sábado, 28 de septiembre de 2013

Un poco más que cero

El descontento continúa sobrevolando Villa Crespo porque una vez más Atlanta no pudo ganar ni convertir como local. Un nuevo empate en cero que estira la racha negativa sin goles ni victorias, pero que también alarga una racha positiva de un equipo que no pierde desde el clásico con Chacarita en la cuarta fecha y del arquero Vega que no recibe goles desde el encuentro con Deportivo Merlo. Así, sin ganar en casa, parece difícil pelear arriba y eso preocupa a los hinchas. La frustración volvió a hacerse presente, pero esta vez por lo menos el conjunto dirigido por el Gallego Méndez mostró algo más, hizo más méritos como para poder llevarse la primera victoria en el León. Por eso se escucharon más aplausos en la despedida de los jugadores y algunos hinchas se fueron con la esperanza de que el equipo pueda mejorar su perfomance como local. En definitiva, que le encuentre la vuelta. Ciertamente Atlanta no jugó bien frente a Comunicaciones ni lo pasó por arriba, pero generó más chances que en encuentros anteriores, sobretodo en el primer tiempo. Con el mismo planteo que el último partido en Munro, se vio un equipo con un poco más de imaginación, más enchufado, de la mano de un Nanía en sintonía. El goleador Marcos Godoy no tuvo una buena tarde y Atlanta lo sufrió. En el segundo tiempo el equipo bajó su nivel e incluso relegó el dominio de la pelota en un rival que nunca tuvo la intención de buscar los tres puntos. Méndez intentó jugársela e incluyó al delantero Lazzarini en lugar de Palisi, pero Atlanta no fue más ofensivo. De todos modos, si tenía que haber un ganador en el partido debía ser el Bohemio, que buscó con limitaciones y a lo largo de los 90 minutos generó varias oportunidades claras. Faltó precisión en la definición. El triunfo en casa deberá seguir esperando. 

sábado, 21 de septiembre de 2013

Otro equipo

Está claro que de visitante es otra historia. Después de sufrir consecutivas frustraciones en Villa Crespo, el alivio de la victoria llegó en Munro. Atlanta obtuvo 11 de los 13 puntos que tiene en el torneo en condición de visitante, mientras que de local no puede ganar, ni siquiera convertir. Más que la presión de los hinchas, la clave parecería estar en las posturas de Atlanta y el rival de turno en cada condición. En el León, el trámite se pone complicado porque el Bohemio tiene que ir a buscarlo y no encuentra la forma de quebrar la resistencia rival. De visitante, en cambio, se abren los espacios y aparecen las oportunidades. El Gallego Méndez hizo cambis tácticos y de nombres para enfrentar a Colegiales, que está anteúltimo y venía de cambiar a su técnico. Atlanta pasó a jugar con un claro 4-4-2, con Palisi-Sardella de doble cinco, y Nanía y Acuña por los costados. Guzmán, seguramente con problemas físicos, Galeano (suspendido por expulsión) y Mati Castro salieron del equipo. El Bohemio fue mucho más que el Tricolor y lo superó casi desde el vestuario. Es cierto que tuvo suerte. En diez minutos ya ganaba con gol de Maraschi, con ayudita del arquero Mattinella y quizá también de la cancha, embarrada por la lluvia. Después, también en la primera etapa, Maraschi aumentó la cuenta. Cabeceó solito, con complicidad de toda la defensa local. Atlanta jugó mejor. Con un Acuña enchufado en el primer tiempo, un Nanía que aportó el fútbol que no había mostrado en anteriores presentaciones, y una dupla Palisi-Sardella que se comió la cancha. Los cambios en el mediocampo dieron sus frutos: el dominio del medio fue fundamental. También fue importante la tarea de la dupla central defensiva conformada por Francés (voz de mando en el fondo) y el uruguayo Díaz, que sacó todo de cabeza en una cancha chica en donde los centros caían desde todos los sectores del campo. El Bohemio, de contra, pudo haber golpeado de nuevo y liquidado el partido, pero también pudo haber sufrido el descuento en alguna pelota aérea.
Atlanta se defendió bien, jugó con inteligencia, y por momentos tocó bien por abajo. Fue otro equipo. Pero a no engañarse. Colegiales fue un rival que dio demasiadas ventajas y por algo está en la anteúltima posición. Sus hinchas despidieron a los jugadores con insultos. La defensa dejó muy solos a los jugadores de ofensiva bohemios, que aprovecharon. Y en el ataque, la impericia hizo más sencilla la tarea de la defensa de Atlanta, otras veces con dudas en ese sector.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Por la senda incorrecta

Atlanta volvió a sumar una nueva frustración como local. Cuatro partidos en el campeonato en Villa Crespo: apenas dos puntos y ningún gol convertido. El equipo se sostiene por la buena campaña de visitante, pero la acumulación de tristezas en el Gran León está empeorando el ánimo de los hinchas, que hoy despidió a jugadores y cuerpo técnico con silbidos e insultos. El descontento, aunque no los modos y tampoco el reclamo que resta en vez de sumar, es entendible no sólo por la falta de resultados sino por el nivel de juego exhibido en estos últimos encuentros. En el primer enfrentamiento oficial de la historia ante Fénix, el Bohemio mostró los mismos problemas que frente a Tristán Suárez y apenas se llevó un amargo 0-0. Muy poco. No es excusa que haya jugado el último tramo del segundo tiempo con uno menos por la expulsión de Galeano. De hecho, con diez jugadores, Atlanta lo buscó y generó la chance más clara para ganarlo: en tiempo de descuento, armaron la única buena jugada del partido entre Godoy y Acuña pero en el mano a mano con el arquero falló en la definición el juvenil Ledesma. El grito quedó atragantado.
El nivel de juego fue muy pobre, por parte de ambos equipos, pero mayor era la responsabilidad de Atlanta, claro está, de jugar y buscar la victoria. Pese a enfrentar a un rival evidentemente limitado en todas las líneas, no pudo superarlo en la cancha. Fue un equipo sin alma, sin fútbol, sin orden, sin idea de juego. Muchas individualidades se mostraron nuevamente en un bajísimo nivel, como Perujo, Peláez, Maraschi, Galeano y Castro. Guzmán volvió al equipo tras su lesión pero se lo notó falto de fútbol y mal físicamente, por lo que no se pudo aprovechar su velocidad y desborde. Francés, Sardella y Godoy fueron de lo mejorcito. Antes que la falta de triunfos, preocupa lo que le cuesta a este Atlanta convertir pero sobretodo generar oportunidades de peligro. De local, el problema se mayúsculo porque los rivales se cierran atrás, esperan, y el conjunto de Méndez no sabe como entrar. La defensa tampoco da garantías. De hecho este partido se podía haber perdido en la segunda etapa, cuando Atlanta se desordenó totalmente y le ganó la confusión. El DT por ahora no le encuentra la vuelta. No se decide por un esquema, y hay jugadores que parecen jugar en un puesto que no es el suyo. Tampoco hay muchas alternativas esperando en el banco o afuera del banco. Intentó incluir a Ledesma de centrodelantero para liberar a Godoy en el segundo tiempo, pero el juvenil de Inferiores, además de desperdiciar la mejor chance, no pudo rendir.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Centro Simón Wiesenthal: ¿son o se hacen?

El fútbol argentino ya se ha acostumbrado tanto al absurdo que la misma definición de absurdo ha perdido su sentido. El absurdo ya es rutina. ¿Qué tenemos esta vez? El Centro Simón Wiesenthal solicitó a la AFA una sanción a Atlanta por cánticos racistas emitidos en el último clásico, de la misma manera que lo había hecho en 2012, cuando la AFA sancionó a Chacarita con la quita de un punto por cantos antisemitas. Señores, al parecer la pelotudez y la masturbación mental no tienen límites. Está bien que cualquiera opine lo que quiera (vemos tantas gansadas, mentiras, incoherencias, contradicciones, ridiculeces desparramadas por las redes sociales y foros de internet). El Centro Simón Wiesenthal puede opinar las pelotudeces que quiera. El problema es cuando les dan cabida a solicitudes de este tipo y tienen semejante resonancia en los medios masivos de comunicación. Cuando uno tiene esa responsabilidad social de ser una voz reconocida, de tener un respaldo institucional, de representar a alguien, no se puede opinar sin saber, sin informarse, sin realizar un análisis profundo de la situación. 
Lo más probable es que la solicitud haya salido en pos de demostrar una supuesta equitatividad u objetividad a la hora de luchar contra la discriminación, como para terminar con el estereotipo del judío que se victimiza e "inventa historias sobre el Holocausto". Por eso queda la duda de si son o se hacen. Yo creo que se hacen y son. Porque no se pueden equiparar dos situaciones diametralmente opuestas como las que sucedieron en este partido y en aquel fatídico clásico de 2012. Aquella vez, en el feudo de la mafia que controla la intendencia, el club y los barras empleados de la Municipalidad, casi ocurre una masacre. De milagro no hubo muertos. El ataque de barras locales fue feroz, cobarde, y totalmente organizado, con evidente complicidad de la Policía bonaerense y los dirigentes de Chacarita. Los cantos antisemitas fueron apenas un condimento más, una caricia en comparación al genocidio que estos energúmenos pretendían perpetrar. ¿Qué hizo el Centro Wiesenthal en ese momento? Pidió la quita de un punto por cantos antisemitas. La AFA absurdamente accedió. Un sinsentido. Obviamente la sanción generó la bronca de los hinchas de Chacarita, que veían el hecho como injusto, dado que no se había medido con la misma vara en otras ocasiones, en otros partidos con otros protagonistas (River, Independiente, etc). Claro que si hablamos de lo que sus dirigentes habían preparado para los periodistas, dirigentes y jugadores visitantes, hubiera correspondido desafiliación por cinco años. Por suerte, no hubo mártir bohemio para que eso ocurriera. Y tampoco hubo revancha, tampoco hubo venganza. En el clásico de hace algunas semanas, unos pocos (los descerebrados de siempre, obvio, que tanto bien le hacen al club) entonaron una vez la canción fatídica racista. Los demás hinchas, la gran mayoría, no sólo no se sumó (como si lo solía hacer en otros tiempos) sino que los calló. El comportamiento de la hinchada de Atlanta fue ejemplar, y estos giles que no saben nada de fútbol y nunca fueron a la cancha, piden un castigo.
Hoy en día, con todos los problemas que tiene nuestro fútbol, con tanta violencia, con tantas mafias, con tanto vínculo entre la delincuencia y el poder, con tanta muerte, preocuparse por los cantos racistas o antisemitas es masturbación mental. Por supuesto que condenamos la discriminación, el racismo, y canciones como "Andate a vivir a Bolivia" no deberían escucharse nunca más en ninguna cancha. Pero lo más importante son los hechos. Y que a uno lo quieran asesinar por haberse atrevido a ir a la cancha de Chacarita como visitante es muchísimo más grave que cantar una canción, sea contra los judíos o contra los bolivianos.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Un castigo para la vista

Atlanta y Tristán Suárez protagonizaron un partido muy mal jugado, trabado en el mediocampo, sin juego, sin pases precisos, sin jugadas de gol. El encuentro recién se abrió, y allí comenzaron algunas emociones, con las tarjetas rojas que sacó López Aldazábal, sobre el final del segundo tiempo. Hasta ese momento, prácticamente ninguno de los dos equipos había inquietado a los arqueros. El empate estaba más que bien y era quizá demasiado premio para ambos. Se puede decir que el conjunto de Ezeiza haya venido a hacer su negocio a Villa Crespo y a mantener su invicto en el campeonato. Pero para el Bohemio, la igualdad fue como una derrota. Porque todavía no ha logrado ganar como local en este torneo pese a la buena campaña como visitante. De hecho no pudo hacer un solo gol en el León Kolbowsky en estos tres partidos disputados. Y éste fue el primer punto obtenido, después de caer ante Dálmine y Chacarita. 
Sin embargo, Atlanta no acumuló méritos para ganar el partido. No tuvo respuestas futbolísticas para fabricar espacios y quebrar la defensa rival. El esquema con tres volantes centrales encontró importantes fallas en la circulación de la pelota y la generación de juego. Sin carrileros o jugadores que puedan explotar desequilibrar por los costados y abrir la cancha, Atlanta terminó dependiendo de las proyecciones de Perujo, y el juego centralizado de Galeano y Castro. Palisi, Sardella y Peláez debieron llevar la pelota por las bandas, algo a lo que no están acostumbrados.
Sobre el final del partido, las expulsiones primero de Barrionuevo y luego de Vicente le dieron la chance a Atlanta de ganarlo, como ante Merlo. Gracias a la ventaja numérica, el Bohemio pudo dominar totalmente la pelota, adelantarse en el campo y apretar a su rival contra el arco de Ramírez. Así, con más ímpetu que fútbol, generó oportunidades clarísimas de gol, pero no se dio la victoria. Ya era tarde. 
El nivel de juego ha sido preocupante, así como el hecho de que Atlanta únicamente haya podido acercarse el triunfo cuando jugó con uno o dos hombres de más que su rival. El Gallego Méndez deberá trabajar para que el Bohemio recupere el juego por los costados, que le permita tener más alternativas ofensivas. Ante este panorama, la vuelta del lesionado Guzmán se hace desear.