La noticia conmovió a Villa Crespo. Aquello a lo que nos aferrábamos con tanto orgullo, con tanta ilusión, se escurría de las manos. La ida de Alejandro Orfila es un golpe del que será difícil reponerse, en un momento inesperado. El uruguayo tenía todo para hacer historia en la institución y convertirse en ídolo. Cuando la gente empezaba a corear su nombre, el DT aceptó una jugosa oferta de Defensor Sporting y eligió irse por la puerta trasera, de manera desprolija, sin dar explicaciones, sin una despedida acorde a los momentos vividos en el club, al cariño recibido, y a lo que significó Atlanta en su carrera como entrenador.
Esta salida dolorosa y con sabor a traición deja un sabor muy amargo en el balance del ciclo de Orfila en Atlanta. Con razón, posiblemente ya no sea bienvenido en Villa Crespo, pese a que el DT fue justamente el gran responsable de los increíbles éxitos alcanzados en este 2019. El Chano, en silencio y a pura dedicación, con trabajo, sin hacer demagogia, realizó una verdadera revolución en un Atlanta acostumbrado a las frustraciones y a buscar las culpas fuera de casa. Cuando llegó al club, Atlanta estaba quinto, fuera de los puestos de ascenso. La decepción era muy grande por el dramático bajón futbolístico y anímico en un equipo que había generado enormes expectativas en la primera rueda de la mano de la vuelta del ídolo Pepe Castro. La situación era crítica. El equipo no ofrecía respuestas y venía en caída libre. Los jugadores salían a la cancha nerviosos cuando en la semana solamente se hablaba de que los arbitrajes perjudicaban a Atlanta y los ascensos ya estaban supuestamente arreglados. La llegada de Orfila cambió todo. El cambio más importante fue mental: convenció a sus jugadores de que ellos podían revertir la situación. Ya no se volvió a hablar más de los árbitros, pese a que quizá la jugada más polémica del campeonato haya sido en el debut del Chano. En el aspecto táctico, el uruguayo optó preferentemente por el 4-3-3, aunque al principio también probó con el 4-3-1-2. En este sentido, la ida de Caneo junto con la del Pepe, que en un principio parecía que sumaba otro componente catastrófico a la crisis del equipo, terminó siendo un beneficioso empujón para la suerte de Orfila en Atlanta. Al no tener la necesidad de lidiar con la posibilidad de dejar afuera a un nombre pesado como Caneo, encontró vía libre para poner en práctica su exitoso 4-3-3. Sin enganche, el DT pudo desarrollar un sistema de juego agresivo, dinámico, con prácticamente todos los jugadores dedicados tanto al aspecto defensivo como ofensivo. En su versión más temprana, el Atlanta de Orfila logró corregir una de las principales fallas que tenía: la fragilidad defensiva. El DT puso la dupla central Alan Pérez - Tecilla sacando al capitán Cherro y armó toda una estructura colectiva que fortaleció la defensa, con volantes y delanteros cooperando en la recuperación. Orfila además sacó del ostracismo a Ochoa Giménez y Mazzantti, ahora cómodo en un esquema de tres puntas. Y le encontró a Pedrozo una posición en la que se volvió una pieza clave en el equilibrio del equipo, en el sector izquierdo del ataque. La polifuncionalidad de Pedrozo y su gran rendimiento a puro sacrificio fueron todo un símbolo del ciclo Orfila en Atlanta, una muestra de cómo con orden y convicción le cambió la cara al equipo.
El camino del entrenador no empezó siendo sencillo. Le tocó arrancar con el líder Barracas y luego visitar al entonado San Telmo. Apenas logró dos empates pero luego llegaron los triunfos. Atlanta era un equipo muy sólido defensivamente, con un Rago que se convirtió en figura y guardián de una larga valla invicta que terminó siendo récord del club. A la vez, era efectivo arriba, con un Colombini enchufadísimo. Orfila mostraba que no se casaba ni se conformaba con nadie, y mantenía a todos los jugadores con ganas de demostrar y ganarse sus minutos en la cancha. La campaña en la B Metro fue extraordinaria, habiendo recibido sólo dos goles en contra en los primeros dos partidos del ciclo. El premio fue el ansiado ascenso a la B Nacional.
Para esta nueva experiencia en la segunda categoría, Orfila arregló su continuidad y comenzó a darle forma a su nuevo Atlanta. Las noticias sobre el armado eran desconcertantes. La gran figura Colombini decidía irse buscando otro rumbo, y el DT comunicó que no tendría en cuenta a Martínez y Enrique, dos hombres muy importantes en el torneo del ascenso. En cambio, apostó por la continuidad de jugadores como Oyola y Mazzantti que no habían tenido muy buenos rendimientos la temporada anterior. Estaba claro que Orfila tenía una idea muy clara de lo que pretendía para su equipo: un equipo muy rápido, con mucha dinámica, con el objetivo de mantener el ritmo los 90 minutos. No hubo refuerzos rutilantes y se mantuvo un presupuesto bajo. Como centrodelantero, el DT arriesgó con la contratación de un viejo conocido suyo, el Animal López, que venía de una temporada pobre en Tristán Suárez. Para qué estaba Atlanta era una incógnita, pero con Orfila en el banco todo era posible.
Efectivamente, el Bohemio fue la gran revelación de la primera rueda, alcanzando por momentos un rendimiento colectivo excepcional, con triunfos resonantes ante Belgrano, San Martín de San Juan, Independiente Rivadavia y Estudiantes de Caseros. La impronta de Orfila estaba marcada en un equipo que logró generar la ilusión de una vuelta a la máxima categoría. Sin grandes nombres, Atlanta logró un funcionamiento colectivo que le permitió ser superior a muchos de sus rivales. La clave estuvo en el desequilibrio de Walter Mazzantti, la gran sorpresa del torneo, en los goles de un renacido Luis López, en el aporte creativo de Valdez Chamorro. Se vio un Atlanta más audaz, que asumió más riesgos. Por momentos le dio sus frutos, por momentos también sufrió por sus problemas defensivos. Ya no se vio el equipo de la B Metro que garantizaba el cero en su arco y que sabía que si hacía un gol lo ganaba. Fue un gran mérito del entrenador darse cuenta qué es lo que necesitaba para esta categoría y cómo podía armar un equipo competitivo con un presupuesto limitado. A veces parecía tocado por una varita mágica: cada decisión que tomaba terminaba dando resultados positivos.
Lamentablemente, quizá esta última decisión que tomó termine siendo positiva para su carrera, pero difícilmente para el Bohemio. Atlanta está puntero de la zona A pero viene de una mala racha de resultados en los que perdió el rumbo de juego. Los dirigentes deberán encontrar rápidamente un nuevo entrenador que no tendrá la tarea sencilla ya que Orfila dejó la vara muy alta y además el Bohemio afronta una segunda rueda más complicada, con una agenda repleta de viajes al Interior. De hecho, los dos primeros partidos del 2020 serán en Mendoza y Santiago del Estero. Habrá que esperar que ningún jugador titular siga el camino del entrenador, y el club está obligado a sumar al menos un centrodelantero como refuerzo tras las idas de Astina y Molina por bajos rendimientos. Mucho para hacer y para arreglar en poco tiempo. Hay que reponerse del golpe y reconstruir la ilusión.
jueves, 26 de diciembre de 2019
martes, 26 de noviembre de 2019
ATLANTA 1 TEMPERLEY 1
Parece poco pero Atlanta rescató un empate de oro en un partido complicadísimo ante Temperley. Las últimas fechas no vienen saliendo bien: en los últimos cuatro partidos el equipo no jugó bien y cosechó igual cantidad de puntos que de expulsados: tres. Ya había sufrido la ausencia de López, hoy sufrió las bajas de Valdez Chamorro y Pedrozo, y posiblemente se lo extrañe a Rago en Vicente López. Aun así, el Bohemio sigue puntero y lo seguirá estando después del trascendental choque ante Platense, al finalizar la primera rueda. Se sabía que esta despedida del año en Villa Crespo iba a ser muy difícil. Temperley venía con una gran racha y podía subirse a la punta. El conjunto de Orfila sin dos jugadores fundamentales en el sistema de juego. En el primer tiempo, Atlanta fue una sombra. Mazzantti nunca pudo desbordar. Astina tuvo su primera chance como titular y la desperdició: en el entretiempo se fue reemplazado por Oyola tras una muy mala actuación. Sin Valdez Chamorro, no había fútbol en el mediocampo. El visitante hizo muy bien su papel. Se dedicó a cortar el juego local con una marca áspera y constante, anulando las posibilidades bohemias. La defensa de Atlanta cooperó con una mala noche, con un funcionamiento errático y rendimientos bajos. A tono con el nivel futbolístico de un equipo en que se salvaron muy pocos. El Gasolero se puso en ventaja con un golazo de otro partido de Baldunciel y ganaba bien. Pudo haber aumentado la cuenta frente al desconcierto de un Atlanta que no encontraba la manera y se veía superado táctica y físicamente. Después de un primer tiempo en que el 0-1 al menos daba la oportunidad de recomponerse, la segunda etapa fue diferente. Temperley se fue tirando cada vez más atrás, aliviando los problemas defensivos locales y dejando terreno para los avances de Atlanta. Claro que los de Orfila nunca se reencontraron con el juego. Siguieron imprecisos, pero no abandonaron la actitud. Así, con empuje, se acercó y generó algunas chances para empatarlo. Una irresponsabilidad de Rago dejó a ambos equipos con 10 pero a Atlanta sin arquero natural. Tecilla se calzó los guantes y sólo quedaron en cancha dos defensores de oficio. El desorden era total. El Bohemio se encontraba en una gran desventaja: dejand muchos espacios atrás y con el peligro de un jugador-arquero en el arco. Pero sobró el corazón. La búsqueda de la hazaña levantó al equipo. Parecía que no era posible pero el juvenil debutante Eugenio Olivera metió la patita y convirtió el agónico y muy gritado empate. Un gran negocio considerando el desarrollo del partido y que permite conservar la punta.
martes, 19 de noviembre de 2019
MORON 1 ATLANTA 0
Primera derrota como visitante y segunda en el torneo para Atlanta, después de una racha espectacular que lo llevó a la punta de la zona. Todavía la cima es bohemia, pero sólo dos puntos abajo está Platense cuando faltan dos fechas para que termine la primera rueda. El equipo de Orfila no se está encontrando con su mejor versión futbolística y lo pagó en su perfomance: ya lleva tres sin poder ganar. En el Oeste, perdió un partido que parecía ganable por el momento del rival: Morón venía de una muy mala racha y demostró todas sus grandes limitaciones. Sin embargo, la expulsión de Valdez Chamorro en el primer tiempo fue determinante en el desarrollo del partido. Justo cuando el Bohemio se estaba acomodando en el juego y empezaba a ser algo superior al local, con un Mazzantti desequilibrante. El dominio peligroso del visitante se cortó con la roja. Una irresponsabilidad del volante que dejó con diez a su equipo y cambió todos los planes. Orfila debió hacer el cambio lógico, obligado, aunque doloroso: se fue Mazzantti en un gran momento en el partido para poner a Talpone y restituir la integridad del mediocampo. Pedrozo y López, con sacrificio y posibilidad de aguantar la pelota, no podían salir. Las limitaciones de Morón fueron tan grandes que con uno más no pudo superar en el juego a Atlanta. El segundo tiempo fue parejo, chato, sin situaciones de peligro. El Bohemio incluso se sintió cómodo e hizo circular el balón, ejerciendo por momentos el control del juego, aunque con orden y serenidad, sin arriesgar demasiado. El punto era un negocio. Pero el Gallo encontró el gol en el pie del interminable Akerman y la diferencia fue irremontable. Con la desventaja en el marcador, Orfila debió mover las piezas. Armó línea de tres en el fondo e incluyó a Astina y Trinidad. El equipo, más volcado hacia el ataque, no jugó mejor y no pudo conseguir la hazaña. El empate hubiera sido lo más justo.
domingo, 10 de noviembre de 2019
ATLANTA 1 BARRACAS CENTRAL 1
En la fecha en que todos los perseguidores perdieron, parecía la gran oportunidad de ganar y piantarse en la cima de la tabla. Pero el finde no fue perfecto porque Atlanta tampoco pudo ganar. Pese a la imposibilidad de conseguir un triunfo en casa y de no poder sumar de a tres por segundo partido consecutivo, el punto no cayó mal en Villa Crespo. Fue otro encuentro en que el Bohemio no jugó bien, pero al menos sigue sumando y estiró la ventaja sobre su escolta: ahora cinco puntos lo separan de Platense. Barracas no es el campeón de la B Metro que ganaba todo lo que jugaba, pero tampoco hay que engañarse por su mala posición en la tabla. El conjunto del Chiqui Tapia es siempre un escollo difícil. Orfila decidió el regreso de Matías Molina a la alineación titular en lugar de Flores y le dio la confianza a Joaquín Molina para reemplazar al Animal López, expulsado en Casares. Desde el principio, se notó que no era un partido cómodo para Atlanta, que no era una de esas tardes en que todo parecía salir bien. El visitante planteó un juego duro, cerrado, intentando cortar el circuito futbolístico del local como prioridad. Y lo logró. Mazzantti no tuvo espacios para desequilibrar. Valdez Chamorro no estuvo fino y no pudo hacer jugar a sus compañeros. Molina no se encontró con la pelota. Las herramientas ofensivas de Atlanta no funcionaban, pese a que era el equipo que tenía la iniciativa en el juego. Barracas apostaba por los pelotazos largos a sus delanteros para sorprender de contra. Aun sin jugar bien pero siendo más que su rival, el conjunto de Orfila logró ponerse en ventaja. Tras una muy buena jugada preparada que Ochoa Giménez terminó estrellando en el travesaño, Nahuel Tecilla se puso el traje de goleador y aniquiló a Elías Gómez con una chilena espectacular. Sin embargo, el partido era complicado. Una de las fuentes de complicaciones fue el arbitraje de Echavarría, que inundó el desarrollo con una cantidad abrumadora de tiros libres a favor del visitante. Así, al Bohemio le costaba cortar el juego y aumentar de contra, mientras Barracas se aseguraba el control del juego. En el segundo tiempo, lo de Atlanta empezó siendo muy malo. Sin ideas, asumió un rol totalmente pasivo en el partido. Los dirigidos por Aldirico se agrandaron y se acercaron con mucho peligro al arco de Rago. El local había perdido el dominio del mediocampo, no atacaba, y sufría mucho por las bandas, especialmente en el sector derecho, donde en esta segunda mitad se encontraba Valenzuela en duelo con Matías Molina. Atlanta no podía cubrir los espacios y se veía desbordado. Y llegó el lógico gol del empate. Con el 1-1, se reconfiguró el partido. El visitante volvió a replegarse, conforme con el punto, y apostó a los contragolpes, donde pudo haber herido. El Bohemio se calzó la mochila y fue a buscar el triunfo, con más actitud que fútbol. Pero no alcanzó. Con sus jugadores ofensivos en una mala tarde, faltó la inspiración para ganarlo. Pedrozo fue lo más destacado por su sacrificio, pero no sintió la posición de centrodelantero. Al final, el empate estuvo bien para lo que fue el encuentro.
martes, 29 de octubre de 2019
ESTUDIANTES 1 ATLANTA 2
Más puntero que nunca. El Atlanta que acumula goles, puntos e ilusiones dio una nueva muestra de su personalidad y convicción futbolística en este torneo que parece un sueño pero es realidad. En el choque postergado, superó al también sorprendente Estudiantes y aumentó la ventaja sobre su escolta, justamente su último rival. Con 25 puntos en 10 jugados, lo del equipo de Orfila es simplemente extraordinario. En este duelo clave por la punta de la zona, alcanzó su quinta victoria consecutiva. En Caseros, fue nuevamente uno de esos partidos en que a Atlanta pareció salirle todo bien. El primer tiempo fue turbulento. El Bohemio empezó mejor, presionando alto, muy despierto y dispuesto a forzar errores en la salida del local. Asó logró ponerse en ventaja con una definición de Mazzantti tras un rebote afortunado después de un remate del Animal López. Pero el partido era de ida y vuelta, muy dinámico, con dos equipos con predisposición para atacar y lastimar al rival. Estudiantes, con el orgullo herido, fue a buscar el empate con sus mejores herramientas: la conducción de González Metilli y la proyección peligrosa de González y Díaz. A Atlanta le resultaba difícil contener a un Pincha decidido. La igualdad de González puso algo de justicia a un encuentro que era parejo, entretenido, sin diferencias en favor de ninguno de los dos conjuntos. El segundo tiempo fue muy distinto: el visitante fue claramente superior al local. Con el juego de Valdez Chamorro, la afirmación de Previtali y el aguante de López, Atlanta salió convencido y ejerció el dominio del partido, lejos del arco de Rago. Como primera modificación, Orfila dio nuevamente la nota: incluyó al Pony Oyola, de pocos minutos en este torneo, en la posición de Mazzantti. Con pierna cambiada, Oyola hizo estragos en la defensa de Estudiantes. Otro gran acierto del uruguayo. Y fue justamente el Pony el que en una gran maniobra habilitó muy bien a Pedrozo para que éste la cruzara y Ochoa Giménez sólo tuviera que empujarla, en un gol muy similar al que hizo en Casanova el torneo anterior. El visitante pasaba a ganarlo y era merecido. Estudiantes inquietó poco, aunque la diferencia mínima en el marcador llevó el sufrimiento y la angustia hasta el último segundo de juego. Orfila fue cerrando el partido con los ingresos de Trinidad y De Ciancio, para darle más piernas al mediocampo. El equipo de Diego Martínez apostó a los pelotazos en señal de desesperación. Atlanta se aferró a los tres puntos y no los soltó. Y terminó cantando en Caseros, demostrando otra vez que está para grandes cosas.
domingo, 20 de octubre de 2019
ATLANTA 3 SAN MARTIN (SJ) 1
La ilusión bohemia se prolongó con un nuevo triunfo para subirse a la punta, al menos hasta que juegue Estudiantes, justamente el próximo rival en Caseros. En Villa Crespo, Atlanta bajó a un candidato que venía de Superliga, empezó mal el torneo pero llegaba en levantada. Fue otra gran producción como local, donde el equipo de Orfila mostró todo su potencial goleador y su capacidad para defender el resultado. Nuevamente en el primer tiempo el Bohemio estableció la diferencia en el marcador. San Martín logró imponer su juego, dominó la pelota y obligó a jugar en el campo local. Atlanta estaba replegado, bien agrupado, compacto, listo para dañar en velocidad en el ataque. Y así generó las mejores situaciones de gol, con un Mazzantti enchufado que desperdició un gol insólito en el comienzo y un Valdez Chamorro inspirado, en un gran nivel. La apertura del marcador llegó en una gran polémica. El penal a Ochoa Giménez fue claro, pero Ardente no pudo contener totalmente el remate de Luis López y el juez de línea cobró el gol, ante las iracundas protestas de los sanjuaninos. A partir de ahí, el visitante jugó nervioso e intranquilo frente a las decisiones de Rey Hilfer. Al final del partido, hasta tuvo que intervenir la policía. Atlanta siguió haciendo de las suyas, haciendo lo que mejor sabe hacer: aprovechar espacios y hacer estragos. El Animal López con una gran maniobra aumentó la cuenta y demostró que su poder goleador sigue intacto: lleva 8 en el campeonato.
En la segunda parte, el conjunto de Orfila se dedicó a protegerse y defender la importante ventaja conseguida, pero también dispuesto a aprovechar los contragolpes para liquidarlo. Mazzantti lo tuvo en sus pies en un par de oportunidades, pero esta vez no se le dio el gol. San Martín es un equipo duro, con buenos jugadores, al que nunca hay que darlo por muerto. Siguió insistiendo y por momentos Atlanta se vio superado en el medio. El gasto físico se empezaba a sentir y los delanteros ya no podían colaborar en defensa como en el primer tiempo. Orfila metió cambios y con Talpone y Trinidad logró darle equilibrio y frescura al mediocampo. De esta manera consiguió mayor tranquilidad en el juego. Pero la defensa se durmió en una jugada desafortunada y los sanjuaninos se pusieron a tiro. Cualquier cosa podía pasar. Se venía un final a puro sufrimiento pero en una contra Atlanta lo liquidó. Marinucci la empujó para poner el 3-1 y hacer delirar a todo Villa Crespo. Y para ilusionarse con este equipo que es cosa seria y superó una prueba de fuego frente a un duro rival.
En la segunda parte, el conjunto de Orfila se dedicó a protegerse y defender la importante ventaja conseguida, pero también dispuesto a aprovechar los contragolpes para liquidarlo. Mazzantti lo tuvo en sus pies en un par de oportunidades, pero esta vez no se le dio el gol. San Martín es un equipo duro, con buenos jugadores, al que nunca hay que darlo por muerto. Siguió insistiendo y por momentos Atlanta se vio superado en el medio. El gasto físico se empezaba a sentir y los delanteros ya no podían colaborar en defensa como en el primer tiempo. Orfila metió cambios y con Talpone y Trinidad logró darle equilibrio y frescura al mediocampo. De esta manera consiguió mayor tranquilidad en el juego. Pero la defensa se durmió en una jugada desafortunada y los sanjuaninos se pusieron a tiro. Cualquier cosa podía pasar. Se venía un final a puro sufrimiento pero en una contra Atlanta lo liquidó. Marinucci la empujó para poner el 3-1 y hacer delirar a todo Villa Crespo. Y para ilusionarse con este equipo que es cosa seria y superó una prueba de fuego frente a un duro rival.
sábado, 21 de septiembre de 2019
ATLANTA 2 BROWN (PM) 1
Atlanta volvió a la victoria en su casa y alcanzó los 13 puntos en 6 encuentros, una campaña hasta ahora excelente en su regreso a la B Nacional. Fueron tres puntos de oro ante un rival que, se supone, peleará la permanencia. Tres cambios metió Orfila para este partido. Uno obligado, el de Caro Torres por el lesionado Coronel. Y otros dos seguramente por rendimientos: Flores y Valdez Chamorro por Molina y Talpone. Una nueva banda derecha, que fue justamente lo más destacado del primer tiempo. El lateral Flores se combinó muy bien con Valdez Chamorro, que la rompió desplegando un fútbol atrevido y audaz. El enganche devenido en interior derecho manejó los hilos del equipo y formó una gran sociedad con Mazzanti, que quizá tuvo su mejor partido en Atlanta. El puntero desequilibró constantemente y fue muy punzante en sus arremetidas. No lo podían parar. El Bohemio mostró momentos de alto vuelo futbolístico, aunque no estuvo tan preciso en la definición. Cuando Pedrozo abrió la cuenta tras una serie de rebotes parecía que se abría el partido. Pero nuevamente, como en el debut ante los mendocinos, la alegría duró muy poco. El equipo se relajó, se distrajo, y un gol en contra volvió a poner igualado el marcador. Pero Atlanta reaccionó pronto y tras un buen desborde de Mazzanti generó otro gol en contra para volver a estar arriba en el partido. El local se fue al descanso con algunas preocupaciones defensivas y habiendo realizado un gran desgaste en ataque. Merecía haberse ido con una diferencia mayor pero estaba ganando sólo por la mínima.
En el entretiempo, salió a comerse crudo a Brown. Tuvo dos jugadas clarísimas en los primeros minutos pero las desperdició. Hubiera sido un golpe letal para el visitante. Sin embargo, con el 2-1 estaban a tiro del empate. El gasto físico de la primera etapa se empezó a sentir en Atlanta. Mazzanti y Valdez Chamorro ya no estaban encendidos. El mediocampo era un colador y los patagónicos se venían. Brown fue un equipo ordenado, aunque con muchas limitaciones futbolísticas. Emanuel Moreno fue lo más destacado en un medio que abastecía a una delantera sin poder de gol. Para Atlanta, el trámite era complicado, porque no podía solucionar sus problemas en la marca, había perdido el equilibrio y ya no dominaba el juego. Los cambios llegaron y arreglaron mayormente el problema. Era lógico: salieron cansados Mazzanti y Valdez Chamorro. Marinucci y Talpone aportaron frescura y dinámica a un equipo que necesitaba un cambio de aire. Con más piernas y pulmones, Atlanta afrontó mejor el último tramo. Finalmente se llevó un triunfo más que merecido antes de su visita a Mar del Plata.
En el entretiempo, salió a comerse crudo a Brown. Tuvo dos jugadas clarísimas en los primeros minutos pero las desperdició. Hubiera sido un golpe letal para el visitante. Sin embargo, con el 2-1 estaban a tiro del empate. El gasto físico de la primera etapa se empezó a sentir en Atlanta. Mazzanti y Valdez Chamorro ya no estaban encendidos. El mediocampo era un colador y los patagónicos se venían. Brown fue un equipo ordenado, aunque con muchas limitaciones futbolísticas. Emanuel Moreno fue lo más destacado en un medio que abastecía a una delantera sin poder de gol. Para Atlanta, el trámite era complicado, porque no podía solucionar sus problemas en la marca, había perdido el equilibrio y ya no dominaba el juego. Los cambios llegaron y arreglaron mayormente el problema. Era lógico: salieron cansados Mazzanti y Valdez Chamorro. Marinucci y Talpone aportaron frescura y dinámica a un equipo que necesitaba un cambio de aire. Con más piernas y pulmones, Atlanta afrontó mejor el último tramo. Finalmente se llevó un triunfo más que merecido antes de su visita a Mar del Plata.
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