sábado, 14 de octubre de 2017

ATLANTA 2 BARRACAS 2

Le está costando ganar a Atlanta en este campeonato. Este equipo que se está metiendo entre los mejores de la Copa Argentina, que juega un fútbol que entusiasma, no la tiene para nada fácil en un torneo duro. Después de darle una lección a Belgrano en Santa Fe, el conjunto de Berscé tenía que olvidarse por un momento del próximo encuentro ante River, y pensar en la complicada parada frente a Barracas Central, por la B Metro, con el objetivo de crecer en la tabla de posiciones. El técnico decidió colocar a todos los titulares, los mismos que habían protagonizado la hazaña en la Copa, para enfrentar a uno de los candidatos al ascenso a la B Nacional, por nombres y jerarquía de jugadores. El primer tramo del partido mostró lo mejor de Atlanta: un fútbol de alto vuelo, con juego asociado, agresivo, pelota al pie. Villa Crespo deliraba con el exquisito pase largo de Leonel Álvarez, el perfecto centro de Ochoa y la certera aparición en el área de Monserrat. Sacó Barracas del medio y el Bohemio tuvo inmediatamente la oportunidad de aumentar el marcador, pero Pedrozo no pudo definir en el mano a mano. Del posible 2-0 que podía terminar en un festival, Atlanta pasó rápidamente al estancamiento y la desazón. No pudo sostener (¿físicamente, quizá?) el juego ni el dominio de la pelota. Barracas mostró sus armas y apretó, evidenciando fisuras defensivas inéditas en los últimos encuentros. De penal, Juan Martín igualó antes del entretiempo. Atlanta había desaprovechado su mejor momento, su fuego se había apagado, y debía volver a empezar. Pero en el segundo tiempo no se volvió a ver la mejor versión del equipo de Berscé. Por el contrario, le costó generar juego, amigarse con la pelota y atacar con precisión. El visitante aprovechó y Juan Martín, de cabeza, dio vuelta el resultado. Por suerte, cuando al Bohemio le faltaban ideas, apareció una pierna rival para desviar un remate de Miranda y poner el definitivo 2-2. Un resultado que terminó siendo lo más justo para el desarrollo del partido. Ahora llega el momento de soñar. Para lastimar a River, Atlanta deberá repetir, de mínima, la perfecta actuación que tuvo frente a Belgrano, cuando fue efectivo, sólido, preciso, compacto y mantuvo la intensidad durante los 90 minutos. Un gran desafío para este grupo que tiene la ilusión y el apoyo de todos los hinchas, pero que recién empieza a dar sus primeros pasos.

martes, 10 de octubre de 2017

BELGRANO 1 ATLANTA 2

Una fiesta emocionante se vivió en Santa Fe, en el pequeño codo del estadio de Unión, donde cientos de bohemios apretujados celebraron un triunfo enorme. Y el sueño continúa. Porque casi que no hubo tiempo para inflar el pecho por la contundente y merecidísima victoria frente a Belgrano de Córdoba, que ahora aparece River en el horizonte cercano y crece la ilusión de un batacazo que sería histórico. De las emociones, mucho se ha dicho y mostrado. Bianchi Arce festejando con su gente. Las lágrimas del técnico Berscé. La emoción y el agradecimiento de los jugadores. Fue muy intenso. Pero antes hubo un partido de fútbol, en el que Atlanta, un equipo de la tercera categoría, superó en todos los aspectos a Belgrano, un representante de Primera División. No en una instancia cualquiera sino en octavos de final, lo que coloca a Atlanta entre los ocho mejores de la Copa Argentina.
Fue la mejor expresión del fútbol que pregona Berscé, ante un rival importante. Un partido consagratorio. La actuación de Atlanta fue excelente. Tácticamente, el planteo salió a la perfección. Berscé apostó a un 5-3-2 que no puede confundirse con un esquema defensivo. El equipo fue dinámico, rápido para atacar y para defender. La defensa cumplió una labor impecable, con Bianchi Arce y Tecilla despejando todo lo que venía al área. El mediocampo tuvo mucho juego y recuperación del balón. Monserrat fue un punto alto, Álvarez mostró cosas interesantes en su esperado debut, y Miranda la descosió. El 10 los volvió a locos a todos. Arriba, aparecieron los goles de los delanteros. Pedrozo hizo un gran sacrificio: convirtió el primero y asistió a Martínez en el segundo. Rendimientos individuales muy altos, y un gran funcionamiento colectivo. El conjunto del Gallego Méndez se vio sorprendido ante un equipo que dominó la posesión de la pelota y se atrevió a atacarlo, y nunca pudo desarrollar su juego ni llegar con serio peligro, salvo en la última jugada del partido en que descontó. Quizá la postura de los cordobeses favoreció a Atlanta, que esta vez no se encontró con el cerrojo defensivo que suelen disponer los habituales rivales bohemios en la B Metro. Con espacios, Miranda, Monserrat y compañía pudieron volar. Y Atlanta consiguió un triunfo inmenso que lo vuelve a colocar en los primeros planos.

miércoles, 4 de octubre de 2017

TRISTAN SUAREZ 1 ATLANTA 1

En un partido abierto, de ida y vuelta, con muchas llegadas para ambos, el empate terminó siendo el resultado más justo. Cualquiera lo podía haber ganado o perdido. Para el Bohemio, sacarle el invicto al puntero en su propia casa hubiera sido un gran envión anímico luego de la dolorosa derrota sobre la hora en Villa Crespo frente a Estudiantes. No se llevó los tres puntos, pero sí la tranquilidad de haber buscado la victoria en todo momento. Sin embargo, no fue globalmente una gran actuación de Atlanta, ya que si bien expuso virtudes, también mostró grandes defectos. El arranque fue muy malo. El extraño cambio de esquema táctico y de nombres que dispuso Berscé empezó dando malos resultados. Atlanta fue un equipo desequilibrado, con una gran vocación de ataque gracias a la movilidad de Pedrozo y el buen pie de Miranda, pero no tuvo la solidez defensiva que venía mostrando en los últimos partidos. Si antes le llegaban poco, esta vez Tristán tuvo a su favor varias situaciones claras de gol. Además del gol, el local pegó un cabezazo en el palo y otro en el travesaño, y Lugo salvó el arco en un par de oportunidades. El conjunto de Berscé fue frágil, pero compensó esta fragilidad con ímpetu, con espíritu de juego ofensivo. Así logró el empate, con una avivada de Pedrozo y la definición heterodoxa de Martínez, que ya lleva tres tantos convertidos. En la segunda etapa, el Bohemio fue dominador y tuvo las mejores situaciones para ganarlo. Los (re)ingresos de Bettini y Ochoa en los carriles fueron positivos. Las actuaciones de Bazán y Ochoa Giménez en esos sectores no fueron buenas. La victoria no se pudo dar pero Atlanta sigue en la pelea y ahora se viene un partido fundamental por Copa Argentina.

domingo, 1 de octubre de 2017

ATLANTA 0 ESTUDIANTES 1

Atlanta tuvo su primer golpe, su primera derrota. Fue claramente injusta, inmerecida ante un Estudiantes que se dedicó a destruir el juego, apostar al contragolpe y logró convertir la única chance que generó, en el último minuto de partido. De todos modos, el conjunto de Berscé no jugó bien. No tuvo el volumen de juego que había lucido ante Almirante, ni la contundencia que había mostrado ante Pacífico. Fue el que tuvo las mejores intenciones, el que intentó jugar y buscar el triunfo, pero no le alcanzó. Los rendimientos individuales fueron más bajos, y la producción colectiva fue mucho más pobre. Miranda, el jugador del que más se espera en la creación, estuvo poco inspirado y apareció de manera intermitente. En su mejor jugada, habilitó mano a mano a Martínez, que definió al cuerpo del arquero. Fue la situación más clara que generó el Bohemio y no hubo mucho más que eso: aproximaciones, intenciones, una búsqueda sin precisión ni profundidad. Lo más lógico hubiera sido una igualdad en cero como castigo a Atlanta por su impericia y a Estudiantes por su mediocridad. Esto recién empieza y pronto el equipo de Berscé tiene la oportunidad de redimirse cuando visite el miércoles al puntero Tristán Suárez. ¿Las preocupaciones? La dificultad de Atlanta para resolver un partido que lo encontró como dominador de la pelota, la falta de alternativas en el banco de suplentes y la responsabilidad en el gol del arquero Lugo, que venía de cometer otro error en el gol recibido en Copa Argentina.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Una revolución

En pocos partidos jugados, el nuevo Atlanta de Francisco Berscé trocó la desconfianza en ilusión. El panorama no parecía alentador. Se había desarmado completamente un plantel rico, con jugadores de jerarquía especialmente en ofensiva, y para esta temporada había que arrancar de cero, con un presupuesto menor, muchos jugadores jóvenes y un técnico con poco nombre y escasos antecedentes. Sin embargo, el Bohemio fue creciendo, de menor a mayor, y a fuerza de buen juego y buenos resultados en el torneo y la Copa Argentina ya se ganó el corazón de los hinchas. Berscé logró algo que hacía mucho que no ocurría en Atlanta: plasmar en la cancha una idea de juego, una identidad. Presión alta, intensidad física, circulación de pelota, juego por las bandas con extremos y laterales que pasan al ataque, mediocampo con volantes de buen pie y asociados a la creación. Un equipo conectado y enchufado en función de una idea colectiva, con algunos altos rendimientos individuales. Bianchi Arce es el líder del espíritu y de la defensa. Miranda aporta el desequilibrio de mitad de cancha para adelante. Martínez empezó a convertir goles para intentar despejar la mayor duda que mostraba el equipo: la falta de definición.
Se jugó muy poco y falta muchísimo. Las revoluciones pueden ser exitosas y duraderas, o breves y frustradas. El equipo entusiasma al hincha y eso es importante para que haya apoyo del público. Habrá que seguir creyendo en lo que puede dar este grupo de jugadores.

sábado, 16 de septiembre de 2017

ATLANTA 1 ALMIRANTE 0

Y una noche los aplausos fueron estruendosos, unánimes. El equipo fue incluso despedido en el entretiempo con el mayor reconocimiento del público, cuando el marcador todavía no se había abierto. Después de mucho tiempo, Atlanta jugó un partido casi perfecto en Villa Crespo y le dio una alegría a su gente. Pero lo más importante: le generó la ilusión de poder repetir más partidos así en este campeonato que recién empieza. No hubo goleada, no hubo festival de contundencia. Pero la victoria fue rotunda. Almirante Brown, uno de los candidatos en los papeles, quedó totalmente anulado. No existió en la cancha. No pudo tener la pelota, no pudo llegar. No pudo apretar cuando estaba en desventaja. El partido sólo lo jugó Atlanta. Berscé debe estar satisfecho de haber podido plasmar en la cancha su idea de juego. Su equipo superó al rival en todos los aspectos posibles: física, táctica, anímica y técnicamente. Los rendimientos individuales fueron todos de bueno para arriba, con puntos muy altos en Bianchi Arce, Previtali (en su mejor partido desde su debut) y Miranda. Lugo mostró seguridad en el arco. La defensa cumplió un encuentro excepcional, con una zaga central impasable y dos laterales que tuvieron oficio de marca y proyección. Bianchi Arce fue un verdadero líder. En el medio, Previtali se destacó tanto en el quite como en el pase. Se hizo dueño del mediocampo y permitió que Monserrat y Miranda pudieran dedicarse al juego asociado y creativo. En el primer tiempo, Atlanta fue muy paciente para hacer circular la pelota, apostar al juego colectivo. Con volumen de juego, generó situaciones claras pero volvían a aparecer los problemas de definición. Por suerte en el segundo tiempo el delantero Adrián Martínez se sacó la mufa tras varias chances desperdiciadas y anotó el gol de la victoria, a pura fe y voluntad.
Esto recién empieza. El campeonato es muy largo y cada partido es una historia diferente. El Bohemio, con un plantel corto y con pocos nombres importantes, con un DT poco conocido en la categoría, empieza a mostrar un fútbol que ilusiona. Comienza a mostrar una identidad que le puede dar muy buenos resultados. Claro que no será fácil sostenerla en el tiempo. Pero hay con qué.

domingo, 10 de septiembre de 2017

ATLANTA-PLATENSE (Susp.)

Como no podía ser de otra manera, en el mejor momento de Atlanta se hizo presente la ira de la Naturaleza. Cuentan que cuando los dinosaurios bohemios estaban por salir campeones cayó un meteorito gigante. Pero bueno, antes se jugó más de una hora de fútbol. Era una prueba de fuego para este equipo de Berscé que apenas había empatado sin goles ante un pobre Colegiales en su debut. Allí había mostrado algunas buenas intenciones pero también debilidades. El Platense de Fernando Ruiz llegaba como candidato, con un plantel armado como para buscar el ascenso. Un examen de carácter para un conjunto joven, con poca experiencia, en formación.
El partido no empezó nada bien para Atlanta. Con problemas para recuperar y conservar la pelota y elaborar juego, sufrió además las esporádicas incursiones de un Platense que parecía tener mayor jerarquía. Curuchet clavó un golazo, aprovechando una distracción de Tecilla. En el otro arco, al Bohemio le costaba generar situaciones de peligro. La falta de un centrodelantero de peso, con el arco entre ceja y ceja, se hacía evidente. La voluntad de Martínez por ahora no compensa su falencia para el remate. ¿Quién la podía meter? ¿Quién podía hacer un gol en este Atlanta sin 9? Miranda, volcado hacia la izquierda, no desequilibraba como lo había hecho en el primer encuentro ante Colegiales.
En el segundo tiempo, llegaron las respuestas. El ingreso de Oyola por Ochoa Giménez le dio una oportunidad de vértigo y desequilibrio por izquierda a Atlanta, que empató el encuentro gracias a una gran jugada del ex Tigre y de la cabeza de Monserrat, que sólo tuvo que empujarla en el área chica. Ahí empezó a verse lo mejor del Bohemio. Empujado anímicamente, vio que Platense era falible y que podía penetrar para darlo vuelta. Con Miranda enchufado, con espacios, había revivido el conjunto de Bersce. Sin embargo, aparecieron los rayos y Bresba decidió suspender definitivamente el encuentro. Así nos quedamos con las ganas de intentar buscar una victoria que hubiera significado una gran inyección de ánimo para lo que viene.