miércoles, 30 de noviembre de 2011

Una reflexión sobre el mal que aqueja

El reciente ascenso a la B Nacional nos cambió la vida a los hinchas bohemios. Para la mayoría de nosotros, es la oportunidad de volver a ver a nuestro querido club enfrentando a grandes rivales, y más cerca de la categoría a la cual históricamente pertenecemos. Pero para algunos, es también la oportunidad de un nuevo negocio, ya que se mueve más dinero. Se ha roto la relativa calma que gozaba el club en los últimos años y volvió la disputa por el espacio de poder y el dinero que están en juego. El mismo problema es el que tienen muchos clubes del país: internas duras, con tiroteos, peleas, e incluso muertos. Un adelanto de lo que se puede venir -esperemos que no- es lo que sucedió en el partido ante Quilmes, cuando una interna de la barra de Atlanta terminó a los tiros en medio de la calle. Distintos sucesos vergonzosos ocurrieron en estos meses, protagonizados por este grupo privilegiado e intocable: visitas al plantel, aprietes a dirigentes por viajes e indumentaria, robos de utilería.

El perjuicio al club es enorme, y en distintos planos. Desde ya, los viajes al Interior representan un alto costo financiero para una institución con pocos recursos. Para colmo, no pagan entrada ni de local ni de visitante, lo cual supone un costo adicional. En definitiva, este grupo parasitario vive a expensas del club. No sólo eso: con sus actos de violencia alejan a futuros espectadores -de esos que pagan entrada- y ponen en riesgo la habilitación de un estadio que costó tanto esfuerzo construir y habilitar. Dadas estas razones, la inutilidad de la existencia de este grupo parecería inobjetable, sin embargo, la justificación por parte de sus apologistas es sencillamente hilarante. De alguna manera, ellos creen merecer este trato diferencial y todas estas comodidades en retribución a sus labores, que incluyen: aliento, cánticos, bombos, redoblantes, banderas. Son los encargados de armar "la fiesta" y animarla, en cada uno de los partidos que juegue Atlanta. También, al parecer, son los responsables de defender a los hinchas "comunes" de los ataques de violentos de otros clubes.

Quizá al hincha que ama al fútbol le cueste entender cómo es eso de llegar a un partido media hora tarde, pasarse el resto del encuentro mirando hacia la tribuna y desplegar una bandera gigante que tapa la visión en los últimos minutos de juego. Pero ese prototipo de hincha, el que arma "la fiesta", es el que sale en primer plano en todas las fotos y en la televisión. Y todos nosotros consumimos eso. Si ellos son los protagonistas es porque es culpa de todos, no solamente de los dirigentes que apañan y financian sus actividades. Nosotros también somos responsables si seguimos creyendo que ellos son necesarios para que exista la fiesta del fútbol. Por eso debo decir que me choca cómo se reproducen por redes sociales y páginas partidarias distintas fotos y videos de ataques a hinchas de River, la entrada de la barra a alguna cancha o cualquier otra manifestación en la cual se los presenta a ellos como héroes, glorificados por una intervención que a Atlanta le cuesta demasiado.

El espectáculo futbolístico no debe ser el teatro de algunas ligas europeas. El folclore del fútbol argentino es una perla entrañable. Pero si a costa de ese folclore se justifica el racismo, se pierden vidas, alejan a la gente de las canchas y llevan a los clubes al derrumbe económico, está claro que tiene sentido sacrificar parte de ese folclore para obtener un espectáculo más sano y viable.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Así no alcanza

Los rostros de preocupación mostraban una realidad que debemos asumir. La situación está complicada: con 16 puntos en 16 partidos, Atlanta está en descenso directo y no puede despegarse de los últimos puestos. Luego de la recuperación que había asomado, entró nuevamente en una serie negativa en la que no ha podido hacerse con una victoria. Fueron cuatro partidos, con dos empates y dos derrotas. Ningún gol a favor. La sequía goleadora es hoy el principal problema de un equipo que no tiene contundencia, que no posee presencia ofensiva. Que genera muy pocas chances y que encima no las sabe aprovechar. Entonces, la aspiración máxima pasa a ser la igualdad en cero, pero cuando recibe el golpe, se quiebra y el camino a la derrota es inevitable.

Se sabía que el partido ante Quilmes iba a ser duro. Los visitantes volvieron a Villa Crespo luego de casi seis años, y lamentablemente volvió también esa amarga sensación de verse burlados en la propia casa. El partido fue parejo en el primer tiempo, cuando Atlanta se animó a jugar, aunque tímidamente, y obligó a Quilmes a cuidarse. Pero ni en el mejor momento del Bohemio en el partido logró lastimar. Hay jugadores que jueguen, pero no hay delanteros que la metan. Los Soriano hoy están lejos de ser aquellos romperredes de la Primera B. Muchos hinchas piensan en Bielkiewicz como salvador, aquel que hizo el gol del empate en la Copa Argentina. Lo cierto es que el plantel parece corto, limitado, y sin grandes variantes. Armar el equipo titular se hace difícil porque hay varios jugadores que no están pasando un buen momento. En este encuentro, los mejores fueron -sorprendentemente- Milán, Pellegrino y Lorefice. La defensa, aun habiendo recibido sólo 2 goles en 4 partidos, sigue sin afirmarse. Y el mediocampo tampoco da garantías en la marca. Da la impresión que Ghiso necesita arreglar varias cosas al mismo tiempo, y no se puede todo. Para colmo, las lesiones tampoco ayudan.

Quilmes es más equipo, y si bien no le sobró nada, cuando tuvo la pelota encontró el gol y se adueñó de los tres puntos. No hubo reacción por parte de un Atlanta sin fútbol y sin alma. El panorama, así, parece oscuro. Jugando así no alcanza para salvar la plaza en esta dura categoría.

martes, 8 de noviembre de 2011

AFA, SADRA BASTA!!!! ATLANTA ZAFA CARAMBA!



Atlanta tenia que ganar 2 partidos seguidos y empezar a mostrar un poco de buen futbol para ilusionar a sus hinchas con una "Salvezza" tranquila pero como siempre tienen que aparecer estos turros del SADRA arbitros del interior que dirigen equipos del interior y que son mas localistas que la mierda al contrario de sus pares de AFA que cuando dirigen en Buenos Aires les chupa un huevo.
GOL EN OFF SIDE CON FOUL AL ARQUERO
PENAL NO COBRADO!!!
y listo el pollo!!!!!
Mientras tanto a otros equipos cuando los partidos se ponen chivos siempre les regalan un penalcito!

lunes, 7 de noviembre de 2011

Una lástima

Atlanta no pudo llevarse nada de su visita a Corrientes, pese a que pudo haberlo hecho tranquilamente. Se sabía que era difícil la parada ante Boca United, y lo fue. Pero el Bohemio no se achicó y le jugó de igual a igual a uno de los protagonistas del campeonato, hoy ocupando la tercera posición. El cliché sale fácil: jugando así ganaremos más partidos que los que vamos a perder. Sin embargo, no hay que olvidar los errores que se cometieron, y que la derrota al fin y al cabo significa ningún punto en la lucha por la permanencia, en una fecha gris en la que ninguno de los rivales cayó derrotado. Pero, mientras la tranquilidad de haber hecho algunas cosas bien sirva para mantener la confianza de un equipo en levantada, se puede rescatar las buenas intenciones de un Atlanta que propuso en Corrientes. Una lástima que no haya podido sacarse ningún premio.

Lo mejor del conjunto de Ghiso se vio en el primer tiempo. Con la misma alineación con la que había vencido a Guillermo Brown, salió con una actitud agresiva, a intentar jugar y atacar a su rival. Pero el gol tempranero en una jugada confusa convertido por Núñez perturbó para siempre el desarrollo del partido. Porque Atanta, obligado, insistió y tuvo a su favor varias situaciones claras de peligro, pero falló en la definición y esa imprecisión lo condenó a la derrota. En el segundo tiempo, aflojó la marcha y no pudo seguir apretando al equipo local. Sin ideas, terminó lejos del empate. Por otra parte, Boca fue muy peligroso en sus contragolpes y tuvo chances concretas para liquidarlo. La defensa tuvo problemas para parar a los delanteros locales que se venían con muchos espacios.

Con las rebeldías de Galeano y Castro, Atlanta tuvo oportunidades y mantuvo viva hasta el final su esperanza de empatarlo. Esta vez, Andrés Soriano y Mancinelli no marcaron las diferencias como lo habían hecho en Jujuy, y el equipo lo sufrió. Las pelotas paradas volvieron a ser un problema serio. Parta seguir adelante, habrá que seguir afirmando la parte defensiva y ser más precisos en ataque. Hay con qué, pero la tabla del descenso acosa, y los triunfos se hacen necesarios para seguir de pie, luchando.