Atlanta volvió a la victoria en su casa y alcanzó los 13 puntos en 6 encuentros, una campaña hasta ahora excelente en su regreso a la B Nacional. Fueron tres puntos de oro ante un rival que, se supone, peleará la permanencia. Tres cambios metió Orfila para este partido. Uno obligado, el de Caro Torres por el lesionado Coronel. Y otros dos seguramente por rendimientos: Flores y Valdez Chamorro por Molina y Talpone. Una nueva banda derecha, que fue justamente lo más destacado del primer tiempo. El lateral Flores se combinó muy bien con Valdez Chamorro, que la rompió desplegando un fútbol atrevido y audaz. El enganche devenido en interior derecho manejó los hilos del equipo y formó una gran sociedad con Mazzanti, que quizá tuvo su mejor partido en Atlanta. El puntero desequilibró constantemente y fue muy punzante en sus arremetidas. No lo podían parar. El Bohemio mostró momentos de alto vuelo futbolístico, aunque no estuvo tan preciso en la definición. Cuando Pedrozo abrió la cuenta tras una serie de rebotes parecía que se abría el partido. Pero nuevamente, como en el debut ante los mendocinos, la alegría duró muy poco. El equipo se relajó, se distrajo, y un gol en contra volvió a poner igualado el marcador. Pero Atlanta reaccionó pronto y tras un buen desborde de Mazzanti generó otro gol en contra para volver a estar arriba en el partido. El local se fue al descanso con algunas preocupaciones defensivas y habiendo realizado un gran desgaste en ataque. Merecía haberse ido con una diferencia mayor pero estaba ganando sólo por la mínima.
En el entretiempo, salió a comerse crudo a Brown. Tuvo dos jugadas clarísimas en los primeros minutos pero las desperdició. Hubiera sido un golpe letal para el visitante. Sin embargo, con el 2-1 estaban a tiro del empate. El gasto físico de la primera etapa se empezó a sentir en Atlanta. Mazzanti y Valdez Chamorro ya no estaban encendidos. El mediocampo era un colador y los patagónicos se venían. Brown fue un equipo ordenado, aunque con muchas limitaciones futbolísticas. Emanuel Moreno fue lo más destacado en un medio que abastecía a una delantera sin poder de gol. Para Atlanta, el trámite era complicado, porque no podía solucionar sus problemas en la marca, había perdido el equilibrio y ya no dominaba el juego. Los cambios llegaron y arreglaron mayormente el problema. Era lógico: salieron cansados Mazzanti y Valdez Chamorro. Marinucci y Talpone aportaron frescura y dinámica a un equipo que necesitaba un cambio de aire. Con más piernas y pulmones, Atlanta afrontó mejor el último tramo. Finalmente se llevó un triunfo más que merecido antes de su visita a Mar del Plata.
sábado, 21 de septiembre de 2019
sábado, 14 de septiembre de 2019
CHICAGO 2 ATLANTA 2
Después de haber perdido el invicto en el ciclo Orfila, era importante no perder en la difícil visita a la Mataderos. El trámite se puso muy complejo pero finalmente el Bohemio se recuperó y salvó un punto muy valioso, para la tabla y para el ánimo. Todo le parecía salir bien a Chicago en el primer tiempo, en su fiestita en el día de la despedida del histórico Gomito Gómez. Si la guardia alta bohemia podía temer por un penal de despedida para el 10 y se relajó cuando el homenajeado salió de la cancha, hizo mal en relajarse. Porque poco después de su salida, el siempre creativo Diego Ceballos inventó un penal para el local y de esta manera igualó al mismísimo Thomas Edison en la carrera inventora. Asenjo pateó mal y parecía que Rago contenía el penal pero se le escurrió la pelota por debajo del cuerpo y así abrió la cuenta Chicago. El primer tiempo Atlanta lo sufrió mucho. Había planificado jugar un partido de contra, saliendo rápido, con la misma formación con la que había visitado a Ferro. Pero se encontraba empezando abajo en el marcador. El mediocampo, como en el último partido, estaba desaparecido. Los delanteros estaban desabastecidos y, lo más preocupante, Chicago llegaba con facilidad, sobretodo por nuestro sector derecho. Con espacios y tantas ventajas defensivas, parecía difícil incluso sostener ese resultado en desventaja. A todo esto, el local no hacía demasiados méritos. Con limitaciones le alcanzaba para desnudar las falencias de Atlanta en la marca. Y el conjunto de Esmerado también tenía a la suerte de su lado: Asenjo remató, se desvió en Ochoa y descolocó a Rago, para poner un 2-0 que era exagerado. No había habido tanta diferencia en el juego entre ambos equipos, pero Atlanta venía jugando mal.
Todo un desafío remontar dos goles de diferencia, de visitante, y con tantos problemas futbolísticos. Pero como en aquel partido en la Isla Maciel que marcó un antes y un después la temporada pasada, Orfila quizá los cagó a pedos y en el segundo tiempo el equipo fue otro. Salió decidido, convencido, frente a un Chicago que se dedicó a convertirse en espectador del partido por la primera media hora de la segunda etapa. Levantaron los rendimientos individuales, volvieron a formarse algunas sociedades, mejoró la confianza. La defensa no volvió a tener problemas. Atlanta era claro dominador del encuentro. El descuento del Animal López tras desborde de Mazzanti y enorme habilitación de Rago encendió la ilusión en Villa Crespo. Y pronto llegó el debut en la red (esta vez sí) de Walter Mazzanti, en su tercera temporada en el club, para poner las cosas 2-2. Un dato: el ex Tigre fue protagonista en los 4 goles que convirtió el equipo como visitante este torneo. Chicago estaba golpeadísimo y por un momento parecía que Atlanta con el envión se podía animar a darlo vuelta totalmente y llevarse un triunfo. Pero pronto el trámite se acomodó. El local reaccionó, aunque tibiamente y sin argumentos para recuperar la ventaja. Quizá había sido el golpe que había recibido un equipo que todavía no ganó en el campeonato. El visitante le empezó a tomar el gustito al punto y no quiso arriesgar de más después de lo que había ocurrido en el primer tiempo. Al final, fue el resultado más justo.
Todo un desafío remontar dos goles de diferencia, de visitante, y con tantos problemas futbolísticos. Pero como en aquel partido en la Isla Maciel que marcó un antes y un después la temporada pasada, Orfila quizá los cagó a pedos y en el segundo tiempo el equipo fue otro. Salió decidido, convencido, frente a un Chicago que se dedicó a convertirse en espectador del partido por la primera media hora de la segunda etapa. Levantaron los rendimientos individuales, volvieron a formarse algunas sociedades, mejoró la confianza. La defensa no volvió a tener problemas. Atlanta era claro dominador del encuentro. El descuento del Animal López tras desborde de Mazzanti y enorme habilitación de Rago encendió la ilusión en Villa Crespo. Y pronto llegó el debut en la red (esta vez sí) de Walter Mazzanti, en su tercera temporada en el club, para poner las cosas 2-2. Un dato: el ex Tigre fue protagonista en los 4 goles que convirtió el equipo como visitante este torneo. Chicago estaba golpeadísimo y por un momento parecía que Atlanta con el envión se podía animar a darlo vuelta totalmente y llevarse un triunfo. Pero pronto el trámite se acomodó. El local reaccionó, aunque tibiamente y sin argumentos para recuperar la ventaja. Quizá había sido el golpe que había recibido un equipo que todavía no ganó en el campeonato. El visitante le empezó a tomar el gustito al punto y no quiso arriesgar de más después de lo que había ocurrido en el primer tiempo. Al final, fue el resultado más justo.
sábado, 7 de septiembre de 2019
ATLANTA 1 ESTUDIANTES (RC) 2
Y un día Atlanta volvió a perder. Primera derrota en el ciclo Orfila, después de un arranque ideal con puntaje perfecto en tres partidos disputados en esta Primera Nacional. La ilusión era grande en Villa Crespo para recibir a otro de los recién ascendidos, Estudiantes de Río Cuarto. El DT volvió a sorprender con sus cambios en el once inicial: afuera Trinidad y Mazzantti, protagonistas en Caballito, para dejarles el lugar a Ochoa Giménez y Astina, que debutó con la camiseta bohemia. El ex Lanús llegó como una promesa de buen fútbol pero no tuvo una buena presentación. Pronto se vio que éste sería un partido muy complicado para Atlanta. Estudiantes fue un rival durísimo, que no daba ventajas en la marca, con una presión alta y anticipándose a los delanteros bohemios. No dejó jugar, cortó con el circuito de juego del local. El trabajo del mediocampo visitante fue extraordinario, con el 5 Cabrera en un gran nivel, y una muy buena tarea de Bottino y Cuello. Por el contrario, el mediocampo de Atlanta se vio superado. Perdió física y tácticamente en ese sector de la cancha. Gracias a una jugada polémica que pareció offside, los cordobeses se pusieron en ventaja. Sin embargo, Atlanta reaccionó y tuvo su mejor tramo futbolístico en el partido. Aparecieron las conexiones, el juego por los extremos, la presencia de López en el área. De hecho el Animal volvió a anotar gracias a un gran desborde de Ochoa Giménez. Con el empate parecía que la casa volvía estar en orden, que volvía el Atlanta arrasador de los primeros partidos. Pero el visitante siguió en su juego y volvió a ponerse arriba. Pudo haberlo empatado nuevamente López con un gran cabezazo pero no se dio. La tarea del arquero también fue clave para que Estudiantes se llevara los tres puntos.
En el segundo tiempo, no hubo reacción. Orfila incluyó a Mazzantti para volverlo loco a Formica y hacerlo expulsar, ya que estaba en la cuerda floja, pero el técnico Vázquez fue vivo y lo sacó al minuto. Atlanta no tuvo argumentos futbolísticos y de hecho no generó una sola situación de peligro en todo el segundo tiempo. Se vio un equipo sin herramientas, sin ideas, y sin resto físico para ir a buscar el empate, aunque sea de manera desesperada. La lesión de Luis López era lo que faltaba para que la posibilidad de igualarlo se termina de esfumar. El Bohemio perdió un cambio y presencia en el área. Estudiantes, ordenado, continuó controlando el medio y el resultado. Jugadores dinámicos como Mazzantti o Trinidad no pudieron desequilibrar sin espacios. La realidad es que Atlanta no se encontraba abajo en el marcador desde aquel partido ante San Telmo en la Isla Maciel, en otra era geológica. Orfila se encontró con un rival inteligente con un planteo que anuló a Atlanta, y con la dificultad propia de estar acostumbrado a defender un resultado antes que ir a buscarlo. La derrota fue merecida y hay tiempo (y un colchón de puntos ganados) para corregir las falencias.
En el segundo tiempo, no hubo reacción. Orfila incluyó a Mazzantti para volverlo loco a Formica y hacerlo expulsar, ya que estaba en la cuerda floja, pero el técnico Vázquez fue vivo y lo sacó al minuto. Atlanta no tuvo argumentos futbolísticos y de hecho no generó una sola situación de peligro en todo el segundo tiempo. Se vio un equipo sin herramientas, sin ideas, y sin resto físico para ir a buscar el empate, aunque sea de manera desesperada. La lesión de Luis López era lo que faltaba para que la posibilidad de igualarlo se termina de esfumar. El Bohemio perdió un cambio y presencia en el área. Estudiantes, ordenado, continuó controlando el medio y el resultado. Jugadores dinámicos como Mazzantti o Trinidad no pudieron desequilibrar sin espacios. La realidad es que Atlanta no se encontraba abajo en el marcador desde aquel partido ante San Telmo en la Isla Maciel, en otra era geológica. Orfila se encontró con un rival inteligente con un planteo que anuló a Atlanta, y con la dificultad propia de estar acostumbrado a defender un resultado antes que ir a buscarlo. La derrota fue merecida y hay tiempo (y un colchón de puntos ganados) para corregir las falencias.
martes, 3 de septiembre de 2019
FERRO 0 ATLANTA 2
Tercer triunfo al hilo de Atlanta en tres presentaciones, el primero de visitante. Los números le sonríen al Bohemio, que mira a todos desde arriba desde la cima, con puntaje ideal. Un arranque soñado tras el ascenso al Nacional. Se llevó los tres puntos de Caballito en un partido en el que tuvo la fortuna a su favor. En el primer tiempo, Ferro fue más. Por protagonismo, por manejo de la pelota. Evidenció las fragilidades defensivas de Atlanta, sobretodo en el sector izquierdo. El local generaba pero le costaba llegar con claro peligro. De todos modos, la inseguridad del conjunto de Orfila en defensa era preocupante, aunque el trámite era más prometedor en ofensiva, donde Trinidad desplegó su dinámica y su juego. La postura del equipo era diferente a la que le vimos en Villa Crespo: más replegado y cauteloso, apostando al contragolpe y a sorprender al rival sin dominar la posesión de la pelota. Quizá por esa razón el DT se inclinó por Mazzanti y Trinidad en cancha, más veloces que Marinucci y Ochoa Giménez. En el segundo tiempo, Ferro fue a la búsqueda de su primera victoria con los mismos argumentos y parecía que iba a ser una noche larga, difícil. Aportaba tranquilidad el mal momento de los delanteros locales, que no podían lograr precisión en el área. Y en las más complicadas, apareció Rago para salvar. Pero Atlanta logró abrir el marcador con una jugada que ya es marca registrada en este torneo: centro desde la izquierda y esta vez no la metió el Animal López sino Manzur en contra, que venía marcando a Mazzanti. Un ataque letal y el Bohemio se llevaba el premio mayor. Faltaba más. Ferro estaba desconcertado y Atlanta aprovechó. Se generó el espacio, Mazzanti quedó mano a mano y Bailo le cometió penal cuando el ex Tigre lo gambeteaba. El goleador Luis López lo convirtió en gol para anotarse en cada uno de los tres triunfos bohemios y la diferencia se volvió irremontable para el conjunto de Cordon. Orfila, con el ingreso de Oyola, De Ciancio y Ochoa Giménez fue poblando el mediocampo y replegando el equipo, que se fue afirmando y aferrando a la victoria. A Ferro aquella ráfaga contundente de dos goles lo noqueó. No tuvo resto anímico ni fútbol para ir a buscar el descuento y el empate. Atlanta lo controló con autoridad y quizá se llevó demasiado premio después de las zozobras del primer tiempo, pero supo aprovechar su momento en el partido y es puntero.
sábado, 24 de agosto de 2019
ATLANTA 1 MITRE (SE) 0
Cuando los bohemios conocieron el fixture, la ilusión estaba puesta en este arranque con puntaje perfecto con dos triunfos en dos partidos, ambos jugados como local. No iba a ser sencillo -y no lo fue- pero Atlanta logró llevarse los seis puntos y mantener una continuidad de alegría en Villa Crespo tras el reciente ascenso desde la B Metro. Fue un encuentro que se dio muy distinto al del debut. Aquella presentación fue electrizante, intensa, de ida y vuelta, con mucho desorden en el juego y situaciones de peligro para los dos equipos. El conjunto de Orfila había sufrido mucho en defensa y había pasado de casi estar abajo en el marcador a establecer en pocos minutos una diferencia de dos goles. Para este partido, el DT tenía los cambios obligados de Flores por Molina y Talpone por Presedo, ambos lesionados. Además, Marinucci entró por Mazzanti. El mismo esquema y la misma idea con algunos intérpretes distintos. El encuentro comenzó trabado, cerrado en el mediocampo. Mitre se presentaba como un rival duro, con intensidad y orden en la marca, aunque con poca creatividad del medio para arriba. Se le hacía difícil entrarle, generar espacios. Pero Atlanta proponía y generaba más. Esta vez sin atacar desesperadamente, sin darle chance a los santiagueños de aprovechar una contra. Con autoridad, sacrificio, prolijidad, el local era más. Y consiguió el merecido gol nuevamente gracias a una muy buena jugada por un costado, en la que participaron Pedrozo y Ochoa, y que definió nuevamente de manera magistral de cabeza Luis "El Animal" López, el goleador bohemio con tres tantos. Ese gol valió los tres puntos. El equipo de Orfila elaboró más oportunidades y pudo haber aumentado la diferencia para ganar más tranquilo, pero lo importante es que se vio un Atlanta maduro, ordenado, que nunca perdió la compostura. Se dedicó a controlar el juego y el partido. La defensa volvió a ofrecer una gran seguridad, con Coronel y Tecilla sacando todas del área y un debut prometedor del lateral Flores. A Rago prácticamente no lo pusieron en aprietos, pero respondió bien cuando tuvo que hacerlo. De hecho, Mitre no tuvo una sola chance clara en todo el partido. Un gran mérito de Atlanta. Con actuaciones individuales muy parejas y en gran nivel, y un funcionamiento colectivo aceitado, los dirigidos por el Chano sumaron un nuevo triunfo e ilusionan, porque siguiendo este camino se pueden lograr buenos resultados.
sábado, 17 de agosto de 2019
ATLANTA 4 IND. RIVADAVIA 1
Después de las celebraciones y de un largo receso en que crecieron la ansiedad y las expectativas frente al desafío de una nueva oportunidad en el Nacional, en la segunda categoría del fútbol argentino, finalmente llegó el día del debut. Y el resultado fue soñado: goleada 4-1 en Villa Crespo ante un Independiente Rivadavia que venía de luchar arriba el torneo anterior. A partir de los amistosos de pretemporada, se hacía difícil distinguir un once inicial para el debut. Orfila nuevamente sorprendió, con sólo tres refuerzos en el once inicial. Curiosamente, algunos de los titulares no habían sido indiscutidos en el campeonato anterior, una categoría abajo. Pero hoy empezó otra historia. Lo que no cambió fue el esquema táctico y la idea del conjunto del Chano. Se vio un Atlanta muy activo, enérgico, que dejó todo en cada pelota, que nunca negoció la actitud. Arriba, fue arrollador y generó situaciones de peligro con relativa facilidad, principalmente gracias al buen uso de los extremos. Pedrozo la rompió: lo jugó como una final del mundo y estuvo a la altura. Abrió la cuenta gracias a su fuerza de voluntad, generó en ataque y colaboró en la recuperación. Gran debut de Luis López, el animal del gol que se despachó con dos cabezazos determinantes en el primer tiempo. Además, aguantó la pelota arriba y descargó. Otro que debutó dejando una buena impresión fue Presedo, con buen panorama y manejo en el mediocampo. Lamentablemente se fue lesionado y el equipo sufrió su salida. Esperemos que su lesión no sea motivo de mayores penas en los siguientes partidos. Lo más flojo de Atlanta estuvo en el sector defensivo. En el primer tiempo no hicieron pie los defensores. Molina y Ochoa eran desbordados en los laterales, Coronel no tuvo una buena primera presentación. Tampoco tuvo una buena tarde Previtali, que intentó aportar prolijidad pero por momentos no fue claro en la salida. Y para colmo, Rago estaba inseguro en aquella primera mitad que pareció empezar para la fiesta pero la fiesta duró muy poco: apenas un minuto. El Bohemio ganaba merecidamente con el gol de Pedrozo pero pronto igualó Klusener de cabeza, cortando el largo invicto de Rago. Atlanta sintió el golpe y dudó, en su peor momento en los 90 minutos. Los mendocinos se mostraron peligrosos arriba y pudieron haber dado un golpe mayor, pero el 2-1 llegó en el momento justo. El tercero trajó más tranquilidad todavía y cerró un primer tiempo muy intenso, electrizante, en el que el conjunto de Orfila demostró su gran poderío goleador pero al mismo tiempo sufrió por su debilidad atrás. En la segunda etapa, el Bohemio salió más ordenado. Caro Torres aportó seguridad en el fondo y mejoraron los rendimientos de Molina y Tecilla, que se hizo el dueño de la zaga. También se hizo enorme Francisco Rago, que salvó la tarde con grandes atajadas que nos hizo recordar sus mejores intervenciones en el último ascenso. El partido se hizo menos intenso, el local se hizo con el control, y el tiempo pasó más rápido con un juego más sereno. No fueron auspiciosos los ingresos de Talpone y Trinidad en el mediocampo, pero Atlanta cerró el triunfo con un golazo de Joaquín Ochoa Giménez, que se sacó dos rivales de encima con una maniobra y definió de manera exquisita. La goleada hizo delirar a los bohemios que sueñan con una temporada en que no se hable de descenso. El equipo dio el primer paso. Mostró que tiene material para hacer daño y dar pelea en esta categoría. Pero también hay muchas cosas para corregir y que pueden traer preocupaciones en el futuro. Por un lado seguir de cerca la recuperación de Presedo, que fue clave en el circuito de juego. Por otro lado, trabajar en la parte defensiva, que había sido el punto fuerte del equipo cuando llegó Orfila y hoy pudo haber costado caro.
miércoles, 29 de mayo de 2019
Evolución futbolística de Atlanta 1931-2019
“Éste es el peor momento de la historia de Atlanta”. “Esta
Primera B no es la Primera B de antes”. “Esta B es la nueva C”. Frases como éstas
surgen más bien desde el sentimiento, desde el instinto sin asidero
estadístico. ¿Cómo contrastar estas afirmaciones con la realidad, con los
datos? Veamos si podemos hacerlo.
Para comenzar, si queremos hacer una comparación objetiva,
histórica, del rendimiento futbolístico de Atlanta en el profesionalismo,
tenemos que empezar a fijar ciertas variables externas. Podemos sacarnos de
encima de la comparación a los clubes no afiliados directamente a AFA, ya que
sólo desde 1986 se les permitió competir en pie de igualdad con los afiliados,
y aun así hubo variaciones arbitrarias en el medio que complicarían la
comparación (por ejemplo, en 2014 hubo más ascensos del Federal que de la B
Metro, y en el 2019 más ascensos de la B Metro que del Federal). Para ser coherentes,
tampoco deberíamos contabilizar los campeonatos Nacionales que se disputaron
entre 1967 y 1985. Podemos entonces cuantificar, año a año, la posición de
Atlanta relativa al resto de los clubes directamente afiliados. Para esto sólo
debemos mirar la posición del Bohemio en el campeonato y la cantidad de clubes
metropolitanos que tenía en las categorías superiores en cada caso.
Al graficar este parámetro, obtenemos la curva amarilla
(Figura 1). Atlanta alcanzó así sus mejores posiciones en 1958 y 1961 (4°), y
su peor posición en 2002, cuando terminó 48°. Desde 1986, nunca estuvo arriba
de la posición 22°, cuando alcanzó ese puesto en 1996. Y hasta 1987 nunca había
bajado del puesto 27°.
Figura 1.
Evolución de las posiciones anuales de Atlanta relativas al resto de los clubes
afiliados directamente a AFA. En amarillo: curva de posiciones anuales. En
azul: curva suavizada promedio de 5 temporadas.
Las campañas anuales tienen un cierto ruido y dificultan ver
tendencias, un panorama más amplio. Por lo tanto, en azul se representa también
un promedio de las posiciones de 5 temporadas consecutivas, año a año (Figura
2). Esta curva permite ver tendencias, diluyendo posibles “outliers” (una
campaña muy buena en un mal momento o viceversa).
A partir de estos datos, podemos ver por un lado que el
mejor momento histórico corresponde al período de finales de los ’50 y
principios de los ’60, la época dorada de Atlanta. Con oscilaciones, en su
período mayormente de Primera, el Bohemio se mantuvo generalmente en la franja
de los puestos 10°-20° desde 1931 hasta comenzar la década del ’80, cuando se
estancó brevemente en el limbo entre la primera y la segunda categoría. A
mediados de esta década ocurrió el estrepitoso y repentino derrumbe del cual
todavía no se ha podido reponer. En las últimas tres décadas, Atlanta exploró la
franja de los puestos 30°-40°, con algunos bajones y repuntes. La última década,
en términos generales, no difirió en números de lo hecho en los últimos 30
años.
Respecto a las comparaciones en el nivel de los diferentes
torneos de ascenso, estos fueron variando principalmente debido a los cambios
en el número de equipos en cada categoría. Por ejemplo, cuando se amplió la
cantidad de clubes en Primera a 30, o las constantes idas y venidas de la B
Nacional, que por momentos se agrandó y en otros se achicó. Una buena forma de
comparar categorías en diferentes años es contar cuántos clubes metropolitanos
había en categorías superiores.
De esta forma, podemos ver que, por ejemplo, en 1981 cuando Chacarita
jugó en Primera C, había 38 clubes metropolitanos arriba. Si bien algunos funebreros
dirán que esa Primera C era equivalente a la B Metro de hoy, la realidad es que
todos los torneos de B Metro disputados por Atlanta hasta ahora tuvieron menos
de 38 clubes metropolitanos arriba. El máximo de hecho fue 34 en la 1999/2000, que
sería la temporada de menor jerarquía que disputó Atlanta en su historia, según
el criterio anteriormente explicado. Si comparamos las B Metro de los últimos
ascensos bohemios, vemos que en 1990 había 28 equipos metropolitanos arriba, en
1995 31 equipos, en 2011 25 equipos y en 2019 32 equipos. Es decir, en esta B
Metro reciente nos encontramos con una categoría más similar a la del 95, mientras
que la del 2011 era superior.
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