martes, 28 de enero de 2014

El desafío 2014

Luego de la pretemporada, está por reanudarse el campeonato de Primera B y Atlanta afronta nuevamente el desafío y el objetivo de ascender. El hecho de que por tercera vez en cuatro años el Bohemio empieza un año calendario como puntero del torneo es notable, pero a la vez evidencia las decepciones que vinieron después. En el 2011, el conjunto de Alonso salió campeón de forma indiscutible, pero bajó tan rápido como subió. En 2013 el equipo de Rondina lideró el campeonato durante un largo tramo pero se cayó al final y se quedó sin nada. Con estos antecedentes, los corazones bohemios son difíciles de ilusionar pese a que los dirigidos por Cassano son únicos punteros. Prefieren ir despacio, de a poco, sin derrochar esperanzas.
Este equipo, con muy pocos nombres coincidentes en el once titular con respecto al equipo de la temporada anterior, tiene el complicado desafío de dejar esa mochila atrás y darle la gran alegría a Villa Crespo. No será nada sencillo. Al igual que la temporada pasada, Atlanta arrancó mal y luego fue de menor a mayor hasta llegar a la punta. Si aquel fue un campeonato parejo e imprevisible en el que terminaron ascendiendo sorpresivamente Villa San Carlos y Brown de Adrogué, ¿qué se podrá prever en éste? Atlanta supera por un punto a su escolta Morón pero apenas 9 puntos lo separan del puesto 13. Están todos ahí, aunque los miramos desde arriba. Hasta aquí podemos decir ha sido un gran mérito estar en esta posición con los recursos que se poseen. Con las complicaciones económicas, con las urgencias de armar un plantel con muchas caras nuevas, con la incertidumbre del Gallego Méndez que tantas veces amagó con irse y terminó renunciando cuando el equipo estaba encontrando el camino. Cassano agarró primero de forma interina y con los muy buenos resultados se terminó quedando. ¿Repetirá la hazaña de Alonso, otro que vino desde las Inferiores? Hay que decirlo: Atlanta tiene un plantel corto y no le sobran figuras. Encontró en Sardella, un jugador que estaba jugando en Primera C, a su gran figura en el mediocampo. Encontró en Vega, que no estaba atajando, a un arquero récord de valla invicta en el club. Recuperó a Galeano. Y halló en Francés, poco tenido en cuenta por Rondina, el patrón que necesitaba la defensa menos vencida del torneo. Hoy Atlanta tiene buenos rendimientos individuales y una idea de juego, un grupo que quiere y puede. Y así está superando por ahora a los grandes candidatos que se armaron con presupuestos gigantes: Platense, Los Andes, Morón. La lucha que se viene no será sencilla.

viernes, 13 de diciembre de 2013

¿Refuerzos de verano?

Terminada la primera rueda y con la pretemporada como próximo desafío, el tema obligado es el de los refuerzos de verano. Como máximo, cada plantel puede traer dos incorporaciones en este receso. En general, en los últimos años, no fueron provechosos los refuerzos de verano en el Bohemio (ver esta nota de La Taberna del Siome). Lo complicado del asunto radica en que usualmente el club no tiene dinero para traer grandes figuras, pero se terminan trayendo jugadores de bajo nivel que juegan poco y nada. No se justifica traer a alguien para que ocupe un lugar en el banco. Muchos promueven la idea de que es preferible mantener el plantel e intentar asegurar el pago a tiempo de los sueldos. 
Habrá que ver qué opinarán Cassano y Magarelli. Atlanta no tiene un gran plantel, no le sobra nada, pero el equipo apareció, más ordenado, más sólido, con goles y triunfos, y terminó el año como puntero, algo que ocurre por tercera vez consecutiva en esta categoría. Sin embargo, todavía pesa el mal recuerdo de lo que pasó el campeonato pasado, cuando el conjunto de Rondina se cayó a pocas fechas del final y perdió un ascenso que parecía cercano. 
A la hora de revisar en qué puestos necesitaría Atlanta reforzarse, si así lo quisiese, no hay un lugar cantado. Muchos jugadores mejoraron sus rendimientos en la segunda mitad de la primera rueda, como Maraschi, Lazzarini, Galeano, Nanía. Mi opinión es que el puesto a reforzar es uno: el de lateral izquierdo. Hasta ahora, tanto Méndez como la dupla actual improvisaron con Peláez en ese sector, pese a que es naturalmente marcador central y no se siente cómodo jugando allí. El ex-Español aporta altura en el juego aéreo, pero le cuesta cuando tiene que marcar los desbordes, y el equipo pierde salida y proyección por la banda izquierda. Pinto es un lateral tradicional, que se proyecta, pero ha dejado dudas en la marca. Bozzoni, mediocampista, también fue probado en ese puesto, sin éxito.
La experiencia indica que en estos recesos se suelen traer más volantes ofensivos y delanteros que defensores. Hoy Atlanta parece tener cubierto el sector de ataque, y hay que considerar también que quienes se mueven en ese sector de la cancha suelen cobrar sueldos muy altos si tienen un nombre. Se verá qué ocurre finalmente. Con refuerzos o no, confiaremos en este equipo y en sus posibilidades.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Las claves del puntero

Atlanta cerró el año de la mejor manera. Por tercera vez en cuatro años, finaliza el año calendario como líder. Después de 16 años, volvió a jugar en Villa Crespo de noche, y la gente vivió una fiesta completa con el triunfo por 1-0 frente a Barracas Central. El Bohemio jugó un muy buen primer tiempo, en donde generó varias situaciones de gol, pero encontró la victoria en un chato segundo tiempo, cuando Nanía anotó el único tanto a través de un penal polémico. La victoria, al fin y al cabo, fue justa, y le permitió mantener la exclusividad de la punta, algo impensado si se tiene en cuenta el desteñido comienzo del equipo en este torneo. Aquí repasaremos las claves de la levantada de Atlanta, que lo llevó de los puestos de abajo a lo más alto de la tabla.

EL RENDIMIENTO EN VILLA CRESPO. Los primeros partidos Atlanta sufrió mucho jugando como local. No podía convertir, no podía ganar, se sucedían las derrotas (entre ellas el clásico con Chacarita) y pobres empates en cero. Los rivales se cerraban atrás y el equipo no tenía ideas, no podía responder. Ahora el Bohemio lleva cinco triunfos consecutivos como local: venció a Estudiantes, Morón, Flandria, Acassuso y Barracas.
EL ESQUEMA TÁCTICO. En su ciclo como entrenador, el Gallego Méndez probó distintas variantes en el equipo. Empezó con un 4-2-3-1 inspirado en el fútbol alemán, pasó por el 4-4-2 y finalmente se quedó con el 4-3-3 con el que consiguió los mejores resultados. Cassano mantuvo la misma idea táctica y el equipo parece haber encontrado un orden en la cancha. Los jugadores saben qué función deben cumplir y a qué deben jugar.
EL CIRCUITO OFENSIVO. Al principio, uno de los más grandes problemas del equipo era la falta de gol. Dependía casi exclusivamente de las maniobras individuales de Godoy, que no encontraba compañía. Atlanta no tenía ideas, no generaba juego, no tenía oportunidades. Con el crecimiento de Maraschi como figura del ataque, la consolidación de Lazzarini, y los aportes de Galeano y Acuña, el Bohemio fue encontrando una idea de juego colectivo, tocando por abajo, desbordando por los costados.
UNA DEFENSA MÁS SEGURA. La idea original de Méndez de jugar con Díaz Villán y Alemandi como centrales y dos laterales tradicionales no terminó dando buenos resultados. El ingreso de Francés en la zaga central en lugar de Alemandi fue muy importante para que la defensa se asentara, gracias a su presencia y voz de mando. Todavía es una cuenta pendiente el lateral izquierdo, donde les ha costado afirmarse tanto a Peláez como a Pinto.
SARDELLA, EL ABANDERADO. Desde el primer encuentro se vio que Sardella era un jugador diferente, pese a que mucha gente prefería ver en la cancha a Palisi, jugador del club y figura en el campeonato anterior. Pero Sardella, en silencio, se fue ganando el respeto con sus rendimiento, siempre parejo. Aporta recuperación y equilibrio al mediocampo y ha sido quizá el mejor en lo que va del torneo.
LAS MANOS DE VEGA. Más allá de algunos errores -en especial el que abrió el marcador en la derrota en el clásico- Matías Vega se afirmó en el arco con tapadas importantes, salvando al equipo en varias oportunidades. Recibió pocos goles y se llevó un record de valla invicta en el club. Que mantenga este nivel es necesario para que Atlanta tenga chances en la obtención del ascenso.

martes, 3 de diciembre de 2013

¿Godoy or not Godoy?

La discusión de hoy hubiera sido impensada unos meses atrás, pero actualmente es pertinente. Marcos Godoy llegó como refuerzo en esta temporada 2013/14 y en los primeros partidos se convirtió en la figura más destacada del equipo. Autor de los primeros 4 goles bohemios en este campeonato, su protagonismo futbolístico era muy significativo. Todo en el ataque pasaba por él. Era un mal momento colectivo de Atlanta, no se conseguían buenos resultados, y parecía que la única forma de lastimar al rival era mediante alguna genialidad de Godoy, que se las arreglaba solito para complicar a los defensores contrincantes y fabricarse situaciones de peligro. El típico "Tira el centro y lo cabecea él". Poco y mal acompañado, el equipo dependía de esta individualidad, que sorprendió mostrando un gran nivel en aquellos primeros encuentros.
Hoy la situación es muy distinta. Las lesiones lo alejaron de las canchas durante varios partidos, pero Atlanta aun sin su estrella se las ingenió para reemplazarlo e incluso aumentar enormemente la producción ofensiva. Los goles y los triunfos llegaron más seguido, convirtiendo al Bohemio en el puntero del torneo. Es cierto que mucho influyó en esta levantada la aparición de otra figura que estaba apagada en los primeros encuentros: Federico Maraschi. El Bicho, rápido y picante, lleva 4 goles al igual que Godoy y es el más destacado en el ataque bohemio. Pero lo más importante es que hoy Atlanta no depende de una individualidad sino que se ve más volumen de juego colectivo. Lazzarini, antes suplente, es el gran socio de Maraschi y ha llegado al gol también. No es un nueve tradicional: juega más retrasado, se abre por los costados. El tridente ofensivo lo completa el Chichi Acuña, de rendimiento irregular, pero que en cuentagotas ha sabido entenderse bien con Maraschi y Lazzarini, ofreciendo interesantes habilitaciones.
Ante este panorama, con la vuelta de Godoy tras su lesión, se genera un lindo problema para la dupla técnica. Parece difícil modificar el esquema de un equipo que supo, jugando así, ganar, golear y llegar a la punta. Porque lo relevante aquí es que el ingreso de Godoy no es simplemente un cambio de nombres. El equipo juega distinto con él. Por otra parte, también resulta inverosímil pensar en Godoy en el banco de suplentes, siendo un jugador de gran jerarquía que puede aportarle un plus al equipo, sobretodo en los partidos más duros. Lo ideal sería que Cassano y Magarelli le encuentren la vuelta y puedan ubicar a Marcos en este Atlanta sin resignar al juego colectivo, y explotando las cualidades de este gran delantero.

martes, 26 de noviembre de 2013

Mancinelli y Pasquini: las dos caras del fútbol

Tantas veces se dice que el fútbol es misterioso e indescifrable que repetirlo nuevamente quizá ya aburre, pero hace falta decirlo igual. Es que siempre aparecen nuevas evidencias. Hoy mostraremos los extraños casos de Lucas Mancinelli y Nicolás Pasquini, tan similares y tan distintos. Ambos  son marcadores de punta o carrileros (uno por derecha, el otro por izquierda), ambos fueron juveniles formados en Lanús que formaron parte del convenio de intercambio con Atlanta, y ambos volvieron al club granate luego de pasar por Villa Crespo con el objetivo de asentarse en Primera A. Claro que los caminos recorridos y los presentes de uno y otro son totalmente distintos.
Mancinelli llegó a Atlanta en 2010 y rápidamente se convirtió en jugador determinante. Con su gran corazón, su enorme sacrificio físico, su despliegue, su picardía, Lucas fue un hombre clave en aquel el equipo campeón. Pronto ya era ídolo y su nombre de coreaba en Villa Crespo. Autor de goles importantes, era increíble que un lateral pudiera ser tan desequilibrante y determinante en el ataque de un equipo. En la B Nacional, Lucas era la única esperanza en un equipo apático, sin jerarquía, hasta que su lesión llenó de tristeza las almas bohemias. Su regreso fue de película, con gol incluido, en la B Metro, aunque no pudo coronar un nuevo ascenso.
Cualquiera hubiera dicho que a Mancinelli le esperaba un gran futuro en Primera y hasta en Europa. Sin embargo, en Lanús todavía no ha aprovechado las pocas oportunidades. Juega poco y nada, y no parece adaptarse al juego de Primera División. Ojalá pronto pueda demostrar en la máxima categoría todo lo que se cansó de hacer en Atlanta. Una explicación posible es que en Primera ya no puede marcar la diferencia que marcaba antes, en el uno contra uno, en las corajeadas, en el pasional juego de matar o morir. Mancinelli no es un jugador adicto a las rigideces tácticas, a cumplir como un obrero, como un soldado, un determinado conjunto de tareas monótonas dentro de un esquema colectivo. Lucas es libre, indómito, se mata por el equipo, por los hinchas, deja todo en cada jugada sin pensar en la jugada siguiente.
En el fútbol a veces no triunfan los héroes talentosos, sino los otros. Los obreros aplicados y obedientes, los hombres-máquina. No hace falta técnica, no se necesita talento. Con un gran despliegue físico, con inteligencia, concentrado los 95 minutos, un jugador puede ser muy útil para un equipo. Estas cualidades se han visto en Nicolás Pasquini en estos últimos partidos en Lanús en los que ha sorprendido a todos. Su historia es opuesta a la de Mancinelli. Llegó también a Atlanta en el 2010 pero en su primera temporada jugó muy poco. Los bohemios vimos a un jugador muy limitado técnicamente, con deficiencias en la marca y poco para ofrecer con la pelota. Ya fue una sorpresa que ese jugador que tan poco lugar había tenido en la B Metro tuviera más minutos en la B Nacional. Ya allí empezó a verse algo del Pasquini aplicado y trabajador que hoy elige Barros Schelotto para alternar en un Lanús que pelea Copa y campeonato. El rubio volante juega, mete, cumple y hasta hace goles. Quizá le esperan muchos partidos en Primera. Y porqué no ilusionarnos con una venta que deje a Atlanta algunos pesos...

sábado, 23 de noviembre de 2013

El cuento de la buena Pipa

Villa Crespo volvió a desbordar de fútbol y alegría con una nueva goleada del puntero Atlanta, que desde la asunción -por ahora interina- del Pipa Cassano ganó sus dos partidos con una amplia diferencia de tres goles. Esta vez fue 4-1 a Acassuso. El Bohemio encontró la buena senda, aunque los últimos dos rivales hayan sido de los más sencillos. Por eso, los choques próximos como visitante frente a Platense y Los Andes serán una buena medida de lo que puede dar este Atlanta protagonista y con aspiraciones. 
Como ante Flandria, Atlanta supo cubrir la ausencia de una referencia ofensiva del equipo como Marcos Godoy, lesionado. De hecho, del medio para adelante, el Bohemio fue implacable. Generó muchas llegadas de peligro y convirtió cuatro veces. Maraschi y Lazzarini fueron las figuras de la cancha. Fede, atrevido y rápido, desequilibró y desbordó constantemente. Se la dejó servida a Acuña en el segundo gol. Emanuel, jugando mucho de espaldas, fue clave: forzó el gol en contra que abrió el marcador y habilitó muy bien a Guzmán en el tercero. Curiosamente, ninguno de los dos pudo convertir. El cuarto tanto fue una joyita de Nanía, que definió con calidad. 
Claro que mientras que el Bohemio en ataque fue una máquina -y de esta manera consiguió ponerse rápido 2-0 en el primer tiempo, para liquidarlo posteriormente en la segunda etapa- otra fue la cara que mostró en defensa. Vega no pudo alcanzar el récord del club de valla invicta como local porque Atlanta sufrió mucho atrás. Desatenciones, descoordinaciones en la marca. Una mala tarde de Francés, que otras veces fue lo más firme y hoy anduvo desorientado. Acassuso logró recuperarse de los dos goles tempraneros y descontó en el primer tiempo, y luego tuvo algunas oportunidades que asustaron en Villa Crespo. Por suerte, no hubo que lamentar nada y el líder supo cómo resolver un partido que había comenzado demasiado sencillo, por momentos se complicó y finalmente fue una fiesta. Habrá que seguir cultivando goles para que crezca la ilusión en este campeonato. Y el equipo deberá demostrar también su fortaleza en las paradas bravas que se vienen.

martes, 5 de noviembre de 2013

Auge y decadencia de Villa Crespo

A modo de continuación de la nota anterior (Poderoso Caballero...), vale preguntarse qué puede hacer Atlanta para conseguir los recursos que no tiene. Tras la mala experiencia del brodismo en los '90 y principios de la primera década de este siglo, son amplios los rechazos que existen entre los socios hacia los mecenazgos, que, al igual que en Atlanta, en otros clubes han mostrado éxitos parciales seguidos de profundas crisis. Es que la dependencia total de una persona no sostiene el crecimiento de ningún club sino de forma ilusoria y transitoria. Eso no impide que muchos hinchas envidien, por ejemplo, a un Bugallo o a un Massa, que han llevado a Primera a equipos que hace algunos años competían de igual a igual con el Bohemio. El dinero es tentador, y si al dinero se le suma poder político la ecuación es muy prometedora. En este sentido, de todos modos, no parece haber ninguna mecenas a la vista en Atlanta, y menos que menos se vislumbra un apoyo gubernamental. Ésta es una desventaja clave que afecta a muchos equipos chicos de la Ciudad de Buenos Aires. En el Conurbano y en el Interior, la relación entre los clubes y los gobiernos municipales y provinciales es fructífera para los clubes. Los beneficios incluyen el uso de los estadios estatales, el pago de los operativos policiales, y hasta el flujo de recursos para pagarles a los jugadores.
En definitiva, pertenecer a este barrio del cual estamos orgullosos fue alguna vez un privilegio, pero hoy no se vislumbran claramente los beneficios (materiales, porque los sentimentales sobran). Quizá no hemos sido lo suficientemente inteligentes para aprovechar el hecho de estar en una posición de tan fácil acceso, justo en el medio de la gran ciudad. Quizá las cosas han cambiado. Alguna vez Villa Crespo fue un barrio de conventillos, de inmigrantes, bien porteño. En ese Villa Crespo fue que Atlanta se hizo grande y echó a su rival, Chacarita, a las afueras de la ciudad. Posteriormente, fue el barrio de la clase media que demandaba saciar su sed actividad social, su inserción en la sociedad. Atlanta acompañó esa necesidad, pero en los '80 entró en crisis. Llegaron los '90 y los grandes cambios, la modernización, los gimnasios privados. La gente ya no asistía en masa a los clubes de barrio. Atlanta igualmente ya no tenía Sede Social.
Hoy Villa Crespo se dirime entre su vieja tradición de la Buenos Aires profunda y la palermización vacía, superficial, cosmética, que nos invade desde el norte y amenaza con quitarnos el alma bohemia. El resurgimiento de Atlanta debe acompañar necesariamente el renacimiento del barrio como lugar de comunión social antes que como destino inmobiliario. Sólo de sus entrañas podrá renacer el vigor espiritual y monetario que le devuelva su grandeza.