sábado, 22 de febrero de 2020

ATLANTA 2 FERRO 1

Villa Crespo sigue de fiesta. Segunda victoria consecutiva en lo que va del 2020 y con otro arranque efectivo el conjunto dirigido por Fabián Lisa se aferra a la punta. El escolta es Estudiantes Río Cuarto, próximo rival, pero de todos modos Atlanta tiene un partido pendiente. Los números cierran por todos lados en esta campaña por el momento extraordinaria. Hoy tenía un examen difícil frente al envalentonado Ferro, que ya no es aquel débil equipo del inicio de la primera rueda pero le quedan algunos vicios. El Bohemio llegaba con la tranquilidad de haberse traído los tres puntos de Santiago del Estero, pero no había jugado bien. Había que hacer más para superar a Ferro y el equipo de Lisa demostró que puede alcanzar un rendimiento mayor. La delantera volvió a ser temible y contundente, como en los mejores momentos de la primera rueda. Mazzantti, López y Pedrozo mostraron sacrificio, voracidad y audacia. El Animal volvió a ser el rey de la selva villacrespense tras una importante sequía y se despachó con dos goles en la primera etapa: el primero tras un penal que le cometieron a él mismo y el segundo luego de un exquisito pase de Ochoa. Además, se rompió el lomo y se comió la cancha los 90 minutos. Atlanta lastimaba mucho en la ofensiva, apostando a salir rápido de contra, a los pelotazos largos a los delanteros, a sorprender y presionar a un Ferro que exhibió enormes dudas en el fondo. El Bohemio las aprovechó para sacar una diferencia de dos goles en el marcador. El visitante no hizo un buen planteo para el juego local: les dio mucho espacio y recorrido a los delanteros bohemios. Sin embargo, lo que Atlanta hizo bien arriba lo hizo mal abajo. Nuevamente intentó salir en varias oportunidades jugando desde el fondo, con resultados aterradores. ¿Habrá que esperar recibir un gol de esos que se viralizan toda la semana para abandonar esta estrategia improductiva? Los centrales, con poca capacidad técnica para resolver, recibían incómodos en los costados. Previtali, de espaldas y con la presión rival, equivocó la mayoría de los pases cuando Rago buscó este tipo de salidas. Gracias a estas confusiones y a un Ferro dinámico en el ataque, el partido fue de ida y vuelta en el primer tiempo. En la segunda etapa, Atlanta no jugó nada bien. Cómodo con la ventaja, buscó controlar el partido. Con la expulsión de Olivares parecía que se iba a facilitar el trámite pero no: todo lo contrario. El local se relajó, se desordenó y al mismo tiempo empezó a sentir el enorme sacrificio. Varios jugadores empezaron a bajar el ritmo. Ochoa Giménez y (al final) Molina salieron averiados. Ochoa tampoco pareció terminar bien. Otros, cansados. El descuento de Grana en una jugada inexplicable puso suspenso al encuentro que debía estar terminado. Atlanta, como no podía ser de otra forma, terminó sufriendo. No pudo encontrarle la vuelta al partido para aprovechar el hombre de más y controlar el juego. Lisa esta vez no tocó el esquema y apostó al 4-3-3 hasta el final. Con la primera mitad alcanzó para ganar y seguir puntero en esta B Nacional que parece un sueño.

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