martes, 21 de noviembre de 2017

FENIX 3 ATLANTA 1

Otro paso en falso. La tercera derrota consecutiva y se enciende una alarma roja furiosa en Villa Crespo. El equipo de Berscé, el que conquistó el entusiasmo de los hinchas a base de buen juego y de triunfos, el que estaba cerca de agarrar la punta, cayó en el pantano de la desgracia y no puede salir. Como en las arenas movedizas, sus intentos para salir a flote lo hunden cada vez más. El técnico cambió de esquema, de nombres, y los resultados se escapan. Lo más preocupante es que el rival, esta vez Fenix, no tuvo que hacer demasiados méritos. Atlanta ofreció todas las facilidades atrás. Con una defensa tan débil, con un arco propio tan abierto, es más probable que el rival se lleve la victoria. El Bohemio fue otra vez un manojo de voluntades inconexas, sin fútbol, sin solidez. El equipo no apareció. Por primera vez en el campeonato, no se llevó los tres puntos después de empezar ganando un encuentro. El cabezazo de Vega en el inicio parecía indicar una tarde auspiciosa. Sin embargo, Atlanta se desmoronó. No supo cómo reemplazar a los lesionados Bianchi Arce y Vega, y se enmarañó en la desorganización táctica, en la apatía y la impotencia. Fue demasiado fácil para Fénix. Ahora viene un duelo importante frente a la UAI Urquiza, para intentar retomar el rumbo.

martes, 14 de noviembre de 2017

ATLANTA 0 ACASSUSO 2

Segunda derrota consecutiva de Atlanta, que afronta el momento más duro de la era Berscé, justo cuando tenía la posibilidad de tomar la punta. Fue quizá la peor actuación del conjunto del Pepi en lo que va del campeonato. Hizo todo mal y al modesto Acassuso le alcanzó con poco para dar el batacazo. El Quemero golpeó al principio y al final. El gol tempranero en una de las tantas pelotas paradas en que Atlanta marcó muy mal fue un golpe del que el Bohemio nunca pudo reponerse. Inicialmente, con un Miranda enchufado, amagó con reencontrarse con su fútbol pero pronto se diluyó en una impotencia anodina. Atlanta jugó realmente muy mal. No tuvo los argumentos de juego que había mostrado en anteriores presentaciones. Sin precisión en los pases, sin ideas, sin actitud agresiva. No salió nada de lo que intentó. Prácticamente no generó peligro teniendo casi todo un partido la responsabilidad de ser protagonista, con la desventaja en el marcador. La ausencia de llegadas fue todo un síntoma de la pobreza futbolística del local. El equipo no apareció y los rendimientos individuales fueron muy bajos, tanto en defensa como en ataque. Acassuso, por el contrario, hizo el partido que vino a buscar.

domingo, 5 de noviembre de 2017

SACACHISPAS 0 ATLANTA 3


Fue una fecha ideal para Atlanta, que sumó a las derrotas de los punteros Tristán Suárez y UAI Urquiza -y el empate de Platense- una contundente victoria en Villa Soldati para quedar a tres unidades de la cima cuando todavía tiene dos partidos menos. Fue clara y rotunda la diferencia entre el Bohemio y Sacachispas, en el primer duelo en la historia entre estos clubes. El equipo de Berscé ratificó su buen momento. Asumió la responsabilidad de llevarse los tres puntos en esta visita frente a un rival inferior y se ilusiona con prenderse a la punta lo más pronto posible. Fue importantísimo el gol que fabricó de la nada el heterodoxo Adrián Martínez, que ganó la posición entre los centrales y logró definir con la marca encima. El partido se abrió y el Bohemio jugó más tranquilo con la ventaja. No fue de todos modos una gran producción del conjunto de Berscé. No se vio juego asociado ni un dominio hegemónico de la pelota. Al contrario, con el 1-0 apostó a la explosión de los contraataques, intentando agarrar desprevenido al local. Sacachispas demostró ser un equipo con buenas intenciones ofensivas, entusiasta, pero con graves problemas para defenderse. Dio muchas ventajas, ofreció muchos espacios atrás. Y Atlanta supo aprovecharlos. No necesitó dominar el juego para herir a su rival. Controló el trámite con oficio, y esperó los momentos justos para golpear. Los goles llegaron solos: primero con un gran pase de Álvarez que definió Miranda, y sobre el final con una maniobra individual excelente de Chaves. Así se terminó redondeando una goleada que se explica en las diferencias de efectividad y solidez de ambos equipos. Ahora, a los Polvorines a buscar la punta.

sábado, 28 de octubre de 2017

Heterodoxo Martínez

Adrián Martínez es el goleador de este Atlanta versión 2017/18. Su historia es increíble, pero no es intención repetir lo que ya se dijo en otro momento en una muy buena entrevista realizada por Página/12 ni lo que se reprodujo hasta el hartazgo como nota de color en la previa del mediático encuentro ante River. Martínez llegó a Atlanta para calzarse la 9 en un plantel escaso, en el que no había mucho margen para equivocarse en la elección de jugadores. Una gran responsabilidad hacer olvidar a Dorregaray, Ramos, Altobelli y Pons, los cuatro centrodelanteros que tenía el rico plantel anterior. Adrián llegaba con un gran antecedente de 21 goles convertidos la última temporada para CADU, en la Primera C, pese a que no era el 9 de área en ese equipo.
Los primeros pasos del ex CADU en Atlanta no fueron prometedores. Los hinchas pedían traer otro centrodelantero como refuerzo urgente, y hasta Berscé lo sacó del equipo y probó con Pedrozo en esa posición. Hoy son todas flores para el goleador, que lleva anotados 7 tantos y está en una muy buena racha.
Martínez parece efectivamente un bicho raro. Quizá algo tenga que ver el hecho de que no haya hecho Inferiores, que haya estado preso por un delito que no cometió, que se haya convertido en ferviente creyente en esa estadía en la cárcel. Pareciera descontaminado de los vicios del fútbol. Vive como en otro planeta. Y juega a este deporte a su propia manera. Técnicamente, no destaca. La habilidad no es lo suyo. No tiene aspecto físico de nueve, y hasta quizá no tenga aspecto de futbolista profesional. Sus movimientos son extraños, heterodoxos. Pero compensa todo esto con un sacrificio enorme, una solidaridad incansable para entregar el cuerpo y el alma. Una gran inteligencia táctica para ubicarse en el lugar y el momento justos. Una fe divina para buscar el gol cuando todos los demás creen que está perdido. Sus anotaciones contra Tristán, Almirante, Platense o Defensores son una muestra de la flexible heterodoxia de Adrián Martínez cuando se trata de encontrarse, de alguna manera o de otra, con su amigo el gol.

ATLANTA 2 DEFENSORES 0

El Bohemio sumó otra victoria, otros tres puntos que le permiten seguir creciendo en la tabla de posiciones, cuando todavía debe dos partidos postergados. Esta vez la víctima fue Defensores de Belgrano, en Villa Crespo. El encuentro fue intenso, atractivo, abierto, y el triunfo no fue sencillo pese a que Atlanta contó con un hombre más durante más de la mitad del partido. El primer tiempo reveló las diferentes intenciones e ideas de ambos equipos. Por un lado, el conjunto de Berscé, fiel a su estilo, intentó jugar por abajo, apostar al juego asociado. Fue prolijo, pero un tanto previsible e impreciso. Así no logró inquietar a Anconetani pese a haber dejado una buena imagen. El visitante, por el contrario, fue más pragmático. Apostó al juego aéreo, al oficio de Vazzoler y al error bohemio en la salida. Mal no le fue: evidenció algunas dudas defensivas de Atlanta y avisó que podía incomodar. La expulsión de Nadal en la primera parte cambió el desarrollo del juego por completo. Los de Nardozza se pusieron nerviosos y al seguir con el juego brusco se llenaron de amarillas. Atlanta aprovechó: se hizo dueño de la pelota y se volcó al ataque para buscar el triunfo, con mayor profundidad y contundencia. La hegemonía local tuvo su premio en el segundo tiempo, cuando el goleador Adrián Martínez fabricó la apertura del marcador con un derechazo. Se podía suponer que con la ventaja en el resultado y en la cantidad de jugadores todo se le iba a hacer más fácil al Bohemio. De hecho, luego del primer gol, el equipo de Berscé tuvo todo para liquidarlo: la pelota, espacios, un rival herido y oportunidades claras. No logró definirlo y el equipo fue sintiendo físicamente el desgaste. Con rendimientos en merma e ingresados que no podían adaptarse y ordenarse en la cancha, Atlanta ofrecía muchas dudas. Pese a tener todas las posibilidades en contra, Defe se animó y hasta pudo haber conseguido un empate heroico. Ya en tiempo de descuento, Martínez se la llevó en una contra y dejó solo a Pedrozo para que pusiera el 2-0 definitivo, el gol que llegó más tarde de lo esperado pero que finalmente decretó la victoria.

martes, 24 de octubre de 2017

ATLANTA 2 PLATENSE 1

Lo que se jugó de partido fue breve pero la alegría terminó siendo inmensa. Atlanta se recuperó rápidamente de la eliminación en la Copa Argentina: se llevó un triunfo increíble en los 21 minutos que quedaban del partido suspendido frente a un rival directo como Platense en la lucha por el ascenso, y se acomodó en la tabla de posiciones cuando todavía debe dos encuentros postergados. Fue un hecho totalmente atípico, desde todo punto de vista. El escenario fue un estadio vacío, con las puertas cerradas. Justamente en el choque de los dos clubes con más historia del fútbol argentino de esta categoría. El 1-1 no parecía mal negocio para ambos, pero caía mejor en el visitante. El Bohemio jugó una primera etapa de 10 minutos muy mala, en la que no pisó el área rival y apenas logró pasar mitad de cancha. Platense, mejor parado y con más actitud, aprovechó las desconcentraciones defensivas bohemias. Se venía la noche con un penal polémico de Lugo, pero el mismo arquero se hizo enorme y se lo tapó a Vizcarra, para revivir a Villa Crespo. En el segundo tiempo, Atlanta emparejó, llegó con un remate claro de Miranda y luego lo ganó con un centro de Oyola y un gran cabezazo de Adrián Martínez, que hizo todo bien para sacarse de encima la marca y colocar la pelota junto a un palo. No faltaron emociones en un encuentro breve pero intenso. Atlanta pasó de lo que hubiera sido una durísima derrota a una gran victoria que no sólo lo fortalece de cara a lo que viene sino que debilita también a su rival.

miércoles, 18 de octubre de 2017

ATLANTA 1 RIVER 4

La lógica impuso su autoridad en San Juan: Atlanta cayó derrotado por una amplia e indiscutible diferencia ante River y quedó eliminado en los cuartos de final de la Copa Argentina, luego de memorables actuaciones sobretodo frente a San Martín de San Juan y Belgrano de Córdoba. La derrota no careció de dignidad para un Atlanta que no fue humillado pero que se vio claramente superado por uno de los mejores equipos del país y del continente. La posibilidad de un empate o una victoria heroica terminó siendo muy lejana, y se desvaneció repentinamente sobre el final de la primera parte. Hasta ese momento, el Bohemio había logrado sobrevivir inteligentemente. El 0-0 daba tranquilidad y se extendía en el tiempo. River dominaba la pelota y el juego ocurría en el campo de Atlanta, pero no lograba llegar con profundidad ni quebrar a un equipo tenaz, disciplinado, sacrificado y concentrado en mantener el cero. Berscé había planteado un esquema conservador. Sacó a Adrián Martínez y puso a Previtali para disponer un 4-5-1. La idea era cortar el circuito de juego de River, aunque así sacrificaba casi totalmente las posibilidades ofensivas propias. Vale decir que un partido cerrado, cortado, era lo que más le convenía a Atlanta y así se jugó la mayor parte del primer tiempo, mientras el conjunto de Gallardo se sentía incómodo. Pero pronto todo se derrumbó. La jerarquía enorme de Scocco para descolocar a la defensa bohemia y la habilitación a Saracchi. Y el golpe de nocaut, medio minuto después, con la definición de Nacho Fernández tras una mala salida de Bianchi Arce cuando el Bohemio sacaba del medio y ni siquiera había logrado reponerse del primer gol. 2-0 y olor a partido aniquilado.
Para el segundo tiempo, Berscé volvió al esquema que suele usar, con el ingreso de Martínez. El análisis de lo que ocurrió en esta etapa quizá carezca sentido porque ambos la disputaron sabiendo que el resultado final difícilmente fuera otro que la victoria riverplatense. Con un delantero más y la obligación de ir a buscarlo, Atlanta se acercó más al área, generó algunas chances y hasta logró descontar con una buena jugada de Miranda, Pedrozo y Martínez, cuando el partido ya iba 3-0. Pero al mismo tiempo, con más espacios y más tranquilo por la ventaja, River tuvo la oportunidad de lucir su evidente superioridad. Así contó con una gran cantidad de chances a su favor, y pudo haber coronado una goleada mayor que el 4-1 final.
No hubo equivalencias. Atlanta sólo pudo acariciar el sueño por casi un tiempo. Le faltó hacer un partido perfecto para poder disputarle a River la serie. De todos modos, puede irse con la frente en alto por lo que hizo en esta Copa, y ahora a pensar en el objetivo del ascenso.