miércoles, 21 de enero de 2015

A pelear por el ascenso

El torneo de transición fue un semestre ingrato para Atlanta. Se suponía que pelearía por uno de los tres ascensos, pero estuvo muy lejos. El nivel futbolístico y los resultados fueron decepcionantes. Hacía tiempo que el club no realizaba una campaña tan mala en la tercera categoría. Por eso, en este 2015 la apuesta fue por un cambio importante en la base del plantel, con algunos refuerzos de renombre. Se trajo como DT a Arnaldo Sialle, un conocedor del fútbol del Interior y experto en ascensos a la B Nacional: consiguió tres, todos en el Argentino A. En este sentido, se puede ver que varias de las incorporaciones fueron dirigidos por él, como suele ocurrir con todos los técnicos a la hora de armar un plantel, o provienen de algún equipo del Interior.
A la hora de las bajas, la dirigencia dio de baja algunos hombres de peso. Santillo rescindió su gordo contrato después de un rendimiento insatisfactorio. Francés, apuntado aparentemente por llevar conflictos al vestuario, se fue después de largas negociaciones. Sardella, a quien hace un año se habían apurado por renovarle, no fue tenido en cuenta luego de un semestre en el que no recuperó su nivel. La salida que más lamentará el hincha fue la de Mariano Puch, un buen volante derecho que solamente pudo estar seis meses en Atlanta, ya que saltará a la Primera A.
En cuanto a refuerzos, Barucco ocupará el arco. Su perfil y su origen -Instituto de Córdoba- nos hacen recordar el reciente paso de Matías Vega, que fue muy positivo. Los refuerzos más rutilantes están en defensa, en donde es de esperar que la zaga titular sea totalmente nueva. Vuelve con todas las expectativas Mancinelli en su tercer ciclo en el club, y los dos centrales serán dos jugadores que deberían ser garantía, como Martínez Montagnoli y el ex Lazio, Talamonti. En el medio contrató al experimentado Julio Serrano, que al igual que Montagnoli llegan exiliados de la explosión en Estudiantes de Caseros. Habrá que ver cómo rinden los volantes ofensivos Fernández Silva y Matías Quiroga, mientras que en el ataque las esperanzas de goles están puestas en el centrodelantero Diego Martínez. De mitad de cancha para adelante no hubo grandes refuerzos, pero habrá que ver si llega alguno más. 
Desde ya, si Sialle puede arrancar el campeonato él mismo con el plantel que él armó y con el que trabajará en la pretemporada, ya estaremos mucho mejor que en el torneo anterior. 

lunes, 8 de diciembre de 2014

¿El hincha sabe de fútbol?

Que el Huevo Rondina haya ascendido al humilde Villa Dálmine a la B Nacional en una increíble final al candidato Tristán Suárez de Caruso Lombardi no pasó desapercibido por Villa Crespo. No sólo por el pasado bohemio de Rondina -como jugador y más reciente como entrenador- sino porque su nombre había estado rondando en las cabezas de los dirigentes como un firme candidato a ser el DT de Atlanta en 2015.
El Huevo tomó la dirección técnica bohemia en 2012, cuando el equipo prácticamente ya estaba descendido a la B Metropolitana. Se quedó y afrontó el desafío de volver a la segunda categoría. No empezó bien pero luego armó un buen equipo que, sin un juego vistoso, se hizo de la punta por un buen número de fechas. Sin embargo, Atlanta se cayó, entró en un profundo bajón futbolístico y se fue muy pronto en el Reducido por el segundo ascenso. Rondina fue muy criticado a lo largo del torneo, acusado de mezquino, incluso cuando el equipo ganaba y punteaba. 
Parecía raro que, un par de años después, el nombre de Rondina volviera a sonar fuertmente para el cargo. Los dirigentes habrán querido recuperar a un DT laburador, frontal, conocedor de la categoría, después de las malas experiencias de Méndez y Mayor en lo humano, y del error de haber traído a un novato como Capria. Rápidamente, muchos hinchas hicieron notar su bronca por la posibilidad de la vuelta de Rondina. Quizá la CD no quiso arriesgar contratando a un técnico que ya de entrada tenía tanto rechazo, y desistió de la idea. De todos modos, con este ascenso de Villa Dálmine, seguramente tampoco hubiera sido posible la vuelta de Rondina de haberlo querido.
El hincha, generalizando impunemente, nuevamente se equivocó. Como se equivoca casi siempre. El que pide que entre un jugador y después no hace nada. El que pide que reemplacen a alguno y hace el gol. ¿Cuántas veces habrá pasado que alguno putea por cómo le pegó un jugador a la pelota y el remate termina en gol o en una magnífica habilitación? Lo mismo que se escucha en la cancha se lee en las redes sociales.
El hincha es algo abstracto. Hinchas somos todos, vos, yo, los dirigentes también lo son. El fútbol no es una ciencia exacta, no es posible predecirlo ni dominarlo. Quizá solamente si admitimos todos cuán poco sabemos de fútbol, podamos bajar del pedestal de la soberbia y buscar cuál es el mejor camino para que Atlanta logre lo que todos deseamos: el pronto ascenso al Nacional. Todos debemos hacernos cargo desde nuestro lugar, socios o dirigentes. 

lunes, 24 de noviembre de 2014

La Taberna despide a su progenitor

Nuestro deber filial nos llama y despedimos así a Sentimiento Bohemio, de cuyas entrañas nació este peculiar sitio web denominado "La Taberna del Siome". El engendro se fue gestando en su vientre, como una sección humorística de un medio que se destacaba más bien por una vocación informativa, investigadora y crítica. "Alienados por Alianello" dio el puntapié para ilustrar lo que fue sin dudas el "pecado siome original", cuando Atlanta contrató al jugador que lo había mandado al descenso. Más siome imposible. 
Sentimiento Bohemio puso el primer ladrillo, y acogió además en su Libro de Visitas una especie de incubadora en donde creció el germen siome. La creatividad volaba por los aires en ese gran brainstorm orgiástico siomeril y lo que surgió como un insulto terminó convirtiéndose en un motivo de extraño orgullo, en una cuestión de identidad: el siomerío. Nació La Taberna del Siome en su máximo esplendor, en un momento muy particular en la historia de Atlanta, ya que se trataba del peor momento futbolístico vivido jamás. Después de descender del Nacional B y de fracasar con el Dream Team, el Bohemio se encontraba prácticamente descendido a la Primera C al comenzar la temporada 2002/03, época del apogeo siome y nacimiento de esta página. Ese año se sufría cada minuto de partido, propio o ajeno. Era una angustia constante, pero eso no impidió que la situación pudiera ser tomada con humor sino todo lo contrario. 
Lo importante es que Sentimiento Bohemio nos deja no solamente un modelo de periodismo partidario de calidad, serio y comprometido, sino que también nos enseña la importancia del humor como herramienta de supervivencia y superación de problemas. Al fin y al cabo, por mucho que queramos a Atlanta, por mucho que nos amarguemos en cada derrota, debemos entender que el fútbol no es más que un juego. Y es un mensaje muy relevante en tiempos de dramatismo y violencia.
Andá a saber si Sentimiento Bohemio estará orgulloso de su hijo, La Taberna. Un hijo medio atorrante, que nunca estudió ni laburó, que siempre vivió de arriba. Jodanse, ahora que somos el Decano de los medios partidarios no nos para nadie. Hasta capaz actualizamos seguido y comentamos los partidos, quién te dice.

martes, 18 de noviembre de 2014

Un semestre para olvidar

A mediados de este año, Atlanta se quedaba por segunda temporada consecutiva en la puerta de una final por un ascenso, después de haber ido puntero y peleado el título durante la mayor parte del campeonato. Carlos Mayor había llegado en las últimas fechas para levantar a un equipo que había perdido terreno y todavía tenía chances. Logró enderezar el rumbo y Atlanta fue superior en la semifinal frente a Platense, pero no se le dio en los penales. El Bohemio no era menos que sus rivales, como por ejemplo Temperley, que terminó ascendiendo y ahora está cerca de Primera.
Mayor juró junto a sus dirigidos tomarse revancha en el torneo de transición, con el objetivo de conseguir el ascenso negado. Reforzó el equipo con jugadores que conocía de Almagro, llegaron dos buenas incorporaciones de Fenix como Puch y Torres, y volvía al arco el recordado Santillo. Considerando que la mayor parte del plantel y de los titulares -con la excepción de Vega y Godoy- permanecía para este torneo, se podía suponer que Atlanta volvería a ser protagonsta.
Sin embargo, un hecho inesperado convulsionó a todo Villa Crespo y cambió los planes. Mayor fue tentado por Godoy Cruz y se fue a Mendoza a poco de comenzar el campeonato. De urgencia, la dirigencia optó como reemplazo por la contratación de Rubén Capria, uno de los mayores errores futbolísticos de los últimos años. Capria llegó sin experiencia como DT y tampoco conocía la B Metropolitana. Intentó implementar un esquema de juego muy generoso, abierto, bien ofensivo, como tantas veces se ha escuchado el reclamo del hincha. Pero descuidó totalmente el aspecto defensivo -aunque tampoco ayudaron las lesiones de Francés y Peláez- y se tuvo que ir con cinco derrotas en cinco encuentros, entre ellas el clásico con Chacarita, de local. Fue una mochila difícil de levantar la de aquel comienzo en el que todo salió mal y parecía que ya no había chances en un torneo tan corto. El ciclo del Pipa Cassano, interino hasta el final del semestre, tuvo muchos altibajos, más bajos que altos. En algunos partidos parecía que había encontrado el equipo, con un 4-4-2 más compacto y solidario, con Francés liderando en la defensa y Palisi en el medio, con Puch como lo más peligroso por el medio y Pedrozo complicando arriba. Fueron algunos partidos interesantes pero aislados, sin continuidad, y sin contundencia para obtener más puntos. Hizo un gran partido de visitante con Tristán Suárez, también en San Martín donde perdió increíblemente sobre la hora, y logró su único punto de visitante en Caseros. A su vez, goleó a Villa Dálmine, otro de los protagonistas. También mostró su faceta más oscura, la de un equipo sin ideas y sin alma.
Al final, salió todo muy mal porque fue una de las peores campañas en la historia, y para colmo ascendió el clásico rival en el mismo torneo, lo cual empeoró aún más el ánimo de los hinchas. Es difícil de explicar lo que pasó. La ida de Mayor fue un golpe duro, pero aun así, hubo rendimientos individuales muy lejos de lo esperado. Díaz Villán, antes muy rgular, cometió muchas equivocaciones. Sardella, la figura del equipo de Méndez, ya venía de un bajón en el último tramo del campeonato anterior, y continuó en la pendiente negativa. Maraschi completó un mal semestre. Finalmente lo que parecía una merma menor en el plantel -las idas de Vega y Godoy- terminaron siendo determinantes. Porque Santillo estuvo muy lejos de ser el del 2003 y nunca dio seguridad en el arco. Porque faltó un nueve con presencia que diera su cuota goleadora.
Un semestre para barajar y dar de nuevo. Hay que recuperar la senda que nos dejó como protagonistas de la categoría en los últimos años. 

domingo, 9 de noviembre de 2014

El mal de las reestructuraciones

En tiempos en que el fútbol argentino afronta una nueva reestructuración, podemos hacer un balance de cómo le ha ido a Atlanta en cambios de esta mangitud en el formato de los torneos de AFA.
Desde el inicio de la era profesional en 1931, el primer gran cambio que afectó a la Primera División fue la inauguración de los torneos Metropolitano y Nacional en 1967. Hasta ese momento, los cinco grandes habían dominado de forma exclusiva la escena, pero Atlanta había logrado desde su vuelta a Primera en 1956 meterse en un importante puesto de protagonismo, peleando arriba en varios campeonatos, armando grandes equipos y sacando muy buenos jugadores de sus Inferiores.
Sin embargo, el cambio abrió la cancha a los más diversos equipos, especialmente los más populares del Interior como Rosario Central, Newell's, Unión, Talleres de Córdoba, etc. Si bien Atlanta pudo realizar la mejor campaña de su historia en el Nacional de 1973, fue más bien un hecho aislado, y en muchos campeonatos de esa época peleó el descenso o no logró clasificar a las fases finales de los Nacionales. Su época dorada se estaba apagando, y estaba perdiendo terreno frente a los otros equipos chicos.
Pese a todo, el descenso de 1979 encontró a Atlanta como un protagonista y candidato indiscutible de la segunda categoría, por entonces la Primera B que solamente tenía clubes metropolitanos. La B parecía quedarle chica: estuvo cerca en 1982, se le dio en 1983, y volvió a quedar en la puerta en 1985. Allí ocurrió una nueva importante reestructuración en nuestro fútbol, que nos perjudicó enormemente: la instauración del Nacional B. En ese torneo de transición de 1986 se suponía que Atlanta debía pelear por subir, y así lo hizo en un principio, pero terminó quedándose en lo que se convertiría en la Primera B Metropolitana, la tercera categoría, algo inédito. 
Fue un golpe duro en lo futbolístico que se sumó a una crisis institucional que finalmente derivó en la quiebra. Luego de superar lo más duro de la quiebra, volvió la alegría a Villa Crespo con el ascenso de 1995, pero una nueva reestructuración ocurrió, esta vez únicamente en la segunda categoría. Atlanta había ascendido a un Nacional B de 20 equipos, pero al año siguiente aumentaron el número para armar las zonas Metro e Interior, regalando ascensos a mansalva. Los dirigentes de AFA deberían aprender hoy de aquella lección, ya que el formato ampliado duró apenas cinco años y luego debieron aumentar el número de descensos, lo que terminó siendo una carnicería. Atlanta descendió justo antes de que empezara la carnicería, de eso no nos podemos quejar. Pero la B Metro a la que el Bohemio descendió en 1999 y en donde no había equipos de peso se convirtió pronto en una categoría atractiva y competitiva, con varios clubes con una rica historia.
Ahora nuevamente afrontamos otra reestructuración, esta vez mucho más grande y que afecta a todas las categorías, aunque personalmente no sé cuánto puede durar este monstruo que armaron en la calle Viamonte. En un intento de federalizar el fútbol argentino a la fuerza y no en base a los méritos deportivos, no sólo aumentará el número de equipos en Primera (lo cual implicará, en promedio, más equipos del Interior en la A) sino que también se modificará de prepo la proporción de equipos metropolitanos y del Interior en la B Nacional en favor de éstos últimos. 
El perjuicio a clubes como Atlanta es enorme. En la práctica, no será más sencillo que antes ascender a la segunda categoría porque la cantidad de ascensos será la misma y los rivales serán más o menos de la misma envergadura que en los últimos años. Y para colmo, la segunda categoría será de un nivel inferior a la B Nacional actual, en donde vemos equipos que tranquilamente podrían estar en Primera. 
¿Casualidad o destino? La realidad es que a Atlanta nunca le ha ido bien con las reestructuraciones. En general han significado un paso atrás más que un paso adelante. 

domingo, 12 de octubre de 2014

Cumpleaños con dignidad

En su 110° aniversario Atlanta tenía una visita de riesgo en Caseros, frente al puntero de la zona Estudiantes. Sin embargo, el Bohemio confirmó su buen momento y estuvo más cerca del triunfo que de la derrota. Mereció más que el empate en cero que se llevó para Villa Crespo. Le jugó de igual a igual al líder, tuvo la iniciativa, generó situaciones, y hasta encontró el gol cuando ya tenía un jugador menos, pero el árbitro Possi no convalidó la conquista en una polémica decisión. Hubiera sido un gran y merecido triunfo.
Fue más que digno lo que hizo esta nueva versión del equipo que supo encontrar el interino Cassano y que se aleja muchísimo de aquella deslucida versión que perdiera todo lo que jugare. Un 4-4-2 prácticamente inamovible, basado en la firmeza defensiva, el sacrificio y la solidaridad. Con Francés como líder desde el fondo, fortaleciendo a Díaz Villán y Peláez, que habían tenido un inicio de torneo atroz. Con Silva ganándose la titularidad en lugar de Perujo. Doble cinco con Palisi marcando y Galeano intentando armar el juego. Puch y Torres por las bandas, con menos obligación en la marca que antes. Arriba, Maraschi volvió al gol frente a su ex club Almirante y Pedrozo se ganó el puesto pese a arrancar al inicio de la temporada por detrás de Bonfigli, Maraschi, Ledesma y el incorporado Cavallo. Lástima que en Caseros se fue tontamente expulsado.
Atlanta es hoy un equipo más que digno. Repitió en cuanto a rendimiento una actuación similar a la que mostró en otros dos recientes complicados partidos de visitante, frente a Tristán Suárez y Chacarita, con la diferencia de que en esas dos ocasiones se fue derrotado injustamente. Quizá ya sea tarde para pelear por algo a esta altura de este corto torneo de transición que premia a las grandes apuestas de los abultados bolsillos de los barones del Conurbano, y terminó castigando a un Atlanta que tuvo un inicio plagado de errores y catástrofes.
110° años de historia. Buen momento para recordar que no siempre las grandes historias se forjaron desplegando un fútbol vistoso y generoso. Que en algún momento en Atlanta se incubó el germen de la escuela de Zubeldía, un hito en la historia del fútbol argentino. Que el Toto Lorenzo nos dio el último ascenso a Primera. Que en los '60 tiraban claveles a la platea y patadas a los rivales. ¿Mito?¿Realidad? ¿Cuento?  De algo hay que aferrarse para encontrar una identidad futbolística. Eso sí, el cuento de que Atlanta es grande y por historia tiene que salir a atacar suicidamente siempre, no me lo creo más.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Que empiece otra historia

La primera rueda de Atlanta en este torneo de transición estuvo marcada por la catástrofe deportiva. Todo salió mal desde el comienzo y solamente había podido cosechar 4 puntos. Primero, la renuncia de Mayor a poco del debut. Luego, la desastrosa gestión del inexperimentado Capria al mando del plantel, con cinco derrotas en cinco partidos. Cassano en algunos partidos le agarró un poco más la mano, pero en otros se le fue de las manos. Las lesiones impidieron armar una defensa sólida, y tampoco ayudó la decisión de improvisar con juveniles o directamente dejar de lado la faceta defensiva del equipo, como si defender fuera un pecado. El primer gran error fue creer que para ganar solamente hay que salir a atacar. El resultado fue que Atlanta empezó abajo en el marcador en todos los partidos de la primera rueda y acumuló muchísimas derrotas. El bajo nivel futbolístico de algunas piezas importantes como Santillo, Díaz Villán, Sardella y Maraschi también fueron un obstáculo para que el equipo levantara.
Cassano se animó a enfrentar a los prejuicios de quienes denominan "cagón" a cualquiera que no pone cinco delanteros como si estuviéramos en los años 30, y en Suárez puso un 4-4-2 con Sardella-Palisi de doble cinco. Atlanta jugó bien pero volvió a caer derrotado. El mismo esquema no le sirvió en el siguiente partido de local, en donde es difícil ganar con un esquema así cuando el rival no tiene la iniciativa. Pero al menos no perdió, a diferencia del resto de los partidos en los que salió a arriesgar sin ningún sustento.
Hoy, en la primera fecha de la segunda rueda, se ganó bien. Volvieron Francés y Peláez a la defensa. Sí, un tres que marca y no sube. Pero que marca. Así se volvió a formar una defensa similar a la del campeonato pasado, que fue una de las claves para que Atlanta pudiera pelear el ascenso. Con Torres jugando de volante y no de lateral. 4-4-2. Esta vez con Galeano en vez de Sardella para tener más juego (y Atlanta efectivamente lo tuvo), pero 4-4-2 al fin.
El Bohemio pudo ganar y verificar que puede volver a la normalidad, que es algo alejado de ese equipo destruido perdía siempre. Porque tiene jugadores, que tienen que recuperar la memoria. Ahora hay que mantener la sintonía en el clásico, donde habrá que ver si Cassano repite la alineación o se inclina por la dupla Palisi-Sardella para cortar el juego de Chacarita, como aquel gran segundo tiempo en que Atlanta se llevó el triunfo en este mismo 2014. Esperemos que hoy, ante Fenix, haya empezado otra historia diferente a la que sufrimos hasta ahora.