domingo, 12 de octubre de 2014

Cumpleaños con dignidad

En su 110° aniversario Atlanta tenía una visita de riesgo en Caseros, frente al puntero de la zona Estudiantes. Sin embargo, el Bohemio confirmó su buen momento y estuvo más cerca del triunfo que de la derrota. Mereció más que el empate en cero que se llevó para Villa Crespo. Le jugó de igual a igual al líder, tuvo la iniciativa, generó situaciones, y hasta encontró el gol cuando ya tenía un jugador menos, pero el árbitro Possi no convalidó la conquista en una polémica decisión. Hubiera sido un gran y merecido triunfo.
Fue más que digno lo que hizo esta nueva versión del equipo que supo encontrar el interino Cassano y que se aleja muchísimo de aquella deslucida versión que perdiera todo lo que jugare. Un 4-4-2 prácticamente inamovible, basado en la firmeza defensiva, el sacrificio y la solidaridad. Con Francés como líder desde el fondo, fortaleciendo a Díaz Villán y Peláez, que habían tenido un inicio de torneo atroz. Con Silva ganándose la titularidad en lugar de Perujo. Doble cinco con Palisi marcando y Galeano intentando armar el juego. Puch y Torres por las bandas, con menos obligación en la marca que antes. Arriba, Maraschi volvió al gol frente a su ex club Almirante y Pedrozo se ganó el puesto pese a arrancar al inicio de la temporada por detrás de Bonfigli, Maraschi, Ledesma y el incorporado Cavallo. Lástima que en Caseros se fue tontamente expulsado.
Atlanta es hoy un equipo más que digno. Repitió en cuanto a rendimiento una actuación similar a la que mostró en otros dos recientes complicados partidos de visitante, frente a Tristán Suárez y Chacarita, con la diferencia de que en esas dos ocasiones se fue derrotado injustamente. Quizá ya sea tarde para pelear por algo a esta altura de este corto torneo de transición que premia a las grandes apuestas de los abultados bolsillos de los barones del Conurbano, y terminó castigando a un Atlanta que tuvo un inicio plagado de errores y catástrofes.
110° años de historia. Buen momento para recordar que no siempre las grandes historias se forjaron desplegando un fútbol vistoso y generoso. Que en algún momento en Atlanta se incubó el germen de la escuela de Zubeldía, un hito en la historia del fútbol argentino. Que el Toto Lorenzo nos dio el último ascenso a Primera. Que en los '60 tiraban claveles a la platea y patadas a los rivales. ¿Mito?¿Realidad? ¿Cuento?  De algo hay que aferrarse para encontrar una identidad futbolística. Eso sí, el cuento de que Atlanta es grande y por historia tiene que salir a atacar suicidamente siempre, no me lo creo más.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Que empiece otra historia

La primera rueda de Atlanta en este torneo de transición estuvo marcada por la catástrofe deportiva. Todo salió mal desde el comienzo y solamente había podido cosechar 4 puntos. Primero, la renuncia de Mayor a poco del debut. Luego, la desastrosa gestión del inexperimentado Capria al mando del plantel, con cinco derrotas en cinco partidos. Cassano en algunos partidos le agarró un poco más la mano, pero en otros se le fue de las manos. Las lesiones impidieron armar una defensa sólida, y tampoco ayudó la decisión de improvisar con juveniles o directamente dejar de lado la faceta defensiva del equipo, como si defender fuera un pecado. El primer gran error fue creer que para ganar solamente hay que salir a atacar. El resultado fue que Atlanta empezó abajo en el marcador en todos los partidos de la primera rueda y acumuló muchísimas derrotas. El bajo nivel futbolístico de algunas piezas importantes como Santillo, Díaz Villán, Sardella y Maraschi también fueron un obstáculo para que el equipo levantara.
Cassano se animó a enfrentar a los prejuicios de quienes denominan "cagón" a cualquiera que no pone cinco delanteros como si estuviéramos en los años 30, y en Suárez puso un 4-4-2 con Sardella-Palisi de doble cinco. Atlanta jugó bien pero volvió a caer derrotado. El mismo esquema no le sirvió en el siguiente partido de local, en donde es difícil ganar con un esquema así cuando el rival no tiene la iniciativa. Pero al menos no perdió, a diferencia del resto de los partidos en los que salió a arriesgar sin ningún sustento.
Hoy, en la primera fecha de la segunda rueda, se ganó bien. Volvieron Francés y Peláez a la defensa. Sí, un tres que marca y no sube. Pero que marca. Así se volvió a formar una defensa similar a la del campeonato pasado, que fue una de las claves para que Atlanta pudiera pelear el ascenso. Con Torres jugando de volante y no de lateral. 4-4-2. Esta vez con Galeano en vez de Sardella para tener más juego (y Atlanta efectivamente lo tuvo), pero 4-4-2 al fin.
El Bohemio pudo ganar y verificar que puede volver a la normalidad, que es algo alejado de ese equipo destruido perdía siempre. Porque tiene jugadores, que tienen que recuperar la memoria. Ahora hay que mantener la sintonía en el clásico, donde habrá que ver si Cassano repite la alineación o se inclina por la dupla Palisi-Sardella para cortar el juego de Chacarita, como aquel gran segundo tiempo en que Atlanta se llevó el triunfo en este mismo 2014. Esperemos que hoy, ante Fenix, haya empezado otra historia diferente a la que sufrimos hasta ahora.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Nada cambió

La victoria ante Merlo en el debut de Cassano parece haber sido un hecho aislado. Atlanta se había encontrado con un rival que defiende incluso peor y se llevó el triunfo pese a haber recibido tres goles. Pero eso no va a pasar siempre. Esos fueron los únicos puntos que obtuvo el Bohemio en el torneo, y hoy sufrió su segunda derrota consecutiva, la séptima en ocho fechas. Los números son escalofriantes. 
Fue un duro golpe el que propinó el débil Social Español en Villa Crespo. El abultado 0-3 agotó totalmente la paciencia de los hinchas. Nada va a cambiar si no se hace nada para que algo cambie. Las ausencias de Díaz Villán, Francés y Peláez en la defensa, más allá de su mala actualidad, se hizo sentir. Se debió incluir juvenil debutante Dubois de central pero no se hizo nada para fortalecer la estructura defensiva. No se pueden mantener dos laterales como Perujo y Torres que no sienten la marca cuando los marcadores centrales no responden. Tampoco se puede poner un solo cinco cuando el cinco es Sardella y está en un nivel tan bajo. Los carrileros tampoco ayudan en la marca. ¿Entonces quién marca en Atlanta? Nadie. Por eso Español convierte tres goles llegando en la misma cantidad de oportunidades. La fragilidad defensiva del equipo es una invitación para que los rivales apuesten al error y luego se defiendan. 
Para colmo, como si los problemas abajo no fueran suficientes, el arco está muy mal defendido por Santillo. Ya no bajaron aplausos para este arquero que volvió como ídolo tras su paso exitoso entre 2003 y 2004, pero que viene acumulando muchos errores y no brinda ninguna seguridad, lo cual posiblemente pueda influir en la confianza de los defensores. Además, en la cancha comenzó a comentarse su abultado salario y cómo le cayó al plantel que un recién llegado fuera el mejor pago y ¿Podemos imaginar a Santillo en el banco?
Atlanta no pega una. De nada sirvió que por momentos dominara el juego y acorralara a Español, cuando estaba a dos goles del empate. Maraschi tuvo las más claras, también las tuvo Ledesma, pero el Bohemio chocó con su falta de definición y con el arquero Hernández, de rendimiento impecable.
Los números no mienten. Lo de Atlanta en este campeonato es pésimo. Sufre y sangra por la defensa. Los jugadores están en un muy bajo nivel y hay una gran desorientación táctica. 

martes, 2 de septiembre de 2014

Volver a perder

Duró poco la alegría por la primera victoria ante Merlo. Atlanta volvió a conocer la derrota -la sexta en el torneo- en su visita a Campana, y Cassano perdió su invicto en su segundo ciclo como entrenador. Fue superado sin discusión por Villa Dálmine en un partido poco atractivo, generalmente mal jugado. Santillo, que no viene dando demasiada seguridad en este segundo paso por el club, fue en parte responsable del gol, y la defensa volvió a mostrar algunos problemas, aunque en líneas generales se mostró un poco más ordenada que en encuentros anteriores. Para el próximo encuentro, además de las ausencias por lesión de Francés y Peláez, tampoco podrá contar con Díaz Villán, que se fue expulsado. El uruguayo, de todos modos, viene cumpliendo actuaciones muy malas, pero Cassano deberá improvisar más de la cuenta para armar la defensa. Probablemente deba incluir como titular al juvenil Dubois, que debutaría.
El rendimiento del equipo volvió a ser preocupante en esta presentación. Atlanta no reacción a la desventaja, no generó peligro real en el arco local. No hubo jugadas de riesgo a favor. El Bohemio fue muy apático, sin fútbol que mostrar. La pregunta es si es posible encontrar un rendimiento colectivo con las pésimas actuaciones individuales que venimos viendo. Ayer, no hubo un solo jugador para destacar. Jugadores como Maraschi, Sardella, Díaz Villán o Galeano, que el campeonato pasado eran importantes en la estructura, hoy juegan como para comer banco. El problema es que tampoco otras variantes han mostrado algo mejor en estos partidos.
El panorama es complicado. Con el puntero Estudiantes a 14 puntos, ya el ascenso directo parece imposible. Solamente una gran remontada podría poner al equipo en situación de pelear por el tercer ascenso. Pero hace falta un gran cambio en lo táctico, lo futbolístico y lo anímico para que eso suceda.

lunes, 25 de agosto de 2014

El fin de un ciclo desastroso

Se acabó el ciclo de Rubén Capria como técnico de Atlanta. La estadía fue muy corta: apenas cinco partidos en los que acumuló cinco derrotas, para igualar el peor arranque en un campeonato en la historia del club y convertirse en el peor técnico de la historia del Bohemio. La tristeza invade Villa Crespo por este desastre futbolístico, al mismo tiempo que el cambio de mando permite renovar las esperanzas de torcer el rumbo, porque con Capria en el banco parecía muy difícil dejar de perder.
Este torneo de transición estuvo mal parido desde que Carlos Mayor abandonó repentinamente el cargo para irse a Godoy Cruz. Con él el equipo había repuntado la temporada pasada y tenía esta chance para armar su plantel y tomarse revancha en la lucha por el ascenso. La ida sorpresiva obligó a la dirigencia a improvisar con una búsqueda rápida de entrenador. Hoy, con el diario del lunes, podemos decir que se cometió el mayor error en materia futbolística de los últimos años. El Mago Capria llegaba sin ningún antecedente como técnico, ni siquiera como ayudante o en Inferiores. De él sólo conocíamos su claridad expositiva y conceptual a la hora de analizar el fútbol, con una clara tendencia a defender el fútbol denominado "lírico".
Pero de la teoría a la práctica hay un gran trecho. Capria no conocía la categoría, no conocía a los jugadores, y tuvo que enfrentarse a algo tan nuevo con las grandes urgencias que tenía el hincha, que sabía que el torneo es corto y que hay que conseguir resultados porque el objetivo no es otro que el ascenso. Capria vino a hacer su experimento, a intentar hacer jugar a su equipo como él quería, como el consideraba que debe jugarse a este deporte. La concepción del buen fútbol terminó convirtiéndose en una insana obsesión, en un infantil capricho, en un suicidio futbolístico. 
En estas cinco derrotas no hay excusas. Más allá de las lesiones y de la mala suerte que acompañó al equipo en algunos encuentros, no hay discusiones para semejante seguidilla de caídas. Atlanta nunca logró ponerse en ventaja, se fue perdiendo a todos los entretiempos. Tuvo tres penales en contra. Lo que caracterizó el ciclo de Capria fue una grave falencia en la marca. El técnico priorizó siempre la creación del juego y el ataque -aunque sin buenos resultados tampoco ya que sólo convirtió dos goles en cinco encuentros- sacando jugadores de marca para incluir jugadores más ofensivos. Así faltó contención, y se vio siempre un equipo desequilibrado, que cometió muchos errores que costaron goles y dio demasiadas ventajas a los rivales. En general Atlanta fue un equipo que hizo poco daño arriba y fue muy benévolo atrás. 
Capria cometió el grave error de no pestarle atención a la defensa y pensar solamente en el ataque. Una concepción del fútbol que podrá parecer bonita en los papeles pero que le impidió sumar un mísero punto en su primera experiencia como entrenador. Quizá lo aprenda para más adelante, aunque es difícil teniendo en cuenta que nunca realizó una autocrítica, nunca intentó cambiar su forma de jugar o corregir esta falencia defensiva. 
Al menos debe dejarnos una enseñanza: los equipos se arman de atrás para adelante. Y a nosotros, los hinchas, en ser más pacientes cuando los técnicos no arriesgan tanto como a veces se deseara. Nunca más quiero escuchar en la cancha que se le grite "Cagón" a un DT en Atlanta. Acordémonos de Capria, el técnico menos cagón de la historia del club.

sábado, 23 de agosto de 2014

La cuarta derrota

Atlanta volvió a perder y ya no es noticia. Es la cuarta derrota en cuatro partidos jugados, y el crédito del DT Capria está muy cerca de acabarse. Todo indica que si no consigue un buen resultado en Adrogué este lunes no seguirá siendo el técnico. ¿Cómo puede sostenerse si no un cuerpo técnico que pierde prácticamente sin discusión todos los partidos?
Esta vez el victimario fue Estudiantes de Caseros, que venía entonado con tres victorias en el torneo y el pasaje a cuartos de final de la Copa Argentina. Todo lo contrario a Atlanta, que en este semestre sólo acumula caídas. El Pincha, sin grandes méritos, vino a hacer su negocio a Villa Crespo. Sabiendo todos los problemas que enfrenta el local, el momento iba a llegar y lo iba a aprovechar. Nuevamente el Bohemio cayó en desventaja en el primer tiempo. Había empezado jugando un poco mejor que su rival, teniendo la pelota y mostrando mejores intenciones, aunque sin generar peligro. Pero luego se quedó, perdió el mediocampo y Estudiantes empezó a desnudar sus flaquezas defensivas. Una sucesión de errores y Juan Martín puso el 1-0.
En la segunda etapa Atlanta no pudo acercarse al empate. Estudiantes lo controló. Desde el banco no hubo respuestas más que acumular centrodelanteros en el frente de ataque. Para eso debilitó el medio y la defensa, que quedaron desguarnecidos, y pudo haber llegado el segundo gol visitante. El resultado ya parecía inevitable: otra derrota que está terminando con la paciencia de los hinchas para el técnico y los jugadores. 
Como ya dijimos en otros partidos, Atlanta debe cambiar. Debe asumir como propio el compromiso de mantener el cero en el arco, equilibrar el equipo. Habrá que poner jugadores que sientan la marca en la defensa y asegurar mayor presencia en el mediocampo, aun a costa de reducir el poderío de gol. Esto se puede solucionar, pero el primer paso debe ser admitir el problema, realizar una autocrítica e intentar encontrarle la vuelta. Si no, seguiremos inmolándonos cada partido.

sábado, 16 de agosto de 2014

No encuentra respuestas

No hubo caso. Atlanta sufrió una nueva derrota, la tercera en tres fechas disputadas. Está en caída libre y el Mago Capria no le encuentra la vuelta al equipo. Ni una le sale bien. Esta vez cayó por 3-1 en Casanova frente a una mala versión del reciente ascendido Almirante Brown, que no había ganado todavía. Jugó una hora con uno menos por la pronta expulsión de Galeano -que volvía de su suspensión- aunque esta vez estuvo mal expulsado por López Aldazábal. De todas maneras, la diferencia numérica no se notó demasiado. Atlanta tuvo la pelota, encontró espacios y generó chances ante un rival que mostró debilidades. De hecho, Sciorilli marcó el empate transitorio con un gran tiro libre en el primer tiempo, y pudo haberlo empatado con otro tiro libre que estrelló en el travesaño. El enganche, aun con sus imprecisiones, fue de lo mejor en la ofensiva bohemia. Pero como dijimos hace menos de una semana, no importa lo que haga Atlanta en ofensiva si sigue defendiendo como lo hace. Quizá la llegada de un nueve como Cavallo pueda aportar el gol que le falta al equipo, pero no vamos a empezar a sacar puntos si no se corrige lo que es el principal problema del equipo. Capria podrá ser un técnico que mira más el arco de enfrente que el propio pero su primera prioridad debe ser ordenar el fondo y asegurar el cero en el arco. La defensa es un desastre total. A los increíbles errores individuales de Peláez, Francés y Díaz Villán que no veíamos el campeonato pasado se le suma un planteo táctico suicida. La línea de tres conformada por tres defensores lentos, más un mediocampo sin jugadores de marca, son una invitación a los rivales, que mucho no tuvieron que esforzarse en estas tres fechas para convertir. En este campeonato, Atlanta nunca pudo estar en ventaja en el marcador, y nunca pudo sostener un empate por más de media hora. La fragilidad defensiva es alarmante. Está claro que el problema no está únicamente en la defensa. Los mediocampistas deben colaborar también, pero deben elegirse los actores adecuados para esta empresa. El mensaje debe empezar desde el banco. Hay que patear el tablero y ordenar la defensa. Abocarse a la tarea de marcar como un equipo solidario y construir el juego desde la solidez del fondo. Si no, seguiremos teniendo este equipo deshilachado, sin alma, que seguirá siendo humillado.