sábado, 10 de septiembre de 2016

ATLANTA 3 EXCURSIONISTAS 1

Gran triunfo de Atlanta en Villa Crespo, dejando atrás rápidamente la mala imagen dejada en Morón. Fue una gran actuación en un mediodía soleado en que la gente disfrutó a pleno. Fernando Ruiz entendió que no podía repetir una deformación como la del último miércoles, y dispuso un esquema netamente ofensivo para enfrentar al equipo recientemente ascendido desde la Primera C. Disconforme con el rendimiento de Monge, improvisó nuevamente a Guerra como lateral derecho, y pobló el mediocampo con jugadores habilidosos, que tienen el arco de enfrente siempre en la mira. 
De todos modos, el partido no empezó como se esperaba. Excursio manejó bien las pelotas paradas y se puso pronto en ventaja con un cabezazo. Sin embargo, el veranito al visitante le duró poco. Atlanta se puso los pantalones, empezó a jugar al fútbol y lo dio vuelta muy rápidamente: lo empató por intermedio de Dorregaray tras gran habilitación de Ramos y se puso arriba con un cabezazo de Rodríguez. El primer tiempo mostró una exhibición futbolística de alto nivel por parte del Bohemio, con un juego vertical, agresivo. García y Peralta hicieron estragos por las puntas, y Rodríguez se convertía nuevamente en la figura del partido recuperando en defensa y clarificando el juego. Atlanta tuvo varias llegadas claras para aumentar la diferencia pero falló en la definición. También tuvo algunas el visitante, pese a no manejar la pelota. El conjunto de Ruiz se despachaba en ataque pero no lograba encontrar el equilibrio y afirmarse en defensa.
Con una defensa poco segura y jugadores que empezaban a perder aire y sufrir el gasto físico, parecía que iba a ser un segundo tiempo para sufrir, como ocurrió con Talleres. La renovación y la reactivación del equipo llegaron con los cambios. Atlanta volvió a tomar protagonismo: Altobelli y Previtali entraron bien y se conectaron con el circuito de juego. Peralta, que fue clave en la segunda etapa, liquidó el pleito tras un generoso pase de Altobelli. Luego, fue todo de Atlanta, que controló el juego y sólo debió esperar a que el reloj diera su veredicto. Y Ruiz tuvo la chance de probar a Vicente, habitualmente central, como lateral derecho, en un puesto que todavía no tiene definido.
En definitiva Atlanta recuperó la memoria y le ganó muy bien a Excursionistas, un rival para respetar en este torneo. Por este camino, el Bohemio puede ilusionarse.  

jueves, 8 de septiembre de 2016

MORON 2 ATLANTA 1

Luego de dos victorias iniciales que habían encendido la ilusión en Villa Crespo, llegó una derrota que significa un golpe duro. Era la oportunidad de demostrar en Morón que Atlanta podía ser un candidato, pero en vez de avanzar retrocedió varios pasos. Sorprendió para mal el planteo táctico que propuso Fernando Ruiz para este partido. Con Seijas y Peralta disminuidos físicamente tras el último encuentro, decidió sustituir a estas dos figuras de vocación ofensiva por Marrone y Jerez, dos jugadores de marca. El técnico tomó demasiados recaudos ante un rival que puede ser uno de los más fuertes de la categoría, pero que venía en un mal momento. Además, ningún rival de la B Metro amerita disponer en el campo siete jugadores de preponderancia defensiva. Lo más ilógico es que cambió totalmente su idea de juego luego de dos triunfos jugando bien.  
Lo cierto es que Atlanta sufrió el primer tiempo de principio a fin. Con Guerra y Sánchez como carrileros, sin un socio para Rodríguez (otra vez el mejor del equipo) en la mitad de la cancha, no se generaron situaciones de peligro. Los dos nueves cumplieron una muy pobre actuación aunque no fueron abastecidos. Y sin embargo, la acumulación de jugadores de marca no implicó mayor seguridad defensiva. Por el contrario, el Bohemio nunca pudo hacer pie (literalmente). Confundido, sin ideas, terminó siendo la víctima perfecta de un Morón que necesitaba atacar y recuperarse. Sin llegar mucho, el local dominó la pelota y se puso arriba con un disparo cruzado de Akerman. La diferencia parcial era justa.
Para el segundo tiempo, estaba cantado que Ruiz debía desarmar el monstruo que había construido para la ocasión. García y Seijas ingresaron para darle fútbol al equipo, e increíblemente el shock funcionó al instante. Avisó pronto con un gol anulado, y poco después llegaba el empate por intermedio de Otermin, nuevamente gracias a la pelota parada que encuentra en Seijas, García y Peralta muy buenos ejecutantes. El arranque furioso y la vuelta a las fuentes le permitían volver a respirar con tranquilidad. Se podía suponer que con el envión futbolístico y anímico Atlanta podía darlo vuelta, sin embargo el juego se emparejó y Morón volvió a asumir el protagonismo nuevamente. Akerman volvió a aparecer y puso el 2-1. Al Bohemio no le alcanzó con sus momentos de fútbol. Regaló un tiempo y lo pagó caro. Para colmo, nuevamente el arbitraje volvió a ser polémico, con dos goles anulados, uno de ellos en tiempo de descuento, que podría haber significado el empate definitivo.

domingo, 4 de septiembre de 2016

ATLANTA 3 TALLERES 2

Luego del primer examen que Atlanta había superado con holgura, quedaba flotando la duda sobre la jerarquía de Colegiales, que luego perdió 5-0 en su segunda presentación. Talleres de Remedios de Escalada, un buen equipo que sorprendió en su regreso a la B Metro el torneo pasado, podía ser una buena medida en el debut del conjunto de Ruiz en Villa Crespo. El objetivo era ratificar lo realizado en la primera jornada.
En cuanto a resultado, y en buena parte también en cuanto a rendimiento, el Bohemio cumplió con las buenas expectativas generadas, consiguiendo un merecido triunfo como local frente a su gente, que todavía no logra superar el trauma de la "final" perdida ante Flandria. Ahora deberá revalidar su condición ante otro grande de la categoría como es Morón, en el Oeste.
En el primer tiempo, Atlanta fue una máquina, muy efectiva. Sin dominar la posesión de la pelota, mostró una actitud agresiva y una contundencia letal en ataque. Con las pelotas paradas (muy bien ejecutadas por los pies de Seijas y Peralta) y los pelotazos a las dos torres delanteras (Ramos y Dorregaray), el Bohemio complicó a Talleres y le metió tres goles, que parecían sentenciar el partido. El visitante intentaba poner la pelota en el piso y salir jugando, pero cometió errores defensivos y se vio apabullado por el hambre de Atlanta. Sin embargo, el encuentro no se terminó con ese 3-0. Pronto descontó Vega y cuando Dorregaray había marcado el cuarto, Meineri lo anuló en una decisión muy polémica.
El árbitro siguió haciendo de las suyas en el segundo tiempo. La expulsión de Dorregaray por una increíble segunda amarilla dejó al local con una gran incertidumbre de cara a los últimos minutos de partido. El descuento llegó -¿cuándo no?- por un penal sancionado por Meineri, pero por suerte el Bohemio pudo aguantar y quedarse con los tres puntos. No merecía terminar sufriendo.
Ezequiel Rodríguez y Seijas resultaron los jugadores más destacados en el equipo, haciéndose los dueños del mediocampo.

jueves, 11 de agosto de 2016

A empezar... otra vez

Ni la Copa América ni los Juegos Olímpicos nos hicieron dejar en el olvido la frustración de aquel último partido ante Flandria en que la posibilidad del ascenso estuvo tan cerca y se escapó. Pero ha pasado bastante tiempo y es hora de volver a empezar, de arrancar con una nueva oportunidad, un nuevo campeonato que nos puede devolver quizá la ilusión y ojalá el tan ansiado ascenso a la B Nacional.
En medio de la convulsión general de una AFA acéfala, con los clubes en pie de guerra por la repartición del dinero de la TV, sin garantías de que el torneo comience efectivamente en la fecha prevista, Atlanta tuvo que volver a afrontar la dura tarea de rearmar un plantel que pueda pelear por el primer puesto. Quedarse en la puerta tras una buena campaña no sólo implica la desazón propia del fracaso deportivo, sino la imposibilidad de retener a los mejores jugadores, y por lo tanto la dificultad para lograr cierta continuidad. Esta vez, el cambio de nombres no fue tan rotundo como en el último receso, pero sí podemos decir que el Bohemio no contará con sus tres mejores hombres del torneo anterior. El arquero Losada y el capitán Mancinelli continuarán sus carreras en categorías superiores. Pons, el goleador que tanto extrañamos en las últimas fechas, todavía tiene varios meses de recuperación de su lesión. Además, hubo un cambio de mando. Después de dos intentos de ascenso frustrados, Aníbal Biggeri decidió que se había terminado un ciclo y se fue a dirigir a Almagro. Para reemplazarlo, llegó Fernando Ruiz, un ex jugador de la casa con una amplia experiencia en equipos humildes de la B Metropolitana y un reciente exitoso paso por Almagro, club al que ascendió y mantuvo en la B Nacional. Tiene fama de dirigir equipos poco generosos en el juego, que no regalan nada. En este sentido, el técnico ya se aseguró -en los papeles- una defensa que sale de memoria. En el arco estará Medina, y la línea de cuatro estará integrada por Monge, Alonso, Otermin y Sánchez. La dupla central sobrevivió desde el campeonato pasado, por su buen rendimiento, y llegaron los laterales para cubrir dos puestos en los que Atlanta había sufrido muchos problemas. En el medio, Marrone será el volante central de marca tradicional, acompañado quizá por Seijas, que proviene de Estudiantes de La Plata, con un poco más de juego. Nahuel Peralta y Duego García aparecen como dos buenas opciones de buen pie para aportar fútbol al equipo. En la delantera, las fichas están puestas en Leo Ramos para que permita no extrañar a Pons en la primera mitad de la temporada. 
En los amistosos el Bohemio mostró orden y seguridad defensiva, pero le faltó fútbol y gol. En un campeonato en donde la mayoría de los equipos vendrán a Villa Crespo a cuidar el cero, Atlanta deberá encontrarle la vuelta para ser protagonista y superar a sus rivales, sin perder la solidez en el fondo. 

sábado, 18 de junio de 2016

El último campeón en perspectiva

Desde el descenso en 2012, Atlanta peleó por la vuelta al Nacional en cuatro de los cinco torneos disputados, aunque seguramente nunca estuvo tan cerca como esta última chance en que se quedó a un gol del campeonato. Con distintos planteles, técnicos y propuestas futbolísticas, el resultado ha sido el mismo: la frustración de quedarse en la puerta del ascenso. En momentos así, es inevitable mirar hacia atrás, a aquella temporada 2010/11 mágica en la que todo resultó bien y Atlanta pudo coronarse campeón, logrando el deseado sueño. ¿Qué hicimos bien entonces y qué estamos haciendo mal ahora? Son interrogantes difíciles de responder, sobretodo cuando se analiza en perspectiva el título obtenido ya hace cinco años.
En definitiva, hoy parece difícil de explicar que aquel equipo haya ganado el ascenso con tanta comodidad, de punta a punta, prácticamente sin dejar dudas. Para empezar, no era un campeonato sencillo, con rivales de bajo nivel como ocurrió por ejemplo este último torneo. Había varios rivales de peso en la categoría. Segundo, no podemos decir hoy que Atlanta haya contado con una calidad y jerarquía de jugadores excepcional. La carrera de aquellos ídolos del 2011 distó de ser lo que se esperaba. Seguramente en aquel momento muchos hinchas nos ilusionamos con que las figuras de la Primera B pudieran brillar también en el Nacional, y soñamos con seguir los pasos de Tigre o All Boys. ¿Cómo no hacerlo? Habíamos sido campeones indiscutibles, y veíamos que era la oportunidad de volver a la élite. Pero aparentemente los jugadores no eran lo que imaginábamos. Tal es así que la gran mayoría continuó su carrera en la Primera B, incluso en clubes sin protagonismo. La gran excepción, irónicamente, fue la de Pasquini, suplente en 2011 y hoy asentado en el campeón del fútbol argentino. Si aquellos monstruos que les ganaban a todos los rivales con que se cruzaban, en todas las canchas, no eran las estrellas que parecían ser, ¿la clave estaba en el banco? ¿En alguna dirección adecuada que ordenaba las piezas de forma armoniosa como en una orquesta? Javier Alonso, el DT que llegó en silencio al cargo, continuó una carrera aun más opaca que sus dirigidos. Increíblemente, el técnico que logró que sus hombres jugaran tan bien al fútbol, tuvo pocas oportunidades y demostró poco.
¿Fue todo una casualidad? ¿Una alineación de planetas en el Universo? No es intención desmerecer aquel campeonato sino todo lo contrario. Los mellizos Soriano, Mancinelli, Llinás, son ídolos, y aquel plantel conformó un equipo exitoso que le dio una gran alegría al pueblo bohemio. Que no sólo ganó, sino que gustó e hizo ilusionar en grande. Pero no nos ayuda a develar el misterio, la incógnita de lo que necesita Atlanta para volver a conseguir un ascenso. Quizá haya sido importante para la conformación de aquel equipo campeón el hecho de que se haya armado lentamente, a lo largo de dos o tres años. Llinás, Cherro, Arancibia, Segovia, Galeano, Guzmán, Andrés Soriano, eran la base a la que se sumaron Mancinelli, Ferragut, Pogonza y Abel Soriano para darle más jerarquía y generar sociedades que no eran nuevas, como Ferragut-Pogonza o Soriano-Soriano. Claro que para que la cocción a fuego lento fuera posible Atlanta debió comerse dos campeonatos consecutivos sin clasificar al Reducido. En estos últimos años, en cambio, las frustraciones de quedarse en la puerta del ascenso se han sufrido por partida doble, ya que las buenas actuaciones individuales han atraído el interés de clubes de categorías superiores, por lo cual Atlanta debió afrontar cada temporada el desafío de empezar un nuevo proyecto, con muchos jugadores nuevos. Son muchas veces los tiempos de crisis los que dan oportunidad para los cambios y el surgimiento de nuevos paradigmas. 

martes, 14 de junio de 2016

Momento de balance

Se nos escapó un corto torneo de transición y también culminó el corto ciclo de Aníbal Biggeri como DT de Atlanta. En poco tiempo, nos ilusionamos con dos ascensos, pero nuevamente las ilusiones se transformaron en frustración, y ahora la revancha deberá esperar una temporada completa, con un nuevo entrenador. Los números de Biggeri en el banco bohemio son muy buenos, con una alta efectividad de puntos obtenidos. Llegó a finales de la temporada 2015 para reemplazar a Sialle y con el objetivo de levantar a un equipo que había mostrado poder de gol pero también una gran irregularidad. Ya la posibilidad del título era remota pero la idea era apuntar al Reducido. Biggeri casi no metió mano en el equipo pero sus dirigidos experimentaron un envión anímico y un fortalecimiento futbolístico. Atlanta llegaba entonado como el gran candidato a ascender por el Reducido, pero una fatídica noche ante Almagro cortó muy prontamente el sueño de ascenso.
Lamentablemente, para afrontar el torneo de transición 2016, Atlanta sufrió importantes bajas en su plantel. Los mejores jugadores, con excepción del emblema Mancinelli, partieron hacia clubes de categorías superiores, dejando un plantel diezmado. Había que rearmar todo de cero, y con un torneo muy breve esperando. Pese a contar con un presupuesto elevado, no se armó un plantel de la jerarquía esperada. Quizá el mayor error de Biggeri en Atlanta haya sido el armado de la plantilla, aunque luego demostró también su capacidad para sacarle el mayor jugo posible al pobre material disponible. En las primeras fechas pagó muy caro el tener un equipo totalmente nuevo. Lo pagó con varias derrotas que luego costó remontar. Aun con grandes limitaciones futbolísticas, Atlanta encontró su lugar. Con mucha entrega y compromiso, logró convertirse en el equipo más goleador del campeonato. Acumuló sufridos y ajustados triunfos que le permitieron meterse en la pelea. En un torneo mediocre, primer animado por Fénix, luego por Colegiales y por último por Flandria, el Bohemio no encontró el camino para hacerse con la punta pero llegó a la última fecha con chances de superar a su rival en la cima y ser campeón. Le faltó apenas un gol pero también un abismo.
Entre las individualidades, las figuras más destacadas fueron las de Losada, Mancinelli y Pons. El  joven arquero empezó con dudas pero demostró seguridad y temperamento. Mancinelli, el ídolo, fue muchas veces el alma del equipo y el principal argumento ofensivo. Pons se lesionó en su mejor momento, cuando era el goleador del campeonato. Quizá, otro hubiera sido el resultado final de haber tenido a Pons hasta el final. La delantera fue uno de los puntos más flojos. Olego mejoró su rendimiento en la segunda mitad del torneo pero no hubo reemplazo posible para Pons. En el medio, Marrone se ganó el puesto de volante central recién en las últimas fechas. Cardozo fue irregular, y Rodríguez se puso al hombro la responsabilidad de conducir y asociarse con Mancinelli, aunque con intermitencias. A Atlanta le faltó fútbol. La defensa por su parte fue por momentos el sector más flojo del equipo, pero se afirmó hacia el final gracias a la solvencia de la dupla central Alonso-Otermin. El uruguayo Pérez dejó una buena imagen final por su garra, pero no cumplió en general una buena labor defensiva. 
Ojalá pueda mantenerse la base de un equipo que estuvo ahí de obtener el ascenso, manteniendo a los jugadores más importantes. Sin embargo, son necesarios también refuerzos, en lo que respecta a los marcadores laterales, un volante central, un volante creativo y delanteros. Todo dependerá también de los gustos del entrenador entrante. Los demás estaremos ahí como siempre hemos estado.

domingo, 12 de junio de 2016

ATLANTA 0 FLANDRIA 0

No pudo ser. Esta vez no pasaron cosas raras, no hubo maderitas ni lesiones ni bloopers. Todo se definió adentro de la cancha de fútbol, como debe ser. Afuera, las dos tribunas y la platea fueron una fiesta. Todo el pueblo bohemio se acercó ilusionado ante la posibilidad del ascenso. Explotó el León, pero al fútbol lo juegan 22 jugadores. La historia, el nombre, la gente, no pesan. Y en la cancha Atlanta no hizo los méritos suficientes para ganar el partido, para convertir el gol que le diera las llaves del ascenso. No hubo nada extraño, nada fuera de lo común: el conjunto de Biggeri mostró las mismas virtudes y los mismos defectos que a lo largo de todo el campeonato. No se puede reprochar la entrega, el enorme corazón de este equipo que supo reponerse de grandes adversidades para llegar a esta última fecha con esta chance de campeonar. Ni la lesión del goleador Pons ni la falta de riqueza en un plantel limitado impidieron que Atlanta renunciara a su sueño. Quizá, al final, le faltó ese plus, esa diferencia que permite el desequilibrio, para imponerse y lograr la victoria del campeonato. 
Del partido poco se puede analizar. Se jugó como una verdadera final, o sea, muy poco. Muy poco cualitativa y cuantitativamente. Porque el juego se hizo muy trabado, accidentado, cortado. Flandria vino a hacer su negocio de mantener el cero, y acudió a todas las artimañas posibles para hacer pasar el tiempo y frenar el empuje local. Todo lo que le permitió el tibio Mastrangelo, aunque sin jugar sucio. Atlanta chocó con sus propias limitaciones futbolísticas y contra una defensa inexpugnable. Muy poco intentó jugar el Bohemio. Mucha voluntad, muchas ganas, pero no alcanzó. La actuación de Griffo y de la defensa visitante fue perfecta. El Canario, que jugará en la B Nacional por primera vez en su historia, dio una verdadera lección de fútbol al pueblo bohemio. Algunos ingenuos hinchas de Atlanta piensan que jugar bien es acumular delanteros, arriesgar y atacar locamente, respetando supuestamente la histórica tradición ofensiva de un equipo grande (justo Atlanta que se hizo grande como laboratorio de Zubeldía). Fuimos el equipo más goleador del campeonato y Biggeri es injustamente acusado de cagón. Si su equipo jugaba como Flandria le pegaban una patada en el culo en Atlanta en la primera fecha, porque nosotros somos grandes, ¿se entiende?