lunes, 29 de noviembre de 2010

The Real Comment: Atlanta 2 - Noray ARMYnia 1

DOBLE PECHUGA

¿Cuánto durará estos días de vinos y rosas que estamos viviendo y que no debería terminarse por nunca jamás? ¡Que dulce primavera es la que nos ha tocado vivir en este 2010 que está llegando a su fin, y encuentra a nuestro querido Atlanta encumbrado en las alturas propias de los Dioses del Olimpo!
Y como colofón de esta semana, donde el miércoles nos dimos un paseíto por los lares de Turdera para cosechar de a tres puntos, este sábado recibimos a los Naki’s Boys para también sumar un nueva victoria a esta campaña épica que esta realizando nuestra noble escuadra.
Pero los de Asia Menor nos costaron un laburo extra y nos pegaron más de un susto antes de la llegada de las siete de la tarde cuando pudimos recién festejar a nuestras anchas.
Atlanta viene embalado y entra a la cancha pisando firme y metiendo miedo a sus ocasionales enemigos, imponiendo respeto y haciendo valer su fortaleza en el inexpugnable cuartel de la calle Humboldt.
El Xabi Alonso, para la emergencia repitió el equipo, que ya los niños de Villa Crespo repiten de memoria: Don Rodrigo Llinás como eterno arquero bohemio; Mancinalli, Cherro, Arancibia y Segovia; Galeano, Pogonza y Ferragut; Carou; Andrés y Abel Soriano.
Arrancó el entrevero, y los maschwitanos se vinieron al humo y casi facturan en la primera acción del partido.
Los atlantes volvieron a mostrar que se toman su tiempo para desperezarse y meterse de lleno en los menesteres del balompié, pero cuando eso ocurre manejan en bien la pelota y pasan a hegemonizar los mecanismo del juego.
Con el tiempo se va asentando Pogonza en el punto central, empieza a agarrarla Ferragut, a tocar Galeano y a distribuir Carou.
Entonces Atlanta va y va, con método y paciencia hasta acorralar al rival y de tanto insistir termina horadando la piedra más resistente. Algo que sería más efectivo si hicieran correr la redonda por el césped en lugar de abusar tanto del smbrerito y el juego aéreo.
Pero últimamente la defensa bohemia ya no es mi Margarita, y aparece con algunos buracos inexplicables, que llegan a poner en peligro el éxito final de nuestras empresas.
Así con poco, el bando tricolor tuvo las ocasiones más claras del primer tiempo, con un gol mal anulado inclusive.
Pero cuando ya moría el primer tiempo, Mancinelli se mandó al área enemiga, el bestia de Bibiloni se lo llevó puesto, el defensor de azul y amarilla voló como un luchador de catch, el juez compró y el Pollo Soriano puso las cosas 1 a 0 a favor del puntero del campeonato.
La calma cayó como un manto sobre el estadio León Kolbowski y parecía que solo restaba relajarse y gozar. Pero… la vida te da sorpresas…
Porque encima, ni bien empezó el complemento, otra vez el Pollo, después de sacarse encima a su marcador, define con categoría y marca el 2 a 0 que parecía poner el sello de cosa juzgada al cotejo.
Pero llegó el minuto fatal: cerca de los siete Galeano entra al área apilando armenios, uno de ellos lo voltea de taquito, Galeano vuela como un doble de riesgo y otro penalti.
El Pollo la manda adentro, pero el juez lo hace patear de vuelta y ahora Andrés repite el lugar y el pillo del arquero se lo ataja. Era el final, pero fue un intervalo.
Y para colmo de males al rato, un delantero de ellos, se da vuelta en el área con total tranquilidad y su tiro rasante le da en el pie a Mancinelli que volvía desesperado, gol en contra, 2 a1 -el peor de los resultados- y a sufrir como narcotraficante de la Favela del Alemao.
Lo que siguió fue una película de suspenso, donde un frío espantoso nos recorría la espalda desde el atlas hasta el huesito dulce cada vez que un centro llovía sobre los quince metros que protegen nuestro arco.
Menos mal que Cherro que rechazada cuanta cosa móvil se acercaba y Arancibia volvió a ser el que tanto queremos y, además los delanteros de Noray son bastante limtados, y el chubasco pasó dejando las cosas como estaban.
Sobre el final, Atlanta retomó el control de las riendas, y luego del escalofrío pasajero, la novela un final feliz.
Costó un huevo de pollo, pero gracias a los goles del Pollo valió para seguir adelante, ahora, con más luz sobre nuestros perseguidores.
Y después de vacunar a los tricolores del Norte, ahora vamos por los tricolores de José Ingeniero primero y los de Adrogué después ¡Y por toda la gloria!

La verdà de la Moilanesky: Atlanta 2 - Armenio 1


El último partido disputado en Villa Crespo en este 2010 tuvo el final que esperaba toda la gente que en masa fue a alentar al gran puntero de la B Metro: triunfo que vale –como todos- tres puntos, para seguir avanzando casilleros en el juego del campeonato. Culminó así una campaña brillante como local esta primera rueda, invicto y con un rendimiento casi perfecto: nueve victorias y dos empates. Los hinchas ya se hicieron la costumbre de salir cantando y festejando del estadio Gran León, una costumbre que –esperemos- se siga respetando en 2011. En esta fecha, no sólo cumplió con la obligación de siempre de ganar, también sirvió para sacarle más ventaja a Defensores, mientras que se espera el resultado de Estudiantes.

Después de varios triunfos sufridos, muchos habrán pensado que ésta era la oportunidad de ganar de forma más cómoda, de florearse y lucirse en el último show que los jugadores darían a su público en el año. Claro, Deportivo Armenio en Villa Crespo no parecía ser una parada complicada. Pero no fue así: a Atlanta le costó mucho. Pasó malos momentos en el partido, y si bien tuvo la chance de golear, terminó sufriendo hasta el final. Obtuvo en síntesis un triunfo trabajado, ajustado. No hubo grandes demostraciones de fútbol, no hubo muchas luces, aunque la victoria finalmente terminó siendo justa.

Se ha vuelto una mala costumbre ya que en los últimos encuentros Atlanta entra desconocido a la cancha, y le cuesta acomodarse. Los rivales aprovechan y desnudan las falencias, sobretodo en defensa y el mediocampo. Armenio avisó varias veces en el primer tiempo, revelando que algo no funcionaba bien. Sobre el final de la primera parte llegó el penal salvador cometido a Mancinelli, que ejecutó Andrés Soriano hacia el gol. Atlanta se ponía en ventaja en un partido en que la había pasado mal, y en que pudo haberse ido en desventaja al descanso.

En el segundo tiempo, Andrés aumentó la cuenta y poco después tuvo un nuevo penal a su favor. En pocos minutos, con una ráfaga, Atlanta había tomado el mando y no perdonaba en la red. Andrés convirtió el penal, pero el juez lo hizo patear de nuevo, por invasión. En su tercer tiro desde los doce pasos en el día, Andrés falló ante Bangert, y comenzó una nueva historia. Armenio descontó al poco tiempo, y el Bohemio pasó rápidamente del 3-0 liquidador a un 2-1 que dejaba una gran cuota de incertidumbre. Los visitantes intentaron aprovechar el envión anímico, pero no tuvieron ninguna situación clara para empatarlo. Atlanta supo no ponerse nervioso ni retrasarse demasiado para mantener la ventaja e incluso estuvo cerca de rematarlo. La victoria quedó una vez más en casa.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Free Soccer: Turdera Gasoilers vs Atlanta Bohems

La verdà de la Moilanesky : Temperley 1- Atlanta 2


Era una parada brava Turdera, un partido complicado, una prueba de fuego para las aspiraciones bohemias. Pero este equipo sigue en la buena senda, y se anotó con un triunfo enorme, como para seguir soñando. La lucha sigue ardua: si bien Defensores perdió, Estudiantes ganó, y no se debe aflojar la marcha en ningún momento. La lucha por el campeonato no perdona, pero por ahora Atlanta cumple con las pruebas que se le vienen presentando. Así, sigue siendo el único puntero, cuando cada vez falta menos para que se termine la primera rueda del torneo.

En una victoria tan resonante, también hay lugar para las críticas. Es que Atlanta jugó muy mal en el primer tiempo, y pudo haberse ido con una gran diferencia negativa en el marcador. Volvió a mostrar fallas en defensa, sobretodo en el sector derecho, y el mediocampo no podía hacer pie. Temperley era más, y dominaba el juego, elaborando varias jugadas de peligro. Los Soriano estaban demasiado aislados, y el equipo visitante no tenía opciones ofensivas. Los locales facturaron: el 1-0 era justo en esa primera parte en que el conjunto de Alonso se las estaba viendo muy negras. Pero al igual que en otros partidos en que comenzó en desventaja, supo reponerse, con paciencia y amor propio. Encontró el gol al final del primer tiempo, con Segovia entrando por el segundo palo en una pelota parada y metiéndola de cabeza. El empate fue la maldición para Temperley, que se quedó en la inacción y la resignación, luego de haber desperdiciado tantas situaciones favorables. Atlanta incluso casi lo da vuelta en un minuto, con un tiro libre de Ferragut.

El segundo tiempo fue todo bohemio. El equipo de Alonso borró de la canca al conjunto local. Salió decidido, con una actitud audaz y la sana propuesta de jugar y atacar al rival. Mejoraron los rendimientos individuales que habían sido en su mayoría muy bajos durante el primer tiempo, y Atlanta volvió a ser el único puntero, metafórica y literalmente. Porque gracias a esta mejoría, inclinó la cancha y acumuló méritos a canjearse por una victoria. A diferencia de Temperley, supo definirlo. El gol de la victoria fue realmente memorable: una corajeada de Cherro, que organizó la contra, fue a buscarla, y finalmente habilitó a Abel para que definiera sin inconvenientes. Todo el equipo se fundió en un abrazo al marcador central que siguió su instinto y aportó la rebeldía, ese plus, que necesitaba Atlanta para darlo vuelta y pasar a ganar el partido. Increíble, después de todo lo que había sufrido en la primera parte. Después, pudo haberlo liquidado, y estuvo de hecho más cerca del tercero que Temperley del empate.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Futbol gratis para todos: Atlanta 1- Platense 0

The Real Comment: Atlanta 1 - Platense 1

SIN ESPINA
¡Que ansiedad tenía este sábado, mi fiel escudero, que desde la mañana temprano mariposillas inquietas me aleteaban en el estómago y mi vista buscaba las manecillas del viejo reloj de cuco, impaciente por que llegue la hora de ir a ver nuestro querido Atlanta!
Es que el rival era Platense, conducido por el emblemático Marcelo Espina, con el que protagonizamos de tantas batallas en las épocas doradas de la Primera División. Y además, iba estar en juego el liderazgo en la tabla de posiciones y el orgulloso invicto que ha convertido a nuestro León Kolbowski en un bastión inexpugnable para las impertinentes ambiciones de nuestros adversarios.
Otra prueba de fuego - esta vez ante el calamar empatador- de las tantas que deberemos sortear de aquí hasta el otoño próximo.
El escuadrón bohemio no presentaba bajas, por lo que podíamos disponer de nuestras mejores fuerzas y la mejor alineación saltó, entonces, a la verde gramilla bajo los impiadosos rayos de un febo fulgurante.
Don Rodrigo Llinás (cada vez más grande) al arco; Lucas Mancinelli, Nico Cherro, el salteño Arancibia y Juampi Segovia en la defensoría del pueblo atlante; el poeta Galeano, Maxi Pogonza y el zurdo Ferragut entre los medios, el rionegrino Carou de táctico y los mellizos Soriano para la estocada final, fueron los recurrentes once players seleccionados por el Xabi Alonso para la emergencia.
Desde el comienzo mismo de las hostilidades, se vio una Atlanta agresivo obsesionado por llegar a la valla marrón y salir airoso de la contiende, mientras por el lado de los saavedrinos estaba claro que quería volverse a su casa con el milésimo empate del campeonato.
Muy bien Mancinelli, subiendo por la derecha, muy bien Ferragut carrileando por la zurda y Andrés Soriano volviendo loca a toda la zaga enemiga, en fraternal complicidad con su hermano Abel.
Los que andaba flojitos eran Galeano que abusaba del jogo bonito y el lujo intrascendente y Pogonza que no exhibía su firmeza habitual y una defensa que últimamente aparece un poquito nerviocilla. Menos mal que Cherro estaba en un día de inspiración y despejaba cualquier duda que podían tener sus camaradas del sector.
En ese primer tiempo, Atlanta superó con autoridad a los calamares y en media hora creó tres situaciones clara de gol que el guardameta Noy frustró con maestría.
Pero cerca de los cuarenta, fruto de un jugada elaborada en el laboratorio del coach Alonso, Ferragut envió un centro que Segovia de cabeza se la puso el centro del área a Abel que con un tetazo la mandó adentro. Gol, que traduce una ventaja clara como el agua clara y que no admitía discusión alguna.
Poco después terminó el primer tiempo y para el segundo Espina mueve el avispero, pone a un tal Lanzini y los de Vicente López mejoran un poquito.
Aunque no tanto por mérito propio, sino porque Atlanta pierde el dominio de la pelota y deja agrandar a un Platense que estaba más muerto que vivo.
El partido se hace emotivo y un poco más parejo, pero ahora es al dueño de casa al que le toca sufrir más de un soponcio. Suerte que -como ya se dijo- Nico Cherro corregía cualquier macana y si no, el Gran Don Rodrigo está siempre listo cuando se lo necesita.
Del medio campo en adelante, Ferragut era el que trataba de manejar mejor el balón y los tiempos, cuando ya Carou se había extinguido y Galeano perdía demasiado ante los volantes marroniles.
Faltando media hora entra el lanusero Álvarez por el enganche Carou y a cuidar el resultado y esperar el ocaso de la tarde.
De a poco las cosas se van equilibrando y los ímpetus del visitante se aquietan para llegar a los 95 minutos, ya con el cotejo disputándose en campo adversario.
Por fin llegó el pitazo, fiesta en el barrio del conventillo de La Paloma, con un Atlanta puntero y ganador y todo el bohemiaje enfervorizado
¡Como cambia la vida en poco tiempo! Ahora ganar se ha hecho costumbre y sábados empezamos el día cantando como en los dorados años 70: A LA CANCHA CONTENTO VOY, PORQUE ATLANTA VA A SALIR CAMPEÓN!

La verà de la Moilanesky : Atlanta 1 - Platense 0


Las voces bohemias retumban cada vez más fuerte. Son voces cargadas de alegría, llenas de esperanza. Porque su equipo sigue dándoles satisfacciones y sigue siendo el único puntero de la categoría, un privilegio que sin embargo por ahora significa poco a esta altura del campeonato. Se ha ganado una nueva batalla, una batalla dura por cierto. Por eso la alegría, porque se avanzó un paso más para cumplir el sueño bohemio.

Atlanta le ganó a Platense. Sin brillar, sin lucirse, sin la comodidad que hubiera representado una diferencia mayor en el marcador, pero ganó, y merecidamente. Ganó un partido chivo, de esos en que en otros momentos debía conformarse con el empate. Pero este equipo buscó y buscó el triunfo, y luego lo defendió con los dientes apretados, abrazándose a esa victoria que tanto necesitaba para seguir ahí arriba, a la vanguardia de sus competidores en esta lucha tan ardua, que no da respiro y que no da margen para el error. Ganar es la obligación.

Ya se ha acostumbrado el conjunto de Alonso a festejar en Villa Crespo y armar una fiesta en cada partido. Esta vez, no fue la excepción, y no decepcionó al público que se acercó con las mismas ganas de siempre. Si bien el equipo no exhibió el nivel futbolístico de otras presentaciones como local, con lo que hizo le alcanzó para ganar con suma justicia, pese al sufrimiento en el segundo tiempo. Platense, de buen rendimiento actuando como visitante, y un rival con historia pese a su magro presente, estuvo potencialmente cerca de empatarlo, pero realmente poco hizo para llegar a la igualdad. Desde el punto de vista de los méritos, el triunfo no se discute. Lo que sí podríamos preguntarnos es si era necesario sufrir tanto.

Atlanta hizo todo el gasto en el primer tiempo. Fue más que el Calamar,y lo demostró con una mayor posesión de la pelota, una actitud agresiva, y la constante búsqueda del gol, materializada en diversas situaciones de peligro que hicieron destacar la figura del arquero visitante. La pelota no quería entrar, hasta que Abel fue el responsable del desahogo, con un pechazo, otra forma peculiar con la que definió el mellizo. En la segunda parte, el Bohemio temió por la integridad de su ventaja conseguida, y se fue reatrasando cada vez más, pasando además a un 4-4-2 con intenciones más defensivas. Por decisión local exclusivamente, Platense se vio obligado a responder y tomar la iniciativa. Con cierta incompetencia intentó acercarse al empate, pero no pudo arrebatarle el triunfo a su dueño.

Resulta valioso haber ganado pese a no haber tenido un gran rendimiento. Mancinelli y Cherro fueron lo mejor del equipo, y también se mostraron sólidos los defensores Arancibia y Segovia, y el eterno San Llinás, que como siempre tapó un par de pelotas clave. En el mediocampo, fallaron Pogonza y Galeano, y el equipo sufrió este desequilibrio en la segunda parte. Andrés, peleado con la pelota, no pudo marcar diferencia, y el ataque bohemio perdió potencia. Sin sus individualidades en su mejor nivel, Atlanta pudo superar a su rival y seguir sumando de a tres. Vale.