martes, 27 de abril de 2010

The real Comment: Atlanta 0 - Ned Flanders 0

LOS CAZADORES DEL ARCO PERDIDO

¡Otra ocasión dilapidada y otro duro golpe a nuestra inoxidable esperanza! Seguro que el martes le ganamos a los brownies en Adrogué, nos subimos a la ilusión y el lunes derrapamos contra Colegiales y así sucesivamente!
¡Porque esto parece un palo enjabonado que cada vez que estás por llegar a la punta, te venís abajo en un santiamén, como la economía griega y, otra vez volver a empezar!
¡Otros dos puntos que se nos escapan en nuestro dulce hogar y otro 0 a 0 para el libro Guinnes de los records de empates sin abrir el marcador en Villa Crespo!
Y os puedo asegurar que el partido contra los canarios podía seguir toda la tarde que ninguno de los dos iba a conseguir mandar la globa a dormir entre las mullidas redes.
Si ese día se sacaban los arcos de la cancha, nadie se hubiese dado cuenta
Porque los delanteros de los dos bandos contendientes se cuidaban de ingresar a las áreas como si estuvieran infectadas con el virus de la Gripe A.
Es cierto con los jaureguiceños tenían tanto interés en hacer un gol, como Kichner de investigar los negociados de Jaime y que entonces la responsabilidad de romper el cero, era exclusivamente del club de nuestros amores.
A lo largo de todo este torneo, en el que tanto hemos padecido, ha quedado demostrado que Atlanta sufre como una Magdalena cada vez que debe convertirse en el muchachito de la película y que no encuentra la forma de penetrar las amuralladas defensas que suelen levantar quienes se llegan hasta Villa Crespo.
Para peor, tenía dos valores fundamentales con averías corporales como el Pollo Soriano y el Mágico González, además de Nico Cherro y otros dos purgando castigos por penas acumuladas: Arnacibia y Segovia.
Entonces el alineador bohemios puso estos once en otoñal tarde de sábado: Don Rodrigo de fiel cancerbero; El petizo Lolli, que fluctúa entre marcador de punta y wing derecho, el camionero Moyano, el Cali Izquierdoz y De Paulo fueron los cuatro defensas; el Torito Guzmán, Leandro Álvarez, el rutilante Rutili y Raúl Quiroga como volantes y el guaraní Acosta Cabrera y la pulga Acuña en la vanguardia.
El partido fue una monótona y desafinada sinfonía, con Atlanta al ataque sin variantes ni imaginación, repitiéndose una y otra vez, en jugadas inofensivas que solo hacían facilitarle la tarea de despeje a los torpes gigantones de la zaga flamenca.
Quiroga fracasaba ostensiblemente en el liderazgo de los suyos en la creación, tampoco ayudaba Álvarez y Rutili jugaba su peor partido desde que Dios lo trajo al mundo. Solo Guzmán y Lolli conseguían llegar hasta el fondo, pero nada más que para mandar centros horripilantes.
Mientras tanto, Acosta Cabrera seguía fiel a su costumbre de chocar con cuanto rival se le cruce y solo la Pulga Acuña trataba de jugar al fóbal, pero perdía casi siempre ante la envergadura física de sus marcadores.
Así y todo logró cabecear un centro solo en el área menor, pero le pegó con la ceja izquierda y la pelota se fue mansita por la línea de fondo. Y esa fue la única
El segundo tiempo era más de los mismo, y Alonso, que veía que las papas quemaban, mandó al campo de juego las joyas de la abuela: al Mágico y a Soriano, pero cuando estos terminaron de entrar en ritmo la tarde ya se moría.
Los flandrios siguieron aferrados al empate, como náufragos al madero y hasta se animaron a alguna incursión por las lejanas tierras de Don Rodrigo Llinás, pero sin ocasionar daño alguno.
Después la película tantas veces vistas, de ir e ir sin ton ni son mientras el reloj implacable consume los minutos en medio de la desesperación y el apuro, que se terminó traduciendo en imprecisión, cansancio e impotencia.
Había empatado Tristón, y perdido Los Andes. A la noche caería derrotado el gasolero y Atlanta no encontró jamás el arco para rubricar una victoria fundamental que lo hubiese acercado como nunca al reducido.
Ahora a esperar un milagro y ganar los tres partidos seguidos, algo tan difícil como ir al baño de cuerpo con el sobretodo puesto.

lunes, 26 de abril de 2010

La verdà de la Moilanesky: Atlanta 0 - Flanders 0

ATLANTA 0 FLANDRIA 0

Cualquier esperanza de clasificar al Reducido se desvaneció en la grisácea tarde de Villa Crespo. Los nubarrones y el frío fueron los perfectos condimentos para el final del partido que disputaron Atlanta y Flandria. Los hinchas se fueron con la cabeza baja porque sabían que, si bien todavía siguen existiendo chances matemáticas, el empate dejaba al equipo prácticamente afuera del Reducido. La frustración de no haber podido vencer a Flandria contribuyó a una frustración mayor: la de no poder clasificar entre los primeros.

Lo que sucedió esta tarde es sintéticamente una buena demostración y explicación de porqué el Bohemio no podrá pelear por un lugar en la Promoción. A lo largo del torneo se perdieron muchos puntos por los empates en cero frente a rivales muy débiles en Villa Crespo. Ocurrió ante Central Córdoba, Español y Comunicaciones. Esta vez fue Flandria, un equipo que venía mal, ocupa las últimas posiciones y que obviamente no vino a ganar el partido. Pero nuevamente el conjunto de Alonso falló: no le encontró la vuelta, no pudo ganarlo, y terminó decepcionando.

El panorama en la previa no era del todo alentador: Atlanta sufría el mal de las ausencias. Abajo faltaban Cherro (lesionado), Arancibia y Segovia (suspendidos). Alonso armó una línea de cuatro improvisada con lo que tenía a mano: Lolli, Moyano, Izquierdoz y De Paulo. El Mágico y Soriano, que no estaban al 100%, esperaron en el banco. De este modo el técnico armó un 4-4-2, con Guzmán y Quiroga como carrileros, el doble cinco Álvarez-Rutili, y Acuña más Acosta Cabrera arriba.

La realidad es que Atlanta no jugó bien, más allá de que fue un poco más y pudo haberlo ganado con alguna de las pocas situaciones de gol generadas. El más incisivo, el que más complicó a los rivales, y el que más juego generó fue Guzmán, en el sector derecho. El que tuvo las chances más claras fue Acuña, una en cada tiempo, pero no tuvo precisión para definir.

Faltó juego y faltó agresividad para ir a buscar el partido, teniendo en cuenta la necesidad de triunfo que se tenía. Además, más allá de la tibieza ofensiva, las fallas locales estuvieron en el mediocampo, que no tuvo suficiente recuperación de pelota, y en la defensa, en donde la inexperiencia se hizo sentir. Por suerte, como Flandria hizo muy poco, los errores defensivos no se hicieron tan evidentes.

Los cambios realizados en el segundo tiempo no ayudaron para nada e incluso complicaron la situación. El Mágico y Soriano no lograron desequilibrar. De hecho al conductor se lo vio en un muy bajo nivel futbolístico. Pero lo que pareció perjudicial para los intereses del equipo fue el cambio táctico que se hizo al pasar de un 4-4-2 a un 3-4-1-2, ya que Guzmán y Acuña terminaron jugando de carrileros con obligaciones de marca, y ya no pudieron participar del ataque con el mismo protagonismo que en la primera etapa.

El final, anunciado, fue un 0-0 con gusto a nada. Un justo castigo para un Atlanta que no hizo los suficientes méritos para llevarse los tres puntos que tanto necesitaba si quería clasificar.

martes, 20 de abril de 2010

The Real Comment : Armenio 0 - Atlanta 1

PARA EL HAMBRE: SOPA PARAGUAYA
¡Que ragú pasamos este domingo, mi fiel escudero, allá en los lejanos pagos de Noray! Ni un emparedado de jamón ibérico, ni una butifarra ni una ensaimada, ni nada para llevarnos a nuestros sufridos estómagos que chiflaban como una gaita celta, tras la larga travesía. Y todo por la falta de previsión del ecónomo a cargo de la humilde taberna del multicolor estadio Armenia.
Pero no solo con las ganas de llevarnos algo a la boca nos quedamos, sino también con apetito de ver un espectáculo de fútbol medianamente digno y aceptable.
Claro que una victoria de nuestra querida escuadra azul y amarilla, aún por exiguo margen y con escaso lucimiento, termina justificando el peregrinaje efectuado, las penurias sufridas y los dolores soportados.
Por que los tres puntos obtenidos eran tan necesario como el choripan nuestro de cada día, para mantener un resquicio de esperanza en este tramo final del campeonato.
Y encima se lograron con un equipo que ya tiene la prepaga agotada de tantas consultas médicas, tanto soldado herido y tanta ausencia impensada. Verbigracia, el pollo Soriano que se convirtió en nueva baja en las vísperas mismas de tan trascendente combate.
¡Es cierto que sí tú y yo armamos un equipo con Don Quijote, Sancho Panza, el Cid Campeador y hasta Don Amadís de Gaula más nuestros respectivos caballos, les pegamos un zaino bárbaro a estos armenios que son una verdadera de recua de burros que bien merecen estar jugando inter countrys en la Liga de Ingeniero Maschwitz!
Para la ocasión, el Alonso contó los porotos que tenía a disposición y asi elucubró una defensa de cuatro zagueros delante de Don Rodrigo (¡Que gracias a Dios volvió a ser el que era!). La misma estuvo compuesta por Mascheranito Palisi como marcador de punta derecho, un soberbio Arancibia y el pelado Segovia en el centro y Marcos de Paulo sobre la izquierda. Entre los volantes, El torito Guzmán recorría la banda diestra mientras la pulga Acuña haría lo propio por la contraria. Dos cincos con el Rutilante Rutili para el quite y Álvarez más preocupado con la inspiración creadora. El mágico González sería pues el vínculo entre los del medio con el solitario Acosta Cabrera.
Bueno, en realidad no quedaba tan aislado el delantero guaraní, ya que tanto el Guzmán como Acuña (que no estaba muy confortable en el sector asignado) se le sumaban en la vanguardia porteña. Y además, por momentos, Torres el tres ellos, era el mejor atacante de Atlanta.
Del lado de los asiáticos solo el Zorro Diego de La Vega que pelea denodadamente sin que nadie de los suyo se solidarice con su esfuerzo, y el veterano Pelanda que ya está más cerca de andar llevando los nietos a la calesita, que de inmiscuirse en el violento fragor que proponen las áreas contrarias, trataba de imponer su oficio. Y nada más
Pero así y todo, las acciones al comienzo fueron bastante parejas, con un Atlanta levemente (pero muy levemente) mejor, hasta que funcionó el tiki tiki bohemio. Pasados los 20’, tres una serie de toque, la Pulga la aguantó en el cuadrado de los quince metros, se la sirvió al guaraní y este con la ancestral fiereza de su raza, fusiló al impávido Villalba.
Golazo y los villacrespenses que pasan a ganar sin haber hecho demasiado. Y no harán mucho más hasta las cuatro y pico de la tarde, hora en que el gordito Meineri tocara el silbato y todo el mundo huyera presuroso a avituallar el bagre que picaba como una ladilla.
Ya que luego del tanto conseguido Atlanta, se abroqueló bien en el patio del fondo y dejó que el entuerto se dirimiera en el redondel central, donde ubicó a Rutili y su disciplina táctica, pasa evitar que los tricolores se acercaran al reducto de Don Rodrigo.
El que se asociaba en la disputa por esa región del terreno era Álvarez y tambie los dos carrileros. Por su parte el Mágico tenía uno de esos días que mejor ni hablar…
El partido entró entonces en estado de suspensión, donde ambos contendientes se acercaban a los arcos de vez en cuando, pero con tanta profundidad como el cercano Dique Luján.
Para el segundo tiempo el ex Atlanta Fernando Ruiz, devenido a técnico de los armenios, metió en cancha al enano Coria, un jugador movedizo y picante, que logró hacernos albergar algunos temores en cuanto a la suerte de nuestro amado conjunto.
Y diez minutos después a un tal Blanco y los del deportivo se agrandaron como Cristina sacándose foto con Barak Obama. Pero los pobres no tienen con que y todo se convirtió en agua de borrajas.
De a poco los bohemios equilibraron los negocios, entraron el camionero Moyano y Galeano para clausurar todas las vías de acceso hacia la Capital, donde estaba el arco de Llinás y dejaron fluir el paso fatal del tiempo.
Hubo, así y todo, dos claras para la visita (o sea nosotros) que desperdiciaron Acosta Cabrera y González solito en medio de un área donde la pelota picaba como si fuera una guinda de rugby.
Se llegó y los jugadores que se abrazan enloquecidos.
No era para menos, segundo triunfo al hilo y pasamos a respirarle en la nuca a los de arriba.
¡Y guarda que no estamos muertos y todavía podemos meter una pica en Flandes! Si le ganamos a Flandria, claro

lunes, 19 de abril de 2010

La verdà de la Moilanesky: Live At Maschwitz

ARMENIO 0 ATLANTA 1

Segundo triufo consecutivo de Atlanta, que se dio el gusto de festejar como visitante en Ingeniero Maschwitz: efectivamente una buena cantidad de hinchas sufrió y disfrutó la victoria como si estuviera en Villa Crespo. De este modo mantiene intactas las ilusiones de entrar al Reducido, aunque las posibilidades siguen siendo bajas.

Alonso, como en las últimas fechas, tuvo varios problemas para armar el once titular, debido a lesiones y suspensiones. Debió entonces improvisar una defensa con Palisi como lateral derecho (ya había jugado en esa posición durante el segundo tiempo frente a Chicago) y el regresado De Paulo como lateral izquierdo, con Arancibia y Segovia de centrales. En el medio, dos volantes centrales –Rutili y Álvarez- acompañados de dos carrileros con características ofensivas: Guzmán y Acuña. El Mágico de mediapunta y Acosta Cabrera como único delantero, en reemplazo del lesionado Soriano. Así se paró Atlanta para visitar a un Armenio humilde, sin mucho que ofrecer.

El partido resultó bastante malo, en todo sentido. No se jugó bien ni tuvo grandes emociones salvo eventos aislados. Pero sobretodo el pobre nivel de juego observado fue lo que terminó dando una imagen negativa. Atlanta se llevó los tres puntos sin hacer demasiado: no lució, no fue claro dominador, y hasta pudo haberse ido con un empate. Pero, pese a todo, cumplió con el objetivo de ganar. Como aspecto positivo, se puede decir que el equipo salió –aunque con cierta timidez y cierta tibieza- a buscar el gol cuando el partido estaba 0-0. Por suerte, sin haber hecho grandes méritos, lo encontró mediante una buena jugada colectiva en la que participaron finalmente Rutili, Acuña y Acosta Cabrera, que volvió al gol. El paraguayo fue importante en la primera parte, pero su rendimiento cayó en la segunda.

Sin embargo, lo de Atlanta fue bastante opaco. Los problemas defensivos observados a lo largo de todo el encuentro son preocupantes. La defensa improvisada no funcionó: hubo fallas en la marca tanto por los laterales como por el centro. La poca colaboración defensiva de los carrileros no ayudó. Armenio, con sus limitaciones, llevó peligro en ciertas ocasiones gracias a los espacios que encontró en la defensa visitante. Lo peor de todo es que Arancibia y Segovia recibieron su quinta amarilla y no podrán jugar el próximo partido. Por lo tanto, parece que Alonso tendrá mayores problemas para parar el equipo esta semana, pese a los triunfos.

En el segundo tiempo, el Bohemio desperdició las oportunidades para liquidarlo de contra, pero Armenio también tuvo las suyas. Sobre el final, Atlanta se fue retrasando y terminó pidiendo la hora, con Llinás salvando en varias ocasiones y con dos líneas de cuatro para asegurar la marca.