martes, 7 de septiembre de 2010

The Real Comment: Defe 0 - Atlanta 0

PRIMERO LLUVIA Y LUEGO, LEVE MEJORÍA

Finalmente, Santa Rosa se acordó de estas lejanas pampas y regó con su bendita lluvia este suelo querido, hasta pocas horas antes de iniciarse el vital cotejo en que nos enfrentaría con los dragoneantes del barrio chino.
Cargados de dudas nos llegamos hasta su pequeño reducto en medio de la noche cerrada y bajo nubes amenazantes, que oscilaban del lúgubre negro, al pálido rosa que precede a terribles tormentas.
Finalmente el meteoro se detuvo y el duelo criollo con los punteros del campeonato pudo llevarse a cabo, y reconozcamos que no salió un mal partido.
Atlanta, todavía no repuestos muchos de sus soldados convalecientes, saltó por el túnel presentando algunas variantes obligadas pero con su bosquejo táctico más o menos parecido al que exhibe semanalmente.
Entonces don Rodrigo fue debajo del travesaño, Mancinelli, Arancibia, Cherro y Segovia los cuatros que integraron la última frontera defensiva. En el medio: Galeano, el Maxi Pogonza, y Ferragut, nueva prueba para el rionegrino Carou como enganchador y los hermanos Sorianos como arietes.
Empezaron mejor los villacrespenses, y ahisito nomás de iniciado el combate pudo Andrés -el de la vincha- abrir el marcador, pero la arquero belgraniano se estiró felinamente y evitó la amanecida ventaja bohemia.
Y en la primera mitad, Atlanta le fue bajando al copete a los dueños de casa porque la defensoría controlaba con solvencia las andanzas de la dupla asesina integrada por Gímenez y Montenegro; Pogonza se la rebuscaba en medio de un círculo central áspero como lengua de iguana y aunque no ayudaban mucho ni Carou ni Galeano con sus irregularidades y Ferragut estaba más preocupado en la marca que en la creación, los mellizos con su empeño y movilidad le movían la estantería a la retaguardia belgraniana.
Pasada la buena hora inicial, los militantes bohemios fueron decayendo en su entusiasmo y la cosa se fue poniendo pareja, cuando los rojinegros empezaron a hacerse del balón de la mano de Porcel y Arce que le fueron a copar la parada al solitario Pogonza en el mediocampo.
Pero en toda esta etapa, Don Rodrigo estuvo, casi siempre, como quien mira llover y eso que había parado.
Para el segundo tiempo, los de Defensores salieron como si hubiesen tomado una purga y se quisieron llevar a nuestro players por delante.
Pero hay apareció nuestra gloriosa resistencia encabezada por el salteño Arancibia, secundado por sus lugartenientes Cherro y Segovia para capear la embestida contraria.
Así y todo, en la única clara que agarró El Tanque Giménez en el área casi la manda adentro, pero el bravo guardapalos bohemios puso cara a la pelota y logró salvar el gol.
Había entrado Álvarez por Ferragut, pero lanusero no le daba un pase a un hombre con la misma camiseta.
La mano venía peluda, pero también con el tic tac del reloj, la furia de los dragones empezó a declinar.
Entonces el Xabi Alonso exclama ¡Como no se me ocurrió! y lo hace entrar a Guzmán, lo pone sobre la derecha y lo cruza a Galeano a la izquierda y la supremacía final terminó siendo ejercida por el club de nuestros amores, gracias a los desbordes y centros del recién ingresado
Sobre todo cuando Abel, se manda la de Caín y cabecea afuera una pelota a 32 milímetros de la línea de sentencia. Era el triunfo y se lo comió con salsa de soja y wasabi que había comprado en una tienda de la calle Arribeños.
Sin mucho que agregar. Se llegó al final, y los de Atlanta se abrazaban en silencio con la complicidad de haber logrado lo que se había ido a buscar: un puntito en cancha ajena.
Se mejoró en el juego y ante un serio candidato. Esto recién empieza y el camino es muy largo. No desesperemos, mi fiel escudero y dejemos que el tiempo de su veredicto definitivo

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