jueves, 29 de mayo de 2014

A ganarlo en casa

Quiere creer Atlanta. Todo se definirá en Villa Crespo luego del empate sin goles en Vicente López. El Bohemio dejó una mejor imagen que Platense en el duelo de ida, pero la serie está abierta. Tendrá la responsabilidad de ganarlo en casa si quiere llegar a la final por el ascenso. Su rival, el conjunto del Gallego Méndez, no está pasando por un buen momento pero tiene algunos jugadores importantes y será muy duro el partido de vuelta. Además, unas fechas atrás, el mismo Platense supo ganarle a Atlanta en Villa Crespo llegando una sola vez en todo el encuentro y sin jugar a nada. En esta semifinal, el Calamar volvió a mostrar un juego opaco, poco ambicioso, pese a tener el apoyo de toda su gente. El parecer de la mayoría de los hinchas locales era que su equipo había decepcionado y no había hecho los méritos suficientes para llevarse una ventaja.
Atlanta mostró algunas cosas interesantes. Tuvo mayor posesión de la pelota y por momentos dominó al local. En un partido mal jugado, con muchas imprecisiones y errores, hubo varias situaciones de peligro para ambos. El Bohemio, pese a jugar levemente mejor, no generó más chances que su rival. Las más claras las tuvo Godoy en dos mano a mano al principio del primer tiempo. El mismo Godoy protagonizó la jugada más polémica de la noche: le cometieron un penal que todo Atlanta reclamó pero que Vigliano no cobró. 
El equipo de Mayor jugó los 90 minutos con gran intensidad, peleando y metiendo cada pelota. En la defensa, Díaz Villán, Francés y Peláez sacaron todas desde arriba. Galeano aportó el juego, sobretodo en el primer tiempo. Y Gabriel Pinto fue la figura, sorprendiendo otra vez en un gran nivel en su nuevo puesto de volante por izquierda. Vega también se destacó sacando una pelota complicada abajo a un palo. Sardella salió lesionado en la primera etapa pero Palisi pudo suplirlo bien.
Atlanta se fue de Vicente López con confianza pero sin ventaja. Ahora deberá asumir la presión de ganar en su propio estadio. No será sencillo, pero las esperanzas están intactas.

lunes, 26 de mayo de 2014

¿Podrá con la maldición?

Llegó la hora de la verdad. Atlanta terminó la fase regular del campeonato con un atractivo empate frente a Barracas Central y finalizó en la tercera posición, por segunda temporada consecutiva. Como en el ciclo de Rondina, el equipo estuvo puntero varias fechas pero luego se cayó. La llegada de Carlos Mayor abrió una nueva esperanza para Atlanta que afrontará el Reducido con el único objetivo de conseguir el segundo ascenso y acompañar a Nueva Chicago a la B Nacional.
Poca importancia tenía para el Bohemio este encuentro en el Sur de la Capital Federal: ya clasificado, solamente restaba saber cómo serían los cruces en el Reducido. Barracas, su rival, en cambio, luchaba por clasificar. Mayor presentó un combinado de juveniles y suplentes que cumplieron una dignísima labor e incluso pudieron haberse llevado un triunfo, pero se les escapó sobre el final. Además, volvió a jugar después de su lesión Maraschi, que se hizo amonestar para llegar a la quinta amarilla, ya que no llega en óptimas condiciones para la semifinal de ida. 
En estas dos semanas se define el futuro futbolístico del Bohemio. La semifinal por el ascenso no será nada sencilla: el rival es el Platense del Gallego Méndez, definiendo en Villa Crespo. Pero más allá del rival, Atlanta deberá romper un maleficio que lleva ya muchos años: la maldición de los reducidos. Desde el año 2000, perdió todas las series eliminatorias por ascensos: en el 2000 y 2004 frente a Sarmiento, en 2004 también con Tristán Suárez, en 2005 con Morón, en 2008 ante Armenio y el año pasado contra Almagro. En esos encuentros, Atlanta no ganó un solo partido y siempre definió de local pero también perdió todos los encuentros en esa condición. ¿La séptima será la vencida? El equipo no llega en su mejor momento pero algo cambió para bien en los últimos partidos y no hay un rival claramente superior dentro del Reducido. Hay que creer: Atlanta puede estar a cuatro partidos del ascenso.

sábado, 17 de mayo de 2014

Una derrota injusta

Habiendo ya asegurado la clasificación al Reducido, el objetivo de Atlanta era mantener el envión para llegar en su mejor forma a las finales por el ascenso. Una victoria como local ante Platense, uno de los posibles rivales en la serie decisiva, hubiera servido para ganar más confianza. El Bohemio jugó como para ganar, pero le faltó gol y cayó injustamente derrotado frente a un rival que no propuso nada y convirtió en la única jugada que tuvo a su favor. El único descuido, el único error de una defensa bohemia que estuvo muy firme la mayor parte del partido. Mantener el arco en cero hubiera sido lo más lógico. En el juego, Atlanta superó al conjunto dirigido por el Gallego Méndez. Fue más, trató mejor la pelota y generó las mejores chances, pero falló en la definición. La tuvo Peláez de cabeza, la tuvo Guzmán, también Galeano. El Bohemio había hecho todo el gasto, pero en su primer descuido llegó el inesperado gol de Platense que marcó la derrota. Atlanta no se pudo sobreponer al golpe. Quedó desorientado, nervioso. Si antes era un equipo práctico, con un Pinto punzante por la izquierda, perdió el orden y la sorpresa cuando Pinto bajó a cubrir el sector de Peláez, en un cambio supuestamente ofensivo de esos que la gente suele aplaudir. El conjunto de Mayor no supo reaccionar y el partido se le fue escurriendo mientra Platense se hacía cada vez más dueño de los tres puntos y de su clasificación.
Jugando así es posible pelear, pero no se pueden cometer ciertos errores y hay que solucionar la falta de contundencia en el área rival. Se extraña a Maraschi, cuya recuperación podría ser una gran esperanza para afrontar el Reducido. 

¿Se puede?

En los últimos años, la decadencia de los clubes grandes del fútbol argentino y el ascenso de los más chicos hizo creer a los que se quedaron atrás que era posible volar más alto. Los hinchas de Atlanta vimos a Argentinos, Banfield, Lanús y Arsenal salir campeones, a Tigre, Chicago y All Boys varias temporadas en Primera. ¿Y porqué nosotros no? Las exigencias son cada vez más altas: los hinchas han visto un club recuperándose y creciendo en la última década pero quieren torcer el destino de tercera división al que nos hemos acostumbrado los últimos 30 años.
Después de la mala experiencia que significó el mecenazgo de Broda en los 90 y los primeros años de este siglo, está claro que un proyecto ambicioso debe apoyarse en recursos genuinos y propios. Todo Villa Crespo parece coincidir en que los aportes externos de un inversor no son la solución sino que la clave está en ordenar las finanzas, aumentar la masa societaria y explotar los recursos propios. En este sentido, los ejemplos de casos exitosos de este tipo son pocos. Tigre tiene a Massa, All Boys a Bugallo. Argentinos, Banfield, Lanús y Arsenal tienen o tuvieron un peso importante en AFA. Lo interesante es que algunos de estos casos testigo muestran cómo el éxito no sustentado en recursos propios puede significar un duro golpe cuando se terminan las bondades del benefactor, sea éste político o económico. ¿Qué será de Tigre sin Massa o de Arsenal sin Grondona? Ya lo supo Atlanta cada vez que Broda abandonó el barco. Le cuesta mucho a un club salir de un esquema en donde se acostumbró a los favores políticos o a los aportes financieros mensuales de un mecenas. Pero es el único camino sustentable hacia un proyecto serio y duradero. La gran pregunta es si realmente se puede, si hay lugar en este fútbol argentino corrupto para un club que quiera crecer por su propia cuenta, por las buenas. 

lunes, 12 de mayo de 2014

Una nueva esperanza

Atlanta volvió al triunfo y se festejó con ganas en Villa Crespo. No era para menos. La sequía había dejado como saldo la pérdida del título en manos de Chicago, el cargo de Cassano como entrenador y el peligro incluso de no clasificar al Reducido. El Bohemio necesitaba una victoria así en el segundo partido del ciclo de Carlos Mayor, que llegó al club con la misión de resucitar a un equipo en decadencia e intentar pelear por el segundo ascenso. Era fundamental ganar en casa y ante un rival importante, directo en la lucha por la clasificación, como Los Andes. Atlanta fue más que el conjunto que mejor se armó para afrontar esta temporada, demostró que todavía está vivo, que la puede pelear, y se llevó tres puntos que lo acercan al Reducido. 
Pero en la cabeza de ningún hincha está la idea de clasificar al Reducido como un objetivo por sí mismo. El ascenso es lo que se busca. Sin embargo, es difícil borrar del recuerdo las últimas presentaciones bohemias en cuadrangulares y octogonales, en donde el equipo llegó decaído y se despidió muy rápido. Hay que llegar pero hay que llegar bien, en forma y con un equipo competitivo. Frente a Los Andes Atlanta dio un paso para avanzar en confianza y, si bien todavía resta enfrentar a Acassuso entresemana, el partido contra Platense en la siguiente jornada será importante también para que el equipo pueda crecer y creer que es posible atrapar el segundo ascenso. 
El plantel es corto , en el banco de suplentes no hay muchas variantes y la lista de lesionados y suspendidos aumenta los problemas. Pese a todo, se celebra el regreso de Francés en la zaga central, figura ante los Milrayitas. A su vez, si bien todo el equipo exhibió una mejora futbolística en cuanto a actitud, agresividad y dominio con respecto a partidos anteriores, se observaron buenos rendimientos de Pinto, Galeano, Godoy y Sardella, que recuperó su predominio en la mitad de cancha. El juvenil Ledesma, por otra parte, entró bien y pide pista. A él le cometieron el penal que terminó convirtiendo Godoy.
Está claro que muchos problemas persisten en este Atlanta que se sacó la mufa (como Godoy en su festejo de gol) pero todavía tiene que recuperar confianza, tranquilidad y contundencia. Sufrió mucho, demasiado, para llevarse los tres puntos, aunque ante un rival complicado. Solamente pudo convertir de penal y no logró ganarlo con mayor amplitud pese a que terminó con 10 jugadores contra 8 de Los Andes, y con Lorefice atajando en lugar de Gagliardo. 
Hay una nueva esperanza que se abrió en los corazones bohemios. Mayor y sus hombres deberán confirmarla en estos partidos y demostrarle al hincha que se puede.