martes, 21 de septiembre de 2010

The Real Comment : Atlanta 2 - Colegiales 1

COLEGIALES TOMADOS

¡Que semanita tuvimos, mi fiel escudero, con colegiales tomando las escuelas convertidas en tapera, entre otras cosas, por la inutilidad del ex presidente de Boca devenido a jefe de Gobierno de la Santa María de los Buenos Ayres!
Y el sábado, otros colegiales se vinieron tomar por asalto el coliseo León Kolbowski, pero se tuvieron que ir a Munro con el rabo entre la cola, mientras el atlanterío festejaba el tercer triunfo consecutivo, para quedar allí prendido en la conversación por el premio mayor.
El bohemio llegaba al combate con los norteños, entonado y confiado para continuar cosechando hojas de laureles para su corona, pero con algunas bajas por problemas de salud de valores que venían teniendo un buen rendimiento: el marcador de punta Mancinelli y el chaqueño Guzmán.
Así el Xabi Alonso puso sobre el tapete a estos once ágiles para defender los gloriosos colores villacrespenses: Don Rodrigo Llinás; el petizo Lolli, Nico Cherro, Roly Arnacibia y Juampi Segovia; el poeta Galeano, el rudo Pogonza y Ferragut; el patagónico Carou y los gemelos Soriano.
No había pasado mucho para que las mentes más abiertas hubiesen llegado a la conclusión que este equipo de Colegiales nada tiene que ver con aquel conjunto lujoso, que supo ser animador del torneo anterior. Por el contrario, este es un equipo rudimentario, más abocado a la lucha cuerpo a cuerpo que al toque florido y galante, y que tiene su mejores soldados en los delanteros Martínez y Torres, pero sin que nadie se tome el trabajo de hacerles llegar la pelota.
Atlanta, es lo consabido y en lo suyo va de menor a mayor partido a partido: una buena defensa, ahora más solidificada con cuatro integrantes y donde descuella, como el Aconcagua en la cordillera, la calidad y ubicuidad del Salteño Arancibia. En el medio la figura cada vez más importante de Maximiliano Pogonza (el jugador más extraño que visto en mi larga vida de caballero andante a lo ancho del mundo entero), un Carou que le cuesta tomar el timón del barco acompañado de Galeano con sus muchas intermitencias y dudas existenciales y en la vanguardia Andrés Soriano, jugador de rango superior a la tercera categoría del fútbol de la Provincias Unidas.
Y tal como se suponía, el bohemio tomó la iniciativa y se fue arrimando al arco de Granero, en esta ocasión con mayor claridad que de costumbre.
Pero a los 10 minutos, Nico Cherro metió la manito donde no correspondía y penal para los tricoloreados. Llinás lo ataja al divino botón y de rebote Martínez pone a los suyos en injusta ventaja.
Con el gol nuestros invitados, se daban por satisfecho y si era por ellos se tomaban el 55 y se volvía cada uno a su casa.
Pero nuestros bravos soldados no se resignaron, y fueron a intentar revertir la suerte adversa. Pogonza quitaba, los volantes intentaban y los mellizos luchaban.
El empate estaba al caer como la manzana de Newton y cayó nomás. Centro de Ferragut al corazón de la ciudadela colegiada, y Cherro repara su cagadita con un testazo monumental.
1 a 1 y esto empezaba a tomar color.
Comineza el segundo tiempo y todavía estaba deglutiendo mi hamburguesa pagada a precio del azafrán en las Molucas, cuando otra vez Nico le pega mordida con la pierna que tiene de adorno y el paparulo de Granero que se tira cuando ya era de noche. Gol de Atlanta y listo el pollo y pelada la gallina.
Lo que siguió es la película repetida del equipo que se mentaliza para rescatar un empate y cuando tiene que buscar el partido no sabe como coño hacerlo.
Así manejando las acciones, neutralizando los embates enemigos en zona del equador, rechazando en el fondo sin miramiento y manejando la pelota cuando se la tenía, el club de nuestros desvelos dejó que los minutos transcurrieran hasta arribar al deseado puerto de la victoria.
Hubo algún que otro entrevero; ingresó Acuña y pintó algunas pinceladas, entró Lucas Ferreiro y consiguió un par de desbordes peligrosos y entró Bielkiewicz para pelearse con los zagueros munrenses.
Final y gran festejo. Los colegiales esta vez fueron tomados, ahora vamos a por los estudiantes.
Ah, me olvidaba, mi fiel escudero ¡Salud y honor a la 5ª División Campeona, semillero y futuro de las gloria venideras de nuestro querido Atlanta!

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