jueves, 22 de diciembre de 2016

A mitad de camino

Con la finalización de la primera rueda, se terminó el 2016 y, como siempre, es momento de un balance futbolístico. Después del tristísimo desenlace del torneo de transición en el que, ante un estadio repleto, Atlanta se quedó en las puertas del ascenso al no poder superar al campeón Flandria, el objetivo pasó a ser pronto lograr el ascenso esta temporada 2016/2017. Biggeri había cumplido su ciclo luego de luchar sin éxito dos veces por llegar a la B Nacional, y era el turno de Ruiz, quien ya lo había logrado con Almagro en 2015, cuando fue justamente verdugo de Atlanta.
El Bohemio armó un plantel renovado, con algunos nombres importantes gracias a un presupuesto alto para la categoría. En los papeles, ya era candidato. Sin Losada en el arco, sin el símbolo Mancinelli, y con Pons lesionado, Ruiz debió armar un equipo prácticamente desde cero. Sólo mantuvo a la dupla central Alonso-Otermin, e innovó colocando al cuestionado Ezequiel Rodríguez en la posición de volante central más retrasado. El Tucu se convirtió en una pieza clave del equipo desde esa nueva posición. Atlanta tuvo un comienzo de torneo más que prometedor, mostrando todo su poderío de ataque. Ramos apareció en su mejor versión, Peralta fue desequilibrante para llamar la atención de clubes de divisiones superiores, y Dorregaray sorprendió por su capacidad para asociarse al juego colectivo. El Bohemio era un equipo que mataba en el área rival, aunque sufría en la propia. Sin embargo, el nivel fue decayendo con el correr de las fechas hasta llegar a este presente gris. Por supuesto, perdió la punta y se hundió en el enorme pelotón de los que pelean arriba. Expectante, con la posibilidad de volver a retomar la cima, pero con la chance también de seguir cayendo cuesta abajo.
¿Qué pasó con ese Atlanta arrollador? Por un lado, nunca pudo solucionar sus problemas defensivos. En el arco, tanto Medina como Gómez presentaron dudas. En la defensa, Ruiz probó distintos marcadores laterales, tanto en el sector derecho (Monge, Tenaglia, Guerra) como izquierdo (Sánchez, Jerez). Por ahora, ni el DT ni los hinchas parecen convencidos de cuál debería ser la alineación en defensa. De todos modos, si al principio la endeblez defensiva era compensada con una buena dosis de efectividad ofensiva, el rendimiento goleador mermó en las últimas fechas. Cayeron las performances de Ramos, Dorregaray (luego de la lesión) y Peralta, jugadores que habían empezado en un alto nivel. Atlanta se convirtió en un equipo totalmente García dependiente. El Guri fue lo más destacado de la segunda mitad de esta primera rueda, pero no alcanzó su fútbol para que el equipo saliera a flote. Mientras tanto, Ruiz parece a veces desconcertado. Sus planteos extraños y defectuosos ante Morón y UAI Urquiza costaron dos derrotas y el enojo de los hinchas, que en la última fecha despidieron al DT con algunos insultos y reclamos. Se le exige más a un equipo que tiene jerarquía pero deberá encontrarle una vuelta a sus inseguridades abajo, y deberá recuperar el nivel individual de las figuras que sostenían el fútbol que alguna vez supimos ver.

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