. Llegaron varios juveniles de clubes de Primera (Bettini, Ochoa, Tecilla, Monserrat, Álvarez, Oyola) y algunos jugadores con buenas actuaciones en el Ascenso (Lugo, Miranda, Martínez). El regreso de Pedrozo y la incorporación del jugador-hincha Bianchi Arce parecían las mayores garantías dentro de un plantel que, por los nombres, no colocaba a Atlanta entre los candidatos. Sin embargo, el comienzo fue prometedor. Pronto Berscé logró plasmar su idea en un equipo que intentaba elaborar juego asociado y al que le sobraba hambre y entusiasmo. Un equipo que en pocos partidos logró contagiar de ilusión al hincha, con alegrías resonantes en la Copa Argentina. Lamentablemente, la grata sorpresa devino en oscuro panorama. Cuando Atlanta sostenía un buen rendimiento colectivo y estaba a tiro de la punta, ésa que parecía que una vez que la agarrara podía no soltarla más, se derrumbó. Caída libre en el rendimiento y en los resultados. 6 derrotas en los últimos 8 encuentros son todo un síntoma del bajón futbolístico. El Bohemio perdió totalmente el rumbo desde lo futbolístico. Varios rendimientos individuales bajaron increíblemente. Berscé probó cambios pero no reencontró la identidad que había perdido. Quizá en esta instancia se pagó por la juventud e inexperiencia del plantel, al que le costó salir del pozo para revertir la situación. El técnico tiene la tarea de devolverle la confianza a sus dirigidos. Lograr que vuelvan a creer que pueden jugar como lo hicieron hace un par de meses.

lunes, 4 de diciembre de 2017

ATLANTA 2 COMUNICACIONES 0

Después del horror de cinco derrotas consecutivas, se hizo la luz. Atlanta volvió a conocer la feliz cara del triunfo. Ya la punta quedó, por ahora, lejos. El objetivo para este 2017 es mucho más modesto: entrar a la Copa Argentina. Lo importante es que el Bohemio no sólo retomó la senda de la victoria, sino que también recuperó su juego, aquel que hizo ilusionar al hincha a principios del campeonato. Para este encuentro en Villa Crespo el técnico Berscé innovó en nombres y en esquema táctico, tal como nos tenía acostumbrados en estos partidos en que las cosas no salían. Obligado por la suspensión de Tecilla, tomó la polémica decisión de no incluir a alguno de los marcadores centrales del plantel y se la jugó por Guillermo Sánchez. En realidad, Atlanta jugó con línea de 4 para defender y con línea de 3 cuando tenía la pelota, con Ochoa mucho más adelantado, de manera que Sánchez pasaba a jugar de stopper. En el mediocampo, donde Vega debió salir por lesión, Berscé incluyó una formación inusual con Leonel Álvarez, Previtali y Ochoa Giménez. Miranda libre y Pedrozo esta vez no como extremo ni como delantero sino más retrasado, como mediapunta. Los cambios le cayeron bien al equipo. Hubo una clara mejoría en el mediocampo, con buenas actuaciones de los pibes del club Previtali y Ochoa Giménez. El Bohemio recuperó la agresividad, el entusiasmo y la vocación ofensiva. Jugó el partido con la actitud de intentar arrollar a Comunicaciones, que fue muy tibio. De todos modos, Atlanta no solucionó sus problemas defensivos y siguió sufriendo sobretodo en los tiros de esquina del rival. Mantuvo a raya a Comu porque tuvo más la pelota y logró cortar el juego en el mediocampo, sector de la cancha donde estuvo el fuerte del conjunto de Berscé. En el segundo tiempo, llegaron los goles. Primero por un penal convertido por Sánchez, y finalmente lo liquidó con un cabezazo frontal certero del ingresado Milton Giménez, en su primera anotación en el club en que se formó.
Atlanta recuperó la memoria y se llevó merecidamente los tres puntos. Que esta actuación sirva como plataforma para afirmar un rendimiento más regular, estable, y corregir los errores del equipo.

sábado, 25 de noviembre de 2017

Atlanta 0 UAI-Urquiza 1

Cuarta derrota consecutiva y lo que empezó como festival del tiki-tiki muestra ya tintes "caprianos". Un equipo con intenciones de jugar por abajo, de tocar, de jugar, pero sin argumentos, sin recursos, sin intérpretes a la altura del libreto. Y olvidando lo más importante: nada vale en el fútbol si no se posee solidez. Un equipo frágil es un equipo llamado a la derrota permanente. Atlanta recibió 7 goles en los últimos 4 encuentros y les hizo las cosas muy fáciles a sus rivales. La imagen constante fue la de un equipo débil, quebradizo, impotente. UAI Urquiza no tuvo que hacer demasiado para llevarse el jugoso premio de la victoria en Villa Crespo. Apenas aprovechó un penal cometido tras un córner en el inicio del partido y listo. Luego se dedicó a navegar el partido, en aguas tranquilas, teniendo por momentos la pelota pero nunca fue arrinconado por el conjunto local. El Bohemio produjo y llegó muy poco. No tuvo ideas, profundidad ni precisión para llegar con peligro al arco rival. El visitante no sufrió para mantener el resultado favorable con que se encontró en el comienzo.
Es un momento muy duro para Atlanta. Después de golear a Sacachispas podía agarrar la punta, pero cayó en un tremendo bajón futbolístico, en un círculo vicioso de derrotas. La actitud del equipo se desarmó. Si antes parecía convencido de su idea y la llevaba a cabo con firmeza, ahora apenas esboza intentos fallidos, inconsistentes. El funcionamiento colectivo requiere el sostén de las performances individuales y en la actualidad hay muchos jugadores que no están rindiendo en el buen nivel que habíamos visto algunos partidos atrás. Berscé deberá trabajar en lo táctico pero sobretodo en lo anímico para recuperar a este Atlanta que pasó muy rápidamente de la gran ilusión a la catástrofe futbolística.