jueves, 29 de octubre de 2009

De Croacia con Furor, el Goleador que esperabamos!!!

El problema de Atlanta es que si no moja el Magico Gonzalez no le hacemos un gol a nadie, por eso los muchachos de la Subcomision de Fobal y la gente de Lanus se pusieron a buscar a alguien para fichar en Enero, LA TABERNA en exclusiva te muestra el video del FUTURO GOLEADOR BOHEMIO.
Con ustedes

Ilija Sivonjic


La Autentica Rusa Siome!!!!!!!


EE.UU.: una mujer ofreció sexo para conseguirle a su marido entradas para un partido de béisbol

Susan Finkelstein, de 43 años, publicó un aviso en Internet en el que destacaba sus atributos físicos y proponía "ayuda mutua" a quien le diera dos tickets para ver a Philadelphia en la Serie Mundial.

Hay personas que por amor están dispuestas a cualquier cosa. Este parece ser el caso de Susan Finkelstein, una mujer de 43 años que quiso complacer a su marido, hincha de Philadelphia, y ante la falta de recursos económicos subió un aviso a internet en el que ofrecía sexo a cambio de entradas para ver el partido frente a New York Yankees, por la Serie Mundial de Béisbol.

"Aficionada de corazón a los Filis -preciosa, alta, con mucho busto, rubia- está desesperada por dos boletos de la Serie Mundial. Precio negociable -¡soy creativa! ¡Tal vez podamos ayudarnos mutuamente!", decía el anuncio de Finkelstein en la página.

Según publica la NBC, un agente encubierto acudió a la cita con Finkelstein, quien quedó detenida, imputada por ejercer la prostitución, tras realizarle insinuaciones sexuales al efectivo "a cambio de los boletos".

La Verdà de la Moilanesky : Almagro 1 - Atlanta 1


El Robo del Siglo.

Nos han choreado. Nos afanaron. No hay otra explicación a lo sucedido en José Ingenieros. La sensación de Alonso, de los jugadores, de todo el pueblo bohemio, es que ha sido un verdadero robo. Dos veces tuvimos que ahogar el grito de gol que nos daba el triunfo. Pocas veces en la vida uno se siente tan boludo como después de gritar un gol que finalmente fue anulado. Pero luego la vergüenza es reemplazada por una incontenible ira. De esa ira fuimos presos todos los bohemios al ver, impotentes, que la victoria se nos negaba.

La realidad indica que Atlanta mereció ganar el partido. No sólo porque en general jugó mejor que Almagro, sino porque generó mayor cantidad de situaciones de peligro y porque sobre el final del encuentro, en el último cuarto de hora, fue el equipo que arriesgó y apostó al triunfo. Estuvo muy cerca de conseguirlo. Mientras el conjunto local se hundía en su propia incapacidad y desconcierto futbolístico, y parecía que el empate conformaba a ambos, Alonso sorprendió a todos con el único cambio que realizó en el partido. Martino entró por Catalán y Atlanta sumó más hombres de ataque, dominando totalmente el juego y llegando con gran peligro al arco de Pave. Dos veces gritamos gol en ese lapso, pero ambos fueron anulados por off-side a instancias del juez de línea Quiroga. Uno de ellos fue claramente mal cobrado y por eso la sensación de todos fue que el empate terminó siendo una verdadera injusticia, no sólo por el juego, sino también por las decisiones arbitrales.

Atlanta no sólo jugó mejor en ese lapso final. También tuvo su buen momento en el primer tiempo. La gran figura fue el Mágico González, conductor insipirado en todo el partido y goleador. Un dato que ilustra lo bien que llegó a jugar el equipo: convirtió el primer gol de jugada en todo el campeonato. También fueron muy buenas las tareas de Rutili y Lolli, mientras que Guzmán sumó una de cal y otra de arena: se mostró muy participativo siempre y estuvo involucrado en muchísimas jugadas de peligro, pero falló demasiado a la hora de definir.

No cabe duda de que fue el mejor partido del equipo en lo que va del torneo. Pero ojo que lograr eso no es muy difícil. La falta de definición sigue siendo un problema gravísimo que aleja a Atlanta de la posibilidad de escalar posiciones en la tabla: si no ganamos, vamos a terminar hundidos, en el último puesto. Por otra parte, la defensa no dio las mismas garantías que en los últimos partidos. Almagro, con poco, tuvo sus situaciones y hasta pudo llevarse los tres puntos en el último minuto.

El Commento del Marques: Almagro 1 - Atlanta 1


AGARRÁMELA CON LA MANO

¡No debe haber cosa más dolorosa, mi fiel escudero, que a un pintor le roben su obra maestra que le ha costado tanto tiempo de trabajo e inspiración, que a un jardinero su flor dilecta, que a un luthier su instrumento artesanal! ¡Y que a Atlanta le roben los goles que le cuesta un huevo y medio convertir!
Y eso ha sucedido anoche y no ha sido sólo uno, sino dos los tantos hurtados debido a la presbicia del linesman y la miopía del umpire Vigliano (“agarrámela con la mano”, digamos para estar a tono con la mediocridad de esta tierra maradoniana).
Lo cierto que en la noche del martes, Atlanta debió retirarse con tres puntos en el bolsillo de las tierras allende a la frontera noroeste de la ciudad y apenas terminó acariciando un tibio empate que -aún de visitante- fue más castigo que premio.
Digamos para no ilusionar vanamente al atlanterío, que el equipo que otrora defendiera el Dr. Arturo Frondizi, es una banda con unos cuantos gerontes que más que jugar al fútbol sobre la raleada gramilla del estadio almagrero, deberían practicar el golf en el verde césped de los links aledaños.
El entrenador del team porteño casi no cambió nada de la formación táctica que presentó ante el Gallo, apenas unos días atrás. Salvo que a Pinocho Marecos lo mandó a la platea y a lo sustituyó por Galeano. Así quedó conformada la gloriosa entidad fundada un 12 de octubre de 1904: En el arco y como esperemos sea para toda la eternidad, Don Rodrigo Llinás. Los tres defensores fueron Nico Cherro, el salteño Arancibia y Segovia. Cuatro volantes con el petizo Lolli, el rutilante Rutili, el apacible Catalán y el mentado Galeano. Como enganchador el sucesor de Bochini, Miguel González, y los delanteros fueron el torito Guzmán por afuera y Sosa rondando el punto del penal.
Como viene aconteciendo normalmente, empezó mejor el visitante que se adueñó del balón y se la entregó al Mágico para que éste le diera el mejor de los destinos.
No había transcurrido mucho cuando el requerido por el Tolo Gallego recibió un pase de Guzmán en centro del área y aconteció el milagro impensado: ¡Otra que la resurrección de Lázaro!!Otra que la aparición de la Virgen de Lourdes!¡Otra que un hijo de Michel Jackson! ¡Gol de Atlanta! Y como sí fuera poco de jugada.
Superado el asombro, con el acontecer de las acciones se fueron aclarando las cosas para dejar en evidencia que el milagro no era tanto. Lo imposible y extraño es no hacerle un gol a esta defensa tricoloreada, que es una obra maestra del terror digna ge Boris Karloff.
A partir de allí Atlanta comandó sin sobresaltos lo trámites partidarios y Don Rodrigo pasaba su primera noche apacible desde que recaló en el tanguero barrio de Villa Crespo.
Porque la defensa controlaba sin problemas las intentonas del abuelo Yaqué - que como todo anciano cuando el cuerpo no responde, recurre a la lengua y se la pasó todo el tiempo tratando de manejarle el partido al árbitro- Liderados por Arancibia, Cherro con grandes dificultades y Segovia con muchas menos se encargaban de frenar los escasos impulsos almagreros unos metros antes de la media luna bohemia.
Unos pasos más adelante, el rutilante Rutili exhibía su calidad y sapiencia para patrullar la zona céntrica, seguido de cerca por el pachorriento Catalán.
Por las bandas, Lolli se ofrecía como alternativa de ataque y en el lado opuesto, no aparecía tan punzante el pibe Galeano.
Guzmán estaba inspirado a la hora de superar a los troncos que lo marcaban, pero no tanto a la hora de definir y así desperdició tres oportunidades (de esas que poco abundan), dos por morfón y la tercera ineficacia. Sosa en tanto se movía inquieto, esperando vanamente algún pase que le permitiera anotarse en la insigne galería de los goleadores bohemios.
Pero en un descuido, el único jugador enemigo que sabía algo, Vinaccia, aprovechó un descuido y, cuando nadie lo esperaba, se escapó por la punta derecha y batió al arquero atlante.
Con este excesivo premio para los almagreros y no mucho más para contar, se acabó el primer tiempo.
En el segundo, el entrenador local debió quemar rápidamente las naves, ya que los vejestorios se le caían a pedazos y a los quince minutos ya había agotado los tres cambios. Entre ellos el ídolo tricolor Yaqué y el rubio Figueroa que algo aportaba en el medio campo.
El complemento se desarrollaba en un clima de paridad y amistad, con un medio campo superpoblado, donde la estrella del Mágico comenzaba a apagarse, Catalán se fundía y solo Rutili continuaba como en el minuto 0.
La ventaja de tener intacta la posibilidad de cambios, no supo ser avizorada por el alineador villacrespense, que contando con tres hombres de refresco para imponer el mayor resto físico de los atlantes, sólo optó por un único relevo. Y fue un cambio valeroso: sacó un vanguardista y ubicó un volante.
Y en esos minutos finales El bohemio estrujó a Almagro contra su arco, Sosa se perdió una seguidilla de goles y, como ya fue dicho, los dos que concretó los anuló el pelandrún de Vigliano (agarrámela….).
Con el agridulce sabor por haber visto jugar mejor a nuestra querida escuadra, de haber vuelto a ver un gol después de mucho tiempo, pero a la vez cosechado un escaso punto cuando merecíamos más, nos retiramos del estadio 3 de Febrero silbando bajito.
Aunque, esta vez con la esperanza de que tal vez el despegue del equipo pueda empezar a concretarse próximamente.

miércoles, 21 de octubre de 2009

El Commento del Marques: Atlanta 0 - Moron 0

LA FIESTA INOLVIDABLE

Atlanta está poniendo a prueba mi paciencia, mi fiel escudero, como pocas veces ha acontecido a lo largo de nuestra gloriosa historia. ¡Otro cero a cero y ahora ante nuestros hijos dilectos a los que solemos ganarle con solo poner once maniquíes con la camiseta amarilla y azul! ¡Y encima venían devaluados, con un equipejo que está peleando por debajo de la tabla, más a menos en nuestra línea de flotación!
Era una oportunidad óptima para dar vuelta esta página tan pobre por su aridez en los resultados y de estrenar de una vez por todas, en el presente torneo, las redes flamantes e intactas que se extienden detrás de los arcos del León Kolbowski.
En la fecha anterior la escuadra bohemiera, con la inclusión de algunos “alonsitos”, había dado algunas muestras de mejoría en su salud futbolera, aunque sin alcanzar por ello una actuación demasiado meritoria.
Era de esperar, entonces, que esos síntomas de la levantada insinuada, exhibieran un mayor grado de evolución ante el gallo bataraz y en condición de anfitrión. Pero, una cosa es ir a cuidar el empate de visitante y otra muy distinta tener la obligación de luchar con denuedo por los tres puntos y delante de tu gente, por muy escasa que ella fuera, en la disparatada deshora de este martes, en función vermouth.
El entrenador villacrespense repitió los mismos once que ante Acassuso, que –para aquellos que no siguen con fruición y religiosidad estos comentarios- fueron: Don Rodrigo; Nico Cherro, el salteño Arancibia y Segovia; el petizo Lolli, Catalán, el rutilante Rutili y el torito Guzmán; el Mágico González de enganchador y Pinocho Marecos con el novel Sosa como pareja de ataque.
Lo novedoso consistió en un Marecos más atrasado, alineándose como un volante más y Guzmán delante de Lolli, casi de delantero por afuera, - en antaño se le decía wing- sobre la derecha del inocuo ataque atlantístico.
Como un libreto mal escrito, el argumento vuelve a repetirse con inexorable puntualidad fecha tras fecha. Y este guión marca que Atlanta empieza mejor, domina y se acerca a los ociosos arqueros locales sin inquietarlos demasiado. Esas aproximaciones despiertan en nuestros entusiasmos esas esperanzas que suelen crear las sonrisas de bellas damicelas que a la postre, se nos harán inalcanzables.
Y ese dominio se tornará estéril, previsible y a lo largo de los noventa minutos, se convertirá en la más pura y dolorosa impotencia.
Era una nueva remake de una película tantas veces vista por todos como La Fiesta Inolvidable, aquella risueña comedia con Peter Seller, repetida hasta el cansancio en cines, TV y video.
El Bohemio no pasaba mayores sobresaltos en la defensiva, donde lo más flojo era Cherro con sus proverbiales inconvenientes de manejo. En el medio se destacaba el encomiable espíritu de lucha de Lolli, aunque en el punto central Rutili no estaba tan rutilante y Catalán aparecía lento e impreciso. El Mágico hacía girar el equipo en torno a él, acertando en el juego corto pero equivocándose como lanzador. El atrevimiento de Guzmán era lo mejor en la vanguardia, donde Sosa se asimilaba ingenuamente a la marca albirroja.
Solamente se llegaba con disparos experimentales desde afuera del área, centros para que se retrate el arquero rival y algún entrevero del que nunca se saca partido en el reducto ajeno.
Precisamente en una de esas confusas incursiones al área de los provincianos, el novel Sosa es burdamente detenido por un bestiún moronero y el árbitro que cobra penalty a favor.
Pero darle un penal a Atlanta y repartir margaritas en un chiquero, es a estas alturas, más o menos lo mismo. A falta de L. Martínez, el encargado de errarlo fue Miguel González que se lo entregó tiernamente a las manos del guardameta Migliardi.
Golpe en la mandíbula para el team dueño de casa, que comienza a decaer en sus ímpetus y permite el agrandamiento de un rival que poco y nada ofrecía.
Mas, sí Atlanta tiene hambre, los de Morón tiene una ganas de comer bárbara, y en medio de esa mediocridad termina el primer tiempo, los técnicos hablan al divino botón en los vestidores y empieza la el período ulterior.
Y más de lo mismo, con los de Alonso dando la vuelta del perro por la zona media y los de Stagliano temerosamente refugiado y amontonando gente en el perímetro de su área.
Sobre la media hora final el Mágico desaparece, Guzmán está exhausto, el medio campo se torna impreciso y en el fondo comienza a florecer algunas grietas y todos terminamos sufriendo y encomendándonos a la Virgen Santísima.
Menos mal, dentro de todo, que como con Comunicaciones o San Carlos, esta vez no hubo que lamentar una derrota sobre el final.
Los ingresos de Rolón, Martino y Galeano dieron una cuota de movilidad, en lo que pareció el espejismo de una arremetida final.
Solo una ilusión pasajera, que no cambió el rumbo de un nuevo 0 a 0.
Y así terminó la función, como La Fiesta Inolvidable, un film que todos hemos visto, pero en este caso, mucho menos divertido.