lunes, 5 de diciembre de 2011

Entre las certezas y la confusión

No hace falta ser un genio para darse cuenta de que algo se hizo mal para que Atlanta ocupe el anteúltimo lugar en la tabla de posiciones y tenga el peor promedio de la categoría. Los magros 16 puntos no son un cuento, no son invenciones. Tampoco se puede negar que -objetivamente- el equipo está jugando mal. Jugadores, técnicos, dirigentes: hubo fallas, errores. Las sigue habiendo, sólo queda encontrar la forma de solucionarlas.

Ante este panorama, la aparentemente más simple solución que algunos ofrecen es la de hacer todo lo opuesto a lo anterior. La sencilla lógica detrás de esta propuesta sería: "Si esto funcionó mal, lo opuesto debe funcionar bien". De este modo, el mandato es "Korz, Ghiso y este plantel no sirven". Sin embargo, las decenas de hinchas-técnicos que habitan el Libro de Visitas de esta página no se ponen de acuerdo en qué es lo que conviene para el equipo. Están lo que piden una apuesta más audaz para intentar ganar los partidos, y por otro lado están los que piden un doble cinco raspador para intentar sacar al menos un punto. Paradójicamente, estas propuestas netamente antagónicas se reconcilian en un punto en común: "Ghiso no sirve". Lo mismo ocurría con Javier Alonso, cuando era criticado al mismo tiempo por cagón y por ser demasiado descuidado en defensa.

Dentro de esta normativa de "hacer lo opuesto", surge la tentación de pedir por los desconocidos pibes de la cuarta división, por los suplentes e incluso por los que no están más en el club. Es decir, por todos aquellos que no tuvieron oportunidades suficientes de demostrar en este campeonato que no están aptos para esta categoría. De esta manera, el siempre presente Lucas Ferreiro hace goles en Flandria, y algún hincha se lamenta por su ausencia, cuando hace un año estos mismos jugadores del plantel actual pasaban por arriba a los rivales que hoy enfrenta Flandria. Muchos hinchas reclamaron la presencia de Bielkiewicz en el equipo titular, sobretodo después del gol salvador ante All Boys, reclamando que "los Soriano eran buenos en la B Metro pero no en el Nacional". Bielkiewicz era justamente el suplente de aquellos dos mellizos que supieron romper redes en campeonato pasado. Esto no implica que el 9 proveniente de Lanús no merezca su lugar en el equipo: si se lo gana, será por su buena labor en la pretemporada, en los entrenamientos, y en los minutos que tiene en cancha.

Con esto no quiero decir que nada debe cambiar. Definitivamente hay que hacer cambios. El presidente del club deberá buscar la forma de recomponer una dirigencia endeble por los temblores institucionales. Habrá que elegir de forma muy precisa los refuerzos, lamentablemente con el diario del viernes. Hay que cambiar, pero de manera ordenada, de forma racional, no cambiar por cambiar, deshaciendo todo lo anterior. El éxito en el fútbol responde a la planificación, pero es también un proceso contingente, generalmente impredecible. Por algo la mayoría de los hinchas estaba ilusionada con hacer una buena campaña este torneo. La premisa era mantener la mayor parte posible del plantel campeón, y sumar algunos refuerzos. Se hizo un gran esfuerzo por ejemplo por mantener a Andrés Soriano, hoy blanco de algunas críticas. ¿Quién hubiera dicho en julio que "ese rubio sólo sirve en la B Metro"? ¿Quién hubiera dicho en ese momento que lo mejor era desarmar el plantel campeón y empezar de cero con buenos refuerzos, al revés de como hicieron Tigre y All Boys? De nuevo, el fútbol no es algo lineal: cada historia es única e irrepetible. A Almirante Brown bastante bien le va con Nievas y Gojmerac en la defensa, jugadores que en Atlanta, una categoría abajo, pasaron con más pena que gloria. ¿Hubiéramos aceptado esos refuerzos a principios de este torneo para reemplazar a los entonces encumbrados Arancibia, Cherro?

No será fácil encontrar una salida a este momento tan difícil que está viviendo el fútbol bohemio. Nadie quiere descender, todos tenemos bronca. Pero antes de contribuir al caos y la confusión, cada uno deberá preguntarse a qué contribuye con eso, si al bien de Atlanta o a hundirnos en más caos y confusión.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Una reflexión sobre el mal que aqueja

El reciente ascenso a la B Nacional nos cambió la vida a los hinchas bohemios. Para la mayoría de nosotros, es la oportunidad de volver a ver a nuestro querido club enfrentando a grandes rivales, y más cerca de la categoría a la cual históricamente pertenecemos. Pero para algunos, es también la oportunidad de un nuevo negocio, ya que se mueve más dinero. Se ha roto la relativa calma que gozaba el club en los últimos años y volvió la disputa por el espacio de poder y el dinero que están en juego. El mismo problema es el que tienen muchos clubes del país: internas duras, con tiroteos, peleas, e incluso muertos. Un adelanto de lo que se puede venir -esperemos que no- es lo que sucedió en el partido ante Quilmes, cuando una interna de la barra de Atlanta terminó a los tiros en medio de la calle. Distintos sucesos vergonzosos ocurrieron en estos meses, protagonizados por este grupo privilegiado e intocable: visitas al plantel, aprietes a dirigentes por viajes e indumentaria, robos de utilería.

El perjuicio al club es enorme, y en distintos planos. Desde ya, los viajes al Interior representan un alto costo financiero para una institución con pocos recursos. Para colmo, no pagan entrada ni de local ni de visitante, lo cual supone un costo adicional. En definitiva, este grupo parasitario vive a expensas del club. No sólo eso: con sus actos de violencia alejan a futuros espectadores -de esos que pagan entrada- y ponen en riesgo la habilitación de un estadio que costó tanto esfuerzo construir y habilitar. Dadas estas razones, la inutilidad de la existencia de este grupo parecería inobjetable, sin embargo, la justificación por parte de sus apologistas es sencillamente hilarante. De alguna manera, ellos creen merecer este trato diferencial y todas estas comodidades en retribución a sus labores, que incluyen: aliento, cánticos, bombos, redoblantes, banderas. Son los encargados de armar "la fiesta" y animarla, en cada uno de los partidos que juegue Atlanta. También, al parecer, son los responsables de defender a los hinchas "comunes" de los ataques de violentos de otros clubes.

Quizá al hincha que ama al fútbol le cueste entender cómo es eso de llegar a un partido media hora tarde, pasarse el resto del encuentro mirando hacia la tribuna y desplegar una bandera gigante que tapa la visión en los últimos minutos de juego. Pero ese prototipo de hincha, el que arma "la fiesta", es el que sale en primer plano en todas las fotos y en la televisión. Y todos nosotros consumimos eso. Si ellos son los protagonistas es porque es culpa de todos, no solamente de los dirigentes que apañan y financian sus actividades. Nosotros también somos responsables si seguimos creyendo que ellos son necesarios para que exista la fiesta del fútbol. Por eso debo decir que me choca cómo se reproducen por redes sociales y páginas partidarias distintas fotos y videos de ataques a hinchas de River, la entrada de la barra a alguna cancha o cualquier otra manifestación en la cual se los presenta a ellos como héroes, glorificados por una intervención que a Atlanta le cuesta demasiado.

El espectáculo futbolístico no debe ser el teatro de algunas ligas europeas. El folclore del fútbol argentino es una perla entrañable. Pero si a costa de ese folclore se justifica el racismo, se pierden vidas, alejan a la gente de las canchas y llevan a los clubes al derrumbe económico, está claro que tiene sentido sacrificar parte de ese folclore para obtener un espectáculo más sano y viable.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Así no alcanza

Los rostros de preocupación mostraban una realidad que debemos asumir. La situación está complicada: con 16 puntos en 16 partidos, Atlanta está en descenso directo y no puede despegarse de los últimos puestos. Luego de la recuperación que había asomado, entró nuevamente en una serie negativa en la que no ha podido hacerse con una victoria. Fueron cuatro partidos, con dos empates y dos derrotas. Ningún gol a favor. La sequía goleadora es hoy el principal problema de un equipo que no tiene contundencia, que no posee presencia ofensiva. Que genera muy pocas chances y que encima no las sabe aprovechar. Entonces, la aspiración máxima pasa a ser la igualdad en cero, pero cuando recibe el golpe, se quiebra y el camino a la derrota es inevitable.

Se sabía que el partido ante Quilmes iba a ser duro. Los visitantes volvieron a Villa Crespo luego de casi seis años, y lamentablemente volvió también esa amarga sensación de verse burlados en la propia casa. El partido fue parejo en el primer tiempo, cuando Atlanta se animó a jugar, aunque tímidamente, y obligó a Quilmes a cuidarse. Pero ni en el mejor momento del Bohemio en el partido logró lastimar. Hay jugadores que jueguen, pero no hay delanteros que la metan. Los Soriano hoy están lejos de ser aquellos romperredes de la Primera B. Muchos hinchas piensan en Bielkiewicz como salvador, aquel que hizo el gol del empate en la Copa Argentina. Lo cierto es que el plantel parece corto, limitado, y sin grandes variantes. Armar el equipo titular se hace difícil porque hay varios jugadores que no están pasando un buen momento. En este encuentro, los mejores fueron -sorprendentemente- Milán, Pellegrino y Lorefice. La defensa, aun habiendo recibido sólo 2 goles en 4 partidos, sigue sin afirmarse. Y el mediocampo tampoco da garantías en la marca. Da la impresión que Ghiso necesita arreglar varias cosas al mismo tiempo, y no se puede todo. Para colmo, las lesiones tampoco ayudan.

Quilmes es más equipo, y si bien no le sobró nada, cuando tuvo la pelota encontró el gol y se adueñó de los tres puntos. No hubo reacción por parte de un Atlanta sin fútbol y sin alma. El panorama, así, parece oscuro. Jugando así no alcanza para salvar la plaza en esta dura categoría.

martes, 8 de noviembre de 2011

AFA, SADRA BASTA!!!! ATLANTA ZAFA CARAMBA!



Atlanta tenia que ganar 2 partidos seguidos y empezar a mostrar un poco de buen futbol para ilusionar a sus hinchas con una "Salvezza" tranquila pero como siempre tienen que aparecer estos turros del SADRA arbitros del interior que dirigen equipos del interior y que son mas localistas que la mierda al contrario de sus pares de AFA que cuando dirigen en Buenos Aires les chupa un huevo.
GOL EN OFF SIDE CON FOUL AL ARQUERO
PENAL NO COBRADO!!!
y listo el pollo!!!!!
Mientras tanto a otros equipos cuando los partidos se ponen chivos siempre les regalan un penalcito!

lunes, 7 de noviembre de 2011

Una lástima

Atlanta no pudo llevarse nada de su visita a Corrientes, pese a que pudo haberlo hecho tranquilamente. Se sabía que era difícil la parada ante Boca United, y lo fue. Pero el Bohemio no se achicó y le jugó de igual a igual a uno de los protagonistas del campeonato, hoy ocupando la tercera posición. El cliché sale fácil: jugando así ganaremos más partidos que los que vamos a perder. Sin embargo, no hay que olvidar los errores que se cometieron, y que la derrota al fin y al cabo significa ningún punto en la lucha por la permanencia, en una fecha gris en la que ninguno de los rivales cayó derrotado. Pero, mientras la tranquilidad de haber hecho algunas cosas bien sirva para mantener la confianza de un equipo en levantada, se puede rescatar las buenas intenciones de un Atlanta que propuso en Corrientes. Una lástima que no haya podido sacarse ningún premio.

Lo mejor del conjunto de Ghiso se vio en el primer tiempo. Con la misma alineación con la que había vencido a Guillermo Brown, salió con una actitud agresiva, a intentar jugar y atacar a su rival. Pero el gol tempranero en una jugada confusa convertido por Núñez perturbó para siempre el desarrollo del partido. Porque Atanta, obligado, insistió y tuvo a su favor varias situaciones claras de peligro, pero falló en la definición y esa imprecisión lo condenó a la derrota. En el segundo tiempo, aflojó la marcha y no pudo seguir apretando al equipo local. Sin ideas, terminó lejos del empate. Por otra parte, Boca fue muy peligroso en sus contragolpes y tuvo chances concretas para liquidarlo. La defensa tuvo problemas para parar a los delanteros locales que se venían con muchos espacios.

Con las rebeldías de Galeano y Castro, Atlanta tuvo oportunidades y mantuvo viva hasta el final su esperanza de empatarlo. Esta vez, Andrés Soriano y Mancinelli no marcaron las diferencias como lo habían hecho en Jujuy, y el equipo lo sufrió. Las pelotas paradas volvieron a ser un problema serio. Parta seguir adelante, habrá que seguir afirmando la parte defensiva y ser más precisos en ataque. Hay con qué, pero la tabla del descenso acosa, y los triunfos se hacen necesarios para seguir de pie, luchando.

lunes, 31 de octubre de 2011

El disfraz de Pellegrino, furor en Halloween

Atlanta es otra vez noticia en todo el mundo por una curiosidad desopilante. Su arquero -hoy titular- Fernando Pellegrino ha sido fuente de inspiración para miles de niños que han elegido disfrazarse como este temible guardavallas en ocasión de la celebración de Halloween, la festividad imperialista que hoy incluso ha invadido nuestra patria.

Pellegrino, con su enorme altura y sus criminales puñetazos en las pelotas aéreas, ha logrado en estos dos partidos mantener el arco en cero en un equipo que venía de recibir 11 goles en 180 minutos, y al mismo tiempo noquear a un par de jugadores rivales. Un tanto heterodoxa su forma de atajar, pero notablemente efectiva. Lo que es seguro es que el próximo que vaya a cabecear al área bohemia lo pensará dos veces. No querrá vérselas con el gran Pellegrino, quien ya ocupa el panteón de los monstruos más terribles, junto a la Momia Negro Luqui y el Hombre Bobo Cordone.

sábado, 29 de octubre de 2011

Vale doble

Atlanta ganó dos partidos seguidos por primera vez en la temporada y fue además su primer triunfo en Villa Crespo. Los hinchas pudieron irse festejando del Gran León como hacía tiempo que no se veía, tras tantas frustraciones y amarguras. Aquella oscura tormenta que dejó como saldo dos goleadas en contra dolorosas parece haber quedado atrás. La crisis, el caos, el apocalipsis, han sido muy recientes, pero estos dos triunfos han permitido recuperar la fe y la esperanza. Si el 4-0 en Jujuy fue el golpe de efecto que sorprendió a todos y significó la increíble resurrección del equipo de Ghiso, ahora como local tenía la gran chance y la obligación de ratificar la recuperación en un partido clave por la permanencia, ante Guillermo Brown de Puerto Madryn, otro de los recién ascendidos al Nacional. Atlanta cumplió: ganó bien, 2-0, con amplia justicia, y se llevó tres puntos que lo sacan del descenso directo. No es poco que el Bohemio haya ganado el partido que tenía que ganar.

Después de la goleada en el Norte jujeño, parecía lógico que Ghiso repitiera los mismos once. Sin embargo, las lesiones -que tanto acosan a este plantel- lo impidieron. El juvenil de Lanús Hernán Lopes tuvo la chance de debutar en lugar de Milán, Galeano quebró el doble cinco de marca al reemplazar a Pogonza, y Pepito Castro ocupó el puesto del fracturado Aparicio. Atlanta fue muy superior en el primer tiempo. Con una defensa firme, un Mancinelli picante, un Lorefice que se hizo dueño del mediocampo, y el juego de Galeano, Castro y Andrés Soriano, el conjunto de Ghiso dominaba el encuentro y generó situaciones de peligro en exceso como para ponerse en ventaja. Pero entre la mala suerte y la mala definición, no se pudo quebrar el cero. Brown demostraba ser un rival muy flojo, nada inquietante en ofensiva, y ofreciendo amplios espacios en su campo. El partido era accesible, el gol tenía que llegar, había que ganarlo.

La lesión de Mancinelli -que siguió jugando- le impidió mantener su marcha arrolladora al lateral derecho. En el segundo tiempo, el Bohemio salió sin actitud, impreciso, y se vio confundido ante un rival que salió a presionar más arriba y a controlar la pelota. El partido se ponía parejo, complicado. Se diluía todo lo bueno hecho en el primer tiempo. Sin embargo, la justicia llegó de forma retroactiva, y en el peor momento del equipo, Galeano clavó un gol desde afuera del área, con un efecto loco que violó las leyes de la mecánica newtoniana. Poco después, Guzmán se mandó un jugadón y habilitó muy bien a Castro, que definió con la serenidad de un nueve experimentado, clavando el 2-0. Fue el resultado final.